Los profesionales de la educación preescolar tenemos la posibilidad de seguir paso a paso el proceso de aprendizaje y maduración de los niños y detectar los posibles desajustes que se vayan produciendo en alguno de ellos. Esta posibilidad de actuación preventiva es determinante y fundamental para el desarrollo de los niños de cuatro a cinco años de edad.


Problemas de aprendizaje

     El fracaso escolar puede deberse a muchas razones; entre las más comunes están los problemas de aprendizaje. Este tipo de niños suelen tener un nivel normal de inteligencia; verdaderamente se esfuerzan por seguir las instrucciones, concentrarse y portarse bien en la escuela y en la casa. Sin embargo, tienen mucha dificultad para realizar las tareas que se le asignan y se retrasan con respecto al resto del grupo. Los problemas del aprendizaje afectan a 1 de cada 10 niños en edad escolar.

     Debido a que el niño verdaderamente se esfuerza por aprender, sufre más y más la frustración y desarrolla problemas emocionales, como por ejemplo una baja en su autoestima debido a tantos fracasos. Algunos niños con problemas de aprendizaje se portan mal en la escuela porque prefieren que los crean "malos" a que los crean tontos.

     Existe la creencia de que los problemas del aprendizaje derivan de alguna dificultad con el sistema nervioso que afecta la percepción, el procesamiento o la transmisión de la información. Algunos niños con problemas de aprendizaje son también hiperactivos, no se pueden estar quietos, se distraen con facilidad y son incapaces de estarse quietos durante periodos relativamente cortos y prestar atención.

     Los siquiatras infantiles afirman que los problemas del aprendizaje pueden ser tratados, pero que si no se detectan a tiempo y son tratados sus efectos se convierten en una "bola de nieve"; por ejemplo, si un niño de cuatro a cinco años no aprende a conocer las vocales, reafirmar colores y números (normalmente es del uno al diez), y dominar la coordinación motriz fina y gruesa, cuando pase a preprimaria no aprenderá a leer y escribir. De igual manera, un niño que no aprende a sumar en la escuela primaria no podrá entender el álgebra en la secundaria.

     Los educadores ayudamos mucho cuando estamos atentos a las señales más frecuentes que indican la presencia de un problema de aprendizaje, el cual se manifiesta cuando el niño:

  • Tiene dificultad para comprender y seguir instrucciones.
  • Difícilmente recuerda lo que se le acaba de decir.
  • No domina las destrezas básicas de lectura, deletreo, escritura y/o matemática, por lo cual se refleja en su el trabajo escolar.
  • Tiene dificultad para distinguir entre la derecha y la izquierda.
  • Tiene verdaderas dificultades para identificar las vocales, o tiende a escribir una letra por otra, o insiste en escribir los números al revés.
  • Le falta coordinación al caminar, hacer deportes o llevar a cabo actividades sencillas, tales como manejar bien el lápiz o amarrarse las agujetas del zapato.
  • Constantemente pierde sus cuadernos y libros y no recuerda si le dejaron tarea, o cuál era ésta.
  • No puede entender el concepto de tiempo; confunde el "mañana" con el "hoy" y el "ayer".

         En el aspecto académico, los problemas del aprendizaje pueden ocurrir en las siguientes áreas:

  • Lenguaje hablado: atrasos, trastornos, o discrepancias en el escuchar y hablar.
  • Lenguaje escrito: dificultades motrices para realizar ejercicios escritos.
  • Aritmética: dificultad para comprender conceptos básicos;
  • Razonamiento: dificultad para organizar e integrar los pensamientos; y
  • Habilidades para la organización: dificultad para organizar todas las facetas del aprendizaje.

         El primer paso para la identificación del problema está en manos del educador, el cual puede evaluar la situación y hablar con el niño y con los padres para ponerlos en antecedentes y sugerir, con sumo cuidado, la necesidad de que busquen ayuda especial, como por ejemplo terapia de educación especial o terapia del habla, según sea el caso, para ayudar a que el niño logre su máximo potencial de aprendizaje.


Problemas de maduración

     Existen problemas de maduración en el niño cuando llora en ocasiones inapropiadas, su temperamento es demasiado variable sin causa aparente, y tiene problemas de adaptación. Otro problema frecuente es cuando el niño se niega rotundamente a ir a la escuela porque le da miedo.
     
      Por lo general, para los niños de cuatro a cinco años de edad asistir a la escuela es un suceso agradable; pero para algunos es causa de miedo o pánico. Incluso algunos niños llegan a enfermarse debido a la tensión, otros fingen que están enfermos, o exageran los síntomas con tal de quedarse en la casa.

     Con frecuencia el niño que se comporta de esta manera está padeciendo un temor paralizante por tener que dejar la seguridad familiar y del hogar. Este miedo irracional suele aparecer por vez primera cuando asisten a primer año de preescolar, pero es más frecuente en los que cursan el segundo grado. El niño por lo general se queja de dolores de cabeza, de garganta o de estómago poco antes de irse a la escuela. La "enfermedad" se mejora cuando se le permite quedarse en casa, pero reaparece a la mañana siguiente. En algunos casos, el niño se niega por completo a salir de su casa.

     Los efectos potenciales a largo plazo pueden ser muy serios para un niño con miedos persistentes si no recibe atención profesional. El niño puede desarrollar serios problemas escolares y sociales si deja de ir a la escuela y de ver a sus amigos por mucho tiempo. Sin embargo, como el pánico surge al dejar la casa, y no por estar en la escuela, el niño por lo general está tranquilo una vez que está en la escuela. En cualquier caso, es mejor que los padres no se demoren en buscar ayuda profesional para el niño.


Trastornos del lenguaje

     Un trastorno del habla y del lenguaje se refiere a los problemas de la comunicación u otras áreas relacionadas, tales como las funciones motoras orales. Estos atrasos y trastornos varían desde simples substituciones de sonido hasta la inhabilidad de comprender o utilizar el lenguaje o mecanismo motor-oral para el habla.

     La comunicación del niño se considera atrasada cuando el niño está notablemente atrasado en comparación con sus compañeros en cuanto a la adquisición de destrezas del habla o lenguaje. A veces el niño puede tener una mayor habilidad receptiva que expresiva, pero no siempre es así.


Repercusiones educativas

     Debido a la manera en la cual se desarrolla el cerebro, es más fácil aprender las destrezas del lenguaje y comunicación antes de los 5 años de edad. Cuando los niños tienen trastornos musculares, problemas en la audición, o atrasos del desarrollo, su adquisición del habla, lenguaje, y destrezas relacionadas puede ser afectada.

     Los trastornos de la comunicación tienen el potencial de aislar al niño de su entorno social y educacional, por eso es esencial encontrar atención profesional a tiempo. De hecho, un atraso en el patrón de lenguaje inicial puede convertirse en un trastorno que cause dificultades en el aprendizaje.

     
     Los terapeutas del habla y lenguaje pueden ayudar a los niños que tienen trastornos de la comunicación de varias maneras: proporcionan terapia individual, acuerdan con el maestro sobre las maneras más efectivas de facilitar la comunicación del niño en el salón, y trabajan de muy cerca con la familia para desarrollar metas y métodos para una terapia efectiva.


¿Qué hacer?

     Muchos educadores coincidimos en que las siguientes estrategias son efectivas con algunos niños que tienen problemas de aprendizaje y madurez:

  • Aprovechar las fortalezas y habilidades de los niños de esta edad.
  • Usar frases cortas y vocabulario simple.
  • Proveer oportunidades para éxito en un ambiente de apoyo, a fin de ayudar a fomentar el amor propio.
  • Usar materiales que permiten la corrección propia, sin que el niño sienta vergüenza.
  • No perder de vista que los niños con problemas de aprendizaje y de maduración si son tratados a tiempo pueden crecer y madurar como cualquier otro niño.

         Hasta el momento, las causas de los problemas de madurez no han sido adecuadamente determinadas. Aunque algunas causas pueden incluir factores tales como la herencia, desordenes mentales, dieta, presiones, y problemas familiares; sin embargo, ningún estudio ha demostrado que alguno de estos factores sea la causa directa de tal problema.

 

     El educador o la educadora no pueden por sí solos resolver los problemas de aprendizaje y maduración de un niño; pero pueden identificar el problema, ayudar a los padres a tomar conciencia de éste y sugerirles que busquen ayuda especializada. En tal caso la coordinación entre el educador, el especialista y la familia será la clave del éxito.
     En general, un niño o una niña no puede disfrutar plenamente la educación preescolar si no siente confianza, seguridad afectiva, si no se le escucha, reconoce y respeta en tanto que individuo. Aun cuando tienen de cuatro a cinco años de edad son diferentes los unos de los otros. Cada uno tiene necesidades afectivas y personalidad propia. Sin perder de vista la colectividad, los educadores podemos esforzarnos por infundir en cada niño confianza y seguridad.
     Para que ese clima de seguridad afectiva exista se requiere que el niño experimente seguridad material y física. Es necesario que los niños y niñas conozcan a todos los adultos de la Escuela, su nombre y el lugar donde pueden encontrarlos si los necesitan.