Todos los seres vivos necesitan energía para crecer y moverse. Si no tienen energía, se mueren.

Por ejemplo, las plantas, como cualquier otro ser vivo, obtienen energía de los alimentos, pero a diferencia de los animales, ellas aprovechan la energía del Sol para transformarla, junto con el dióxido de carbono y el agua, en sustancias nutritivas como el azúcar.

Las plantas utilizan parte de la energía que absorben para crecer y realizar sus funciones, y la que no usan, la almacenan en las hojas, las raíces o los tallos.

Debido a que las plantas producen su propia comida, se les llama productores.

Como los animales no pueden producir sus alimentos, tienen que consumirlos del medio en donde viven, por eso se les llama consumidores.

Algunos animales, como la ardilla comen plantas y por tanto obtienen energía directamente de ellas; a estos animales se les llama consumidores primarios.

Animales como el halcón se alimentan de la carne de otros animales, siendo entonces consumidores secundarios.

Si el halcón se come a la ardilla, estará obteniendo energía de la carne de la ardilla, que a su vez la obtuvo de las plantas, de manera que indirectamente también el halcón aprovechó la energía elaborada por las plantas.

 

Cada animal come diferentes tipos de alimentos. La ardilla del ejemplo, así como los colibríes, las vacas o los patos comen solamente plantas.

Los animales que se alimentan de plantas se llaman herbívoros. Los herbívoros pueden comerse las hojas, raíces, tallos, o semillas del vegetal.

Algunos animales sólo se alimentan de la carne de otros animales, éstos son los carnívoros. Los lobos, tiburones, gatos o búhos son carnívoros.

A los carnívoros que persiguen a otros animales para cazarlos y comérselos se les llama depredadores y al animal cazado, presa.

 

También existen animales que comen tanto plantas como animales; a ellos se les llama omnívoros.

Los osos son un buen ejemplo de animales omnívoros, porque igualmente comen frutos o semillas, o cazan pequeños animales como peces o ratones. Otros animales omnívoros son los ratones, tortugas y los cerdos.

El ser humano es también omnívoro.

La forma en que intercambian alimento y energía los organismos, origina las cadenas alimentarias.

Las cadenas alimentarias son una representación de cómo pasa la energía de un ser vivo a otro y de cómo dependen entre sí para sobrevivir.

Las relaciones alimentarias que se establecen entre los seres vivos se comparan con una cadena, porque cada aro, llamado eslabón, está entrelazado con otro y todos son igualmente importantes.

 

Los seres vivos dependen unos de otros para realizar sus funciones, pero el aspecto en el que más se relacionan es el de la alimentación.

1. Una planta obtuvo su energía del medio, la utilizó para crecer y desarrollar sus funciones y el resto la almacenó en sus hojas y tallos.

2. Una oruga aprovecha la energía almacenada en la planta y también guarda otra parte como reserva.

3. Un pájaro se come a la oruga e igualmente aprovecha su energía almacenada.

4. El águila que se alimenta del pájaro, y también aprovecha la energía que el ave almacenó.

Las flechas siguen un orden que indica hacia dónde pasa la energía de un ser vivo a otro.

Las cadenas alimentarias se desarrollan en cualquier tipo de ambiente, ya sea en la tierra o en el agua.

 

Los vegetales son la base de todas las cadenas, porque son los únicos seres capaces de elaborar su propio alimento por medio de la fotosíntesis, entonces se sitúan en el primer eslabón o nivel de la cadena.

El segundo eslabón está representado por animales que se alimentan de plantas, es decir, los herbívoros, también llamados consumidores primarios. A partir del tercer eslabón se hallan los animales carnívoros o consumidores secundarios.

En el último eslabón se encuentran los descomponedores, que son los organismos encargados de reintegrar la materia orgánica al suelo para que nuevamente sea aprovechada por las plantas.

Los descomponedores, también llamados desintegradores, agrupan a los organismos que se alimentan de materia orgánica muerta. Pueden consumir a cualquier ser, ya sea productor o consumidor. Su función es desintegrar los cuerpos de plantas o animales ya muertos para que nuevamente pasen a formar parte de los componentes del suelo.

 

Por lo general, los animales no dependen de un sólo alimento sino de varios para satisfacer sus necesidades; se forman muchas cadenas alimentarias juntas, a esto se le llama red o trama alimentaria, y es la forma en que se presenta en la naturaleza.

Una red alimentaria puede compararse con una telaraña en la que todos los hilos se conectan unos con otros.

Las cadenas alimentarias son indispensables para que el medio ambiente se mantenga en equilibrio.

Aunque existan diferentes niveles de acuerdo con el tipo de alimentación, un mismo animal puede ocupar más de dos niveles. Por ejemplo, los osos pardos pueden alimentarse de semillas de los árboles pero también acostumbran cazar ardillas, conejos, liebres u otras especies. En este caso, el oso ocuparía el sitio del consumidor primario o secundario respectivamente.

El ser humano es otro ejemplo, ya que las personas pueden comer plantas y en ese momento ser consumidores primarios, o bien alimentarse de carne y entonces ocupar el nivel de consumidores secundarios.