FUNCIÓN DE LA CIRCULACIÓN: TRANSPORTE DE OXÍGENO Y ALIMENTOS

Mediante el proceso de la circulación, los nutrimentos y gases se distribuyen por todo el cuerpo del organismo; sin esta función las células carecerían de los materiales necesarios para realizar sus funciones.

Aunque los procesos circulatorios son particulares para cada especie, el mecanismo es muy semejante en cualquier ser vivo.

Podría señalarse tres características comunes a cualquier organismo, ya sea vegetal o animal:

  1. En todos existen vías especializadas para la distribución de materiales, ya sean nutrientes y gases.
  2. Los nutrientes y el oxígeno van a ir disueltos en un líquido especial para realizar dicha función.
  3. Se distribuirán sustancias importantes y se recogerán las de desecho para su diseminación.

EL MEDIO DE CIRCULACIÓN: SANGRE, LINFA, SAVIA

El medio del que disponen los vertebrados (como peces, anfibios, aves, reptiles y mamíferos) para transportar los distintos materiales lo constituyen la sangre y la linfa. En los invertebrados (como los insectos) cuentan con la hemolinfa y los vegetales usan la savia.

Sangre

La sangre constituye el elemento transportador del oxígeno adquirido mediante la respiración, de los nutrientes procesados en la digestión y también acarrea los materiales de desecho como el dióxido de carbono y otras sustancias producidas por la célula.

La sangre se encarga además de transportar hormonas, enzimas y anticuerpos, y tiene entre sus constituyentes a las células que defienden el cuerpo contra agentes extraños.

Además, la sangre juega un papel importante en la regulación de temperatura corporal de los animales, incluyendo al hombre.

La mayor parte de la sangre se compone de plasma, un líquido que contiene sales minerales y proteínas, en él se encuentran los siguientes corpúsculos o células sanguíneas: eritrocitos (glóbulos rojos o hematíes), leucocitos (glóbulos blancos), linfocitos y plaquetas.

Tejido sanguíneo.

Linfa

Los animales también presentan linfa. La linfa es un líquido incoloro formado de un plasma semejante al de la sangre; contiene células semejantes a los glóbulos blancos llamadas linfocitos. La linfa colabora en el mantenimiento de líquido intersticial, que se localiza entre los tejidos para nutrirlos y recoger sustancias de desecho.

Hemolinfa

Los invertebrados, como los insectos, cuentan con hemolinfa.

La hemolinfa es un líquido equivalente a la sangre, que posee corpúsculos blancos suspendidos en un plasma claro; su función consiste en transportar tanto alimentos como productos de desecho.

Los corpúsculos de la hemolinfa son parecidos a los glóbulos blancos, ya que actúan como fagocitos para eliminar las partículas u organismos extraños.

Savia

En las plantas se encuentra la savia. Existen dos tipos de savia: la savia ascendente o savia bruta y la descendente o savia elaborada.

La savia bruta se localiza en los vasos leñosos (xilema); inicia su recorrido en la raíz, continúa al tallo y llega a la hoja, donde se convierte en savia elaborada o nutritiva, la cual circula por los vasos liberianos (floema) y nutre a todo el vegetal.

ORGANOS ESPECIALIZADOS EN LA CIRCULACIÓN

Circulación en los vegetales

En las plantas, la distribución de materiales es una función que desempeña el tallo; para lograrlo cuenta tanto con los vasos leñosos como con los liberianos, formados por el xilema y el floema, respectivamente.

El xilema coduce el agua y las sales minerales desde la raíz hacia arriba, hasta las hojas; y el floema, por el contrario, distribuye de arriba hacia abajo las sustancias nutritivas elaboradas por la planta. A manera de ejemplo, el xilema y floema son como dos carriles de una carretera que llegan hacia los mismos sitios, pero cada uno con dirección contraria.

Circulación en los animales

Al igual que todos los procesos funcionales de los organismos, la circulación ha sufrido cambios evolutivos en las especies.

Algunos animales, por ejemplo las esponjas, intercambian y distribuyen nutrimentos por medio de canales localizados en el interior del cuerpo; de esta manera, el agua circula por el organismo llevando alimento y oxígeno a todas las células.

En seres más complejos como los gusanos planos (platelmintos), la hemolinfa circula entre las células y los tejidos debido a los movimientos musculares del animal.

Los anélidos (la lombriz de tierra), insectos y vertebrados, entre los que se encuentran las aves, reptiles, mamíferos, etc., cuentan con un sistema circulatorio más avanzado y complejo. En dicho sistema se localiza el corazón, que bombea la hemolinfa o sangre directamente por una red de tubos o arterias hacia cada órgano del cuerpo, llevando nutrientes y oxígeno, y recogiendo también los productos de desecho.

El sistema circulatorio puede ser de dos tipos: abierto o cerrado. Es abierto cuando la sangre o hemolinfa sale libremente hacia los tejidos en alguna fase de su circuito, y es cerrado cuando consta de tubos como arterias y venas, que nunca se abren directamente en los órganos, sino que se valen de pequeños vasos sanguíneos o capilares encargados de realizar el intercambio de nutrientes y productos de desecho entre la sangre y los tejidos.

En animales superiores, como los vertebrados, el sistema circulatorio tiene otro anexo de apoyo denominado linfático, encargado de distribuir la linfa hacia los espacios que existen entre las células y los tejidos (espacios intersticiales) para brindarles nutrimentosñ.

Aparato circulatorio humano

El sistema circulatorio humano está formado, esencialmente, por el corazón y los vasos sanguíneos.

El corazón y sus partes. Haz click aquí para ampliar la imagen.

El corazón es un órgano muscular hueco que actúa como una bomba que impulsa Ia sangre por el cuerpo. La sangre venosa, llena de materiales de desecho, es mandada desde el ventrículo derecho hacia los pulmones, en los que intercambia el dióxido de carbono por oxígeno. Esta sangre ya oxigenada o sangre arterial regresa a Ia parte izquierda del corazón, donde el ventrículo izquierdo Ia envía a todos los tejidos.

El corazón impulsa al menos cinco litros de sangre cada minuto por el circuito completo del cuerpo. Para garantizar que Ia sangre fluya en una sola dirección, este órgano muscular tiene unas válvulas de un solo sentido: Ia válvula mitral (en Ia parte izquierda) y Ia válvula tricúspide (en Ia parte derecha). También posee un sistema de membranas que lo envuelven interior y exteriormente, que son llamadas serosas del corazón. A Ia interior se le llama endocardio y a Ia exterior pericardio.

El corazón está vascularizado por dos arterias que son conocidas como coronarias, las cuales nacen de Ia aorta.

Los vasos sanguíneos pueden ser: arterias, venas y capilares.

El corazón es un saco muscular compuesto por dos bombas, dividida cada una en dos cámaras unidas por válvulas. La más grande, el ventrículo izquierdo, bombea Ia sangre recién oxigenada por los pulmones a través de Ia aorta a todas las regiones del cuerpo.

Las arterias son conductos membranosos que transportan Ia sangre desde el corazón. Sus paredes son fuertes porque el flujo sanguíneo pasa por ellas a alta presión. Esas paredes están formadas por cuatro capas:

  • Pared externa (formada por tejido fibroso)
  • Músculo fuerte
  • Una capa dura de tejido elástico
  • Una pared interna membranosa

Las venas son conductos membranosos cuya función es llevar Ia sangre de regreso al corazón, siguiendo una vía inversa a Ia de las arterias. Sus paredes son menos elásticas que las de las arterias, puesto que Ia sangre que llevan tiene una presión mucho menor que Ia arterial. Las venas se componen de tres capas:

  • Pared externa (formada de tejido fibroso)
  • Capa de músculo muy delgada
  • Capa interna elástica y membranosa

Los capilares son pequeñísimas prolongaciones de las arterias menores; llevan Ia sangre a cada célula del cuerpo. La sangre es el medio de transporte del oxígeno y las sustancias alimenticias, así como de sustancias químicas (hormonas) vitales para el funcionamiento de los tejidos y los órganos.

La sangre contiene plasma, glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas.

El plasma es un líquido amarillento que contiene agua, sales minerales, proteínas, grasas y carbohidratos, además de anticuerpos.

Por su parte, los glóbulos blancos o leucocitos protegen de las infecciones al organismo, destruyendo las bacterias y produciendo anticuerpos. Hay varios tipos de leucocitos:

Neutrófilos. Son defensores, emigran a través de las paredes de los vasos capilares, introduciéndose hasta los lugares donde exista una infección.

Eosinófilos. Están relacionados con los problemas de alergias y parásitos.

Basófilos. Tienen funciones semejantes a los eosinófilos.

Linfocitos. Se encuentran en gran cantidad cuando hay una infección aguda.

Monocitos. Son los glóbulos blancos más grandes, aumentan en cantidad en casos de infección crónica.

Los leucocitos se diferencian entre sí por su forma y composición.

Los glóbulos rojos o hematíes contienen un pigmento rojo llamado hemoglobina, cuya función es transportar oxígeno a todo el cuerpo.

Las plaquetas contribuyen al proceso de coagulación. Casi todas las células sanguíneas se producen en la médula de los huesos.

En el circuito pulmonar, Ia sangre con productos de desecho de los tejidos (sangre venosa) se bombea hacia los pulmones; en ellos Ia sangre absorbe oxígeno y expele dióxido de carbono. Una vez hecho esto, regresa al corazón.

En el circuito sistémico, Ia sangre oxigenada que viene de los pulmones se bombea a todo el cuerpo para suministrar a los tejidos sustancias nutricias y retirar productos de desecho; luego regresa al corazón y es de nuevo oxigenada en Ia circulación pulmonar.

La sangre no circula con ritmo constante en todas las partes del organismo. Varía de acuerdo con Ia cantidad de sangre que requieren ciertos tejidos en un momento dado.

Al hacer ejercicio se acelera la circulación. Por ejemplo: el útero de una mujer embarazada tiene mayores exigencias de sangre que el de una mujer que no lo está.

Cuando el individuo se ejercita corriendo, Ia circulación se acelera y la sangre se dirige hacia los músculos de las piernas a expensas de los órganos abdominales que, a su vez, necesitan más cantidad de sangre para ayudar a Ia digestión después de Ia comida.

Cuando el ambiente es frío, Ia sangre fluye menos a los vasos próximos a Ia piel enfriada (se empalidece) y se conserva en lo más profundo reteniendo el calor. Sucede lo contrario si el ambiente es cálido.

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