• Cómo perciben los animales

 

 CÓMO PERCIBEN LOS ANIMALES

A diferencia del ser humano, muchos animales dependen principalmente del olfato, que les proporciona casi toda la información que necesitan para sobrevivir.

     Entre los sentidos más importantes de los insectos están los ojos compuestos, los receptores táctiles y los órganos timpánicos.

     Los ojos compuestos están formados por una serie de tubos sensibles llamados facetas, que trabajan conjuntamente para ver la imagen. Esta característica les permite detectar, con mayor eficacia, objetos en movimiento. Una abeja puede ver nítidamente el contorno de su compañera volando, mientras que los humanos veríamos la imagen borrosa.

     Los receptores táctiles o sensilas se encuentran distribuidos en casi todo el cuerpo, sobre todo en las patas y las antenas. Cuando rozan con algo o reciben vibraciones del viento o de otro animal, envían señales al cerebro. Las arañas usan esos receptores cuando están en la telaraña. Al caer una presa emite vibraciones que captan las sensilas.

     Los insectos son capaces de emitir y recibir muchas clases de sonidos, algunos imperceptibles para las personas. Los grillos producen sonidos diferentes cuando buscan a su pareja, están asustados o enojados. Esos sonidos, llamados estridulaciones, que se producen al frotar sus patas, son particulares para la hembra y el macho. Los sonidos emitidos son captados por pequeños tímpanos o por las sensilas.

     Las células olfatorias de algunos insectos, como las polillas, se encuentran en las antenas.

     En los vertebrados también existen diferencias en cuanto a los receptores.

     El gusto y el olfato son muy importantes para los peces. A diferencia de otros animales, las células sensoriales se distribuyen en la superficie de su cuerpo haciéndolos capaces de percibir sabores y olores de partículas disueltas en el agua.

     Los anfibios y reptiles tienen un órgano olfatorio en las fosas nasales y otro en el paladar, por eso sacan la lengua para recibir olores del medio y probarlos dentro de su boca.

     En los mamíferos, la producción de olores también es vital pues la mayoría tiene como objetivo atraer a la pareja. Algunos animales, como los perros, son capaces de captar olores que están a distancias de más de 300 metros. También hay olores para alejar a los enemigos, como lo hacen los zorrillos.

     De igual manera, el oído tiene un papel fundamental para que los animales intercambien información. Los niveles de audición son particulares para cada especie. El perro puede escuchar sonidos de muy alta frecuencia y el elefante de muy baja, en ambos casos, imperceptibles para el humano.

     La emisión de sonidos es una forma de comunicación entre los animales. Se sabe que las ballenas y delfines tienen un complicado sistema de sonidos para relacionarse entre sí.

     Algunos animales, principalmente los murciélagos, emiten sonidos de frecuencias muy elevadas, éstos viajan por el aire, chocan contra algún objeto y regresan al animal, de este modo, él puede determinar qué es y dónde está su objetivo con una precisión sorprendente.

Los murciélagos localizan sus presas enviando un sonido hacia ellas y recibiendo el eco que éstas producen.

     La pequeña zorra africana tiene un oído tan sensible que puede detectar las vibraciones de hormigas o termitas que estén desplazándose bajo tierra; una vez localizadas, cava y se alimenta de ellas.

     La vista es uno de los sentidos de mayor importancia en las aves y mamíferos.

     Los animales de hábitos nocturnos tienen una capa reflejante detrás de la retina, para que la poca luz que reciban sea captada por los receptores. Esta capa, llamada tapetum, hace que los ojos de esos animales parezcan brillar cuando les da la luz en la noche. Esto puede observarse en los perros, gatos y otros felinos.

     De igual forma, algunos animales tienen pupilas muy peculiares, por ejemplo, los búhos y felinos, incluyendo al gato doméstico. En estos casos la pupila puede dilatarse y reducirse con gran facilidad.

Los felinos ven muy bien en la oscuridad debido a la estructura y función de la retina.

     Como los gatos tienen una vista tan sensible, necesitan una pupila con la capacidad de agrandarse cuando hay poca luz y reducirse casi hasta formar una pequeña línea cuando hay luz intensa que podría dañar su visión.

     Los bigotes de los gatos también cumplen una función importante en su orientación, ya que en completa oscuridad pueden evaluar el tamaño del sitio por el que caminan.

     En cuanto a los búhos y lechuzas, que también cazan en la noche, su pupila se agranda hasta ocupar casi todo el ojo, esto les permite localizar más fácilmente a su presa.

     El cárabo, un búho que habita en los bosques europeos, tiene los ojos tan grandes que casi no puede moverlos, para poder compensar eso, ha desarrollado la capacidad de rotar la cabeza casi 180°.

     Los ojos de los anfibios también son grandes y les ayudan a detectar a sus presas, tienen dos párpados semejantes a los de las personas, y un tercero llamado nictitante que se abre y cierra de forma lateral.

     La forma de ver los colores del mundo también es particular de acuerdo con la especie.

     Unas células, llamadas conos, son las responsables de captar los colores; muchos animales tienen esas células en forma y número semejante al de las personas, pero hay algunos que carecen de ellas, por ejemplo, los perros ven en "blanco y negro".

     Los peces sí pueden captar los colores y formas del medio, ven mejor los objetos en movimiento; las aves también pueden distinguir los colores y su vista está mejor desarrollada que la del humano, de igual manera, la mayoría de los reptiles, incluyendo las tortugas, tienen visión a colores.

     Un caso muy especial es el de las luciérnagas, que pueden producir una luz en la parte inferior de su abdomen para atraer a su pareja. Se sabe que cada especie de luciérnaga tiene una forma distinta de emitir la luz haciendo un "lenguaje luminoso". Eso les sirve para llamar solamente a las de su especie.

     También hay animales que carecen de ojos, esto sucede con los peces que viven en zonas muy profundas del mar donde no llega la luz, si siempre está oscuro no necesitan ver; para orientarse y captar a sus presas se valen de los demás sentidos.

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