Palabras y más palabras.

El ser humano es el único animal que genera una idea de si mismo. Lo hace mediante la palabra, que también emplea para construirse un lugar en el cosmos. Un filósofo contemporáneo decía:Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo“. Entonces, al ampliar nuestro lenguaje, nuestro universo se extiende. Se considera que un hablante culto del español utiliza alrededor de 1500 vocablos (y algunos estudios revelan que muchos mexicanos empleamos solamente 150 en la charla cotidiana).

Palabras compuestas

Se llama «palabras compuestas» a aquéllas que se forman mediante el enlace de dos o más «palabras simples». Estas, por supuesto, son aquéllas que no son compuestas, es decir, aquéllas en cuya formación no entran otras palabras. «Bocacalle» es palabra compuesta, en cuya formación entran dos simples: «boca» y «calle». También se consideran compuestas a las palabras que se forman con un prefijo y una o más palabras simples. «Contraataque» es palabra compuesta, formada por la unión del prefijo «contra-» y el sustantivo «ataque». Obsérvese que en esta palabra el prefijo «contra-» es una partícula, pero tiene un significado, el de oposición o contrariedad, que transfiere a la palabra compuesta: «contraataque» es el ataque que se produce como defensa contra el ataque del enemigo. Del mismo modo, «sobreprecio», que significa «recargo en el precio ordinario» (Drae), se compone del prefijo «sobre-», que contiene la idea de algo que está por encima de otra cosa, y del sustantivo «precio».

Las «palabras compuestas» pueden pertenecer a diversas categorías gramaticales. Pueden ser, por ejemplo, sustantivos: «bocacalle», «pasamano», «casaquinta». Adjetivos: «agridulce»; «verdinegro», «anchilargo». Pronombres: «cualquiera», «quienquiera», «nosotros». Adverbios: «tampoco», «anteayer», «medianoche». Conjunciones: «aunque», «sinembargo», «sino». Numerales: «dieciséis», «veintinco», «treintaidós». Interjecciones: «Dios mío», «por Dios», «ah caramba». Obsérvese en estos tres últimos ejemplos que los elementos de la composición se escriben separados, aunque se pronuncian unidos. El hecho de que se escriban separados no significa que no sean palabras compuestas. Lo son, porque se trata de elementos que, si bien cada uno tiene su propio significado, al juntarlos, forman una unidad semántica, con un significado propio, independiente del que cada elemento tenga por separado.

Por otra parte, así como las «palabras compuestas» pueden ser de diversas categorías, así mismo es posible que en la composición de una palabra entren palabras simples también de diferentes categorías. «Bocacalle», «pasamano» y «casaquinta», por ejemplo, son sustantivos, y en la composición de cada una de ellas entran palabras simples que son también sustantivos. Pero en «quitasol», «rompeolas», «portarretrato» y «guardameta», que también son sustantivos, los elementos compositivos son un verbo y un sustantivo: «quita + sol», «rompe + ola», «porta + retrato», «guarda + meta». Puede ser que se unan un adverbio de modo y un verbo por intermedio de una forma pronominal para formar un sustantivo: «bien + me + sabe». «Paraguas» es también sustantivo, pero sus componentes son una preposición y un sustantivo: «para + aguas». «Caradura» es igualmente sustantivo, pero en su composición entran un sustantivo y un adjetivo: «cara + dura». Caso parecido es el de «buen mozo», en que se unen un adjetivo apocopado y un sustantivo: «buen (o)» y «mozo». Otro sustantivo es «automóvil», pero se forma con un prefijo y un adjetivo: «auto + móvil». Un sustantivo compuesto puede estar formado igualmente por dos adjetivos: «sordo + mudo»: «sordomudo», que es adjetivo, pero también sustantivo.

Curioso es el caso del sustantivo «porsiacaso», un venezolanismo admitido por la Real Academia, formado por la combinación de una preposición, una conjunción condicional y un adverbio de modo: «por + si + acaso».

Es común que los elementos compositivos se una para formar una palabra compuesta sin sufrir alteración fonética ni morfológica: «casacuna», «bocamanga», «paraguas». Pero suele ocurrir que algunos de los elementos compositivos sí sufran alteración. «Rojo + negro» da «rojinegro»; «agrio + dulce» da «agridulce»; «cara + largo» da «carilargo»; «mano + roto» da «manirroto».

Es importante tener en cuenta las normas de acentuación de las «palabras compuestas». El principio general es que estas palabras funcionan como si fuesen una sola, y en consecuencia siguen la regla normal de acentuación, sin tomar en cuenta la acentuación de cada uno de sus componentes por separado. Por ejemplo, la palabra «ciempiés» se considera palabra aguda terminada en «s», y por tanto lleva tilde, no obstante que su segundo componente, «pies», no lleva marcado el acento, por ser monosílabo. Igual ocurre con «asimismo», palabra grave terminada en vocal, por lo que no lleva marcado el acento, a pesar de que su primer componente, «así», aisladamente sí lleva tilde, por ser palabra aguda terminada en vocal, pero al entrar en la composición de la palabra «asimismo» pierde esa condición. Sin embargo, hay que tener presente que la palabra compuesta «asimismo» puede escribirse también con sus elementos separados, «así mismo», y en este caso «así», sí lleva marcado el acento.

«Decimoséptimo» es palabra esdrújula, y como tal lleva el acento marcado en su segundo elemento, «séptimo», que aisladamente también es esdrújula. Igualmente, el primer elemento, «décimo», por separado es también esdrújula, y por eso lleva marcado el acento, pero al unirse a «séptimo», «décimo», se debilita desde el punto de vista del acento, y por eso la palabra compuesta resultante, «decimoséptimo», sólo se acentúa en su segundo componente.

Ahora bien, muchos vocablos compuestos se escriben con sus elementos compositivos separados por un guión: «hispano-americano», «franco-belga». En estos casos, cada elemento conserva su acentuación propia: «franco-alemán», «épico-dramático», «histórico-crítico».

Neologismos, Alexis Márquez en: http://www.analitica.com/bitblioteca/amarquez/neologismos.asp

Palabras-maletín.

Este es un juego ideado por Lewis Carroll, que consiste en formar palabras a partir de dos o más sustantivos o verbos. La finalidad original es crear términos juguetones y divertirse con el lenguaje. Pero este pasatiempo también ayuda a reforzar en los niños la distinción entre las partículas atómicas del lenguaje y los compuestos que surgen de ellas. Y, por otro lado, contribuye a acercarlos a cierto tipo de lenguaje poético. Por ejemplo, en Alicia a través del espejo, Carroll escribe un poema que utiliza palabras maletín como relinchiflar, frivoserables y malhurioso. Proponga a los niños que inventen sus palabras para después leerlas frente al grupo, que tratará de descifrar el significado.

Dominó de sustantivos

Recorte rectángulos de cartulina y escriba con ellos un sustantivo simple que de origen a otro compuesto (por ejemplo, habrá una ficha con “mata” y otra con “moscas”). Reparta las fichas entre todos los alumnos. Cada quien deberá buscar al compañero que tenga el sustantivo necesario para formar un compuesto. Salen del juego quienes no encuentren a su pareja en el tiempo marcado.