Haciendo un refranero popular

  1. Pida a los alumnos que pregunten en casa algunos refranes.
  2. Indique que los anoten en tarjetas y pongan un ejemplo de una situación en la que se puedan aplicar.
  3. Junten en clase las tarjetas y acomódenlas en orden alfabético, de acuerdo con la primera palabra del refrán.
  4. Jueguen una especie de ¡Basta!, en donde usted empezará diciendo mentalmente el abecedario y un alumno le pedirá que pare, como en el juego mencionado.
  5. Se leerá al alumno un refrán de las tarjetas, con la situación que los ejemplifica. Él tendrá que ejemplificar con otra situación similar.
  6. En caso de que no haya refrán con la letra que le tocó, podrá elegir una letra anterior o posterior, de acuerdo con los refranes que se tengan.
  7. Se anotan las palabras en las que no hubo refrán para intentar completarlo.

A continuación, le ofrecemos unos ejemplos:

  • Aunque la mona se vista de seda, mona se queda
  • Buscarle tres pies al gato, sabiendo que tiene cuatro
  • Cada perico a su estaca y cada chango a su mecate
  • Dando y dando, pajarito volando
  • Echando a perder se aprende
  • Favor publicado, favor deshonrado
  • Ganar uno y gastar dos, no tiene perdón de Dios
  • Haz el bien y no veas a quien
  • Irse por la sombrita
  • Juntos, pero no revueltos
  • La mentira es animal de poca vida
  • Mas vale paso que dure y no trote que canse
  • Nada vale Tianguistuve, sólo vale Tianguistengo
  • Ojos que te vieron ir, cuándo te verán volver
  • Para que son tantos brincos, estando el suelo tan parejo
  • Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija
  • Reir de dientes para afuera
  • Ser como los frijoles, que al primer hervor se arrugan
  • Todo por servir se acaba
  • Una cosa es Toledo y otra dar atole con el dedo
  • Ver llover y no mojarse
  • Ya no queree la harina, sino los costales
  • Zapatero y sastres que nunca engañan, siempre extrañan