La palabra texto viene del latín textus que significa tejido. El texto es como un tejido en donde se van entrelazando las palabras para dar un mensaje. Una división aplicable a los textos es aquella que los agrupa en informativos y en literarios.

Los textos informativos comunican hechos ocurridos, noticias, inventos, es decir, nos dan datos de todo tipo y expresan la opinión del autor. Los literarios están escritos con una intención estética, es decir, de crear algo bello con el lenguaje, ya sea un cuento, un poema o una reflexión. Los primeros textos nos dan a conocer datos, pero generalmente no nos provocan una emoción. En cambio, los textos literarios nos pueden conmover, hacer reír, llorar y suspirar.

Algunas fuentes de texto informativo son: periódicos, revistas, diccionarios, enciclopedias, etcétera. Ejemplo:

 

 Un vagabundo en la ciudad

 

     Hace unos cuarenta años, en algunos bosques de Europa, murieron muchos conejos salvajes a causa de una enfermedad y los zorros, sus depredadores, se quedaron sin una de sus principales fuentes de alimento. Afortunadamente para ellos, las ciudades, al agrandarse, han ido reproduciendo cada vez más desperdicios. Como no son exigentes, los zorros han cambiado de menú sin problema.

     Al principio, sólo son simples visitantes de vertederos urbanos, pero poco a poco se instalan en sus proximidades. En la ciudad de Londres uno de ellos fue visto ¡saliendo del Metro! y en la entrada de París un coche atropelló a otro. Actualmente el zorro sabe vivir entre los hombres sin hacerse notar demasiado: se esconde, sale principalmente por la noche y está atento al menor ruido. Sin embargo, aunque sea enternecedor, el zorro sigue siendo un animal salvaje.

 

Algunas fuentes de textos literarios son: refraneros, cuentos, novelas, poemarios, etcétera. Ejemplo:

 

El Principito

...El zorro calló y miró largo tiempo al Principito:

—¡Por favor domestícame! —dijo.

—Bien lo quisiera —respondió el Principito—, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.

—Sólo se conocen las cosas que se domestican—dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas a los mercaderes. Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!

—¿Qué hay que hacer? —dijo el Principito.

—Hay que ser muy paciente —respondió el zorro. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada. La palabra es fuente de malentendidos.

     Pero, cada día, podrás sentarte un poco más cerca...

 

La lectura de textos constituye un punto de encuentro entre un autor y un lector, en el cual el lector reconstruye el significado del texto, sobre la base de las pistas o claves que éste le ofrece y de sus conocimientos previos sobre los contenidos que en él se tratan.