Los alumnos deben encargarse de su manejo, enriquecimiento y mantenimiento.

La biblioteca de aula debe incorporar a los alumnos a su manejo y mantenimiento; en cada grado pueden existir "bibliotecarios" que se responsabilicen por una semana del manejo de la biblioteca, realizando actividades como guardar los libros en su lugar después que han sido usados ; preocuparse de que no se pierdan; dar cuenta de los libros que se encuentran estropeados y requieren ser repuestos; recomendar nuevas adquisiciones o mayor número de los títulos más solicitados, etc.

También los alumnos y los profesores pueden realizar otras acciones para enriquecer la biblioteca. Por ejemplo, estimular las donaciones de libros de editoriales, librerías, instituciones comunales, embajadas, etc.; recorrer librerías de libros usados ; solicitar los libros usados de los cursos superiores; elaborar minilibros de lectura empleando libros de lectura usados; realizar archivos de recortes de revistas y periódicos solicitar a las editoriales listas de libros recomendados para lectura infantil y juvenil y enviarlas a los padres; suscribir al curso a un club del libro o club de lectores y a revistas y periódicos que lleguen regularmente en un día determinado.

También los alumnos y las familias pueden ayudar a construir estantes para la biblioteca del curso; forrar los libros con un color determinado según sea su contenido; escribir el nombre del libro y del autor sobre el forro; hacer tarjeteros por materias y por autores, etc.

Para que las bibliotecas de aula puedan apoyar eficazmente al mejoramiento de la calidad de los aprendizajes, es conveniente que sean objeto de algún tipo de clasificación; que contengan distintos tipos de registros; se renueven, incrementen y enriquezcan constantemente.

Los materiales deben estar clasificados

La clasificación de una biblioteca consiste en determinar para cada libro o material una o más categorías a la que pertenece y anotarlas mediante un sistema de marcas, sea en hojas de registro, en los propios libros o en una lista.

Conviene que las bibliotecas de aula puedan contar con una clasificación que facilite su uso de parte de los alumnos y de otra más compleja que dé información al profesor.

En relación a las clasificaciones para los alumnos, un modo de sencillo de clasificar los libros es ponerles forros de diversos colores o colocarles etiquetas distintivas para diferenciar temas o niveles de lectura. Otro modo de clasificar los libros que los alumnos pueden captar fácilmente, es distribuirlos en estantes diferentes en los que se rotulan los temas.

Cuando se realiza una clasificación temática para orientar a los niños, se recomienda usar una combinación de áreas temáticas y géneros literarios. Esta clasificación se puede presentar a los alumnos con letras características, por ejemplo

N Novelas
C Cuentos
P Poesías
T Teatro
E Escritura
CS Ciencias Sociales
CN Ciencias Naturales
M Matemática

En relación a las clasificaciones para el profesor, es conveniente que éste tenga anotada en la ficha de registro una clasificación simple que le permita conocer el grado de dificultad de cada texto, para que sus alumnos puedan leerlos con un nivel de lectura independiente y evitar la frustración.

La biblioteca de aula debe dar amplias oportunidades para que los alumnos, especialmente los que pertenecen a medios con limitado dominio de la cultura letrada, se familiaricen con el manejo de los libros y otros materiales de lectura.

Para ello es necesario que los materiales estén al alcance de la mano de los alumnos, ubicados en estantes, repisas u otros contenedores y que se les permita que manejen espontáneamente. También es importante que seleccionen y clasifiquen los libros, los hojeen, vean sus tapas y contratapas, observen sus partes, sepan lo que es un índice, una portada, cuál es el autor o autores, qué editorial lo publica, los créditos dados al diagramador, al dibujante, etc.

Es importante que los estudiantes tomen conciencia que un libro o una revista constituye el producto de un trabajo colectivo y que, al mismo tiempo, es una fuente de trabajo para todos los participantes en su elaboración, edición, distribución y venta.

Las recomendaciones de participación de los alumnos en el enriquecimiento y mantenimiento de la biblioteca de aula contribuirán no sólo a su familiarización con sus materiales, sino también a que la sientan suya.

 

http://biblioteca-digital.ucentral.cl/documentos/libros/lintegrado2/tercera%20parte.htm