LAS GRANDES TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS DEL RENACIMIENTO

Tras la caída del Imperio Romano de Occidente las monedas casi dejaron de usarse porque circulaba poco dinero. Éste no era uniforme, el valor de las monedas cambiaba de un lugar a otro; las pesas y las medidas también variaban. Los caminos eran malos por estrechos, fangosos, accidentados, y los comerciantes que transitaban por ellos pagaban altos impuestos por el derecho a usarlos. Por esto el transporte de mercancías resultaba difícil, caro y, además peligroso, porque estos caminos estaban infestados de asaltantes.

     Sin embargo, ya en el siglo XI el comercio empezó a progresar, y en el siglo XII prácticamente se había extendido por Europa Occidental. En este desarrollo del comercio desempeñaron un importante papel las Cruzadas.

     En los últimos siglos de la Edad Media avanzó la agricultura por la introducción de técnicas agrícolas como la rotación de cultivos (alternar las plantas para evitar el desgaste del suelo). Al aumentar la producción de alimentos, las condiciones económicas de los villanos mejoraron gracias al comercio y el crecimiento de las ciudades, sin necesitar la protección del señor feudal. Los castillos dejaron de ser fortalezas impenetrables frente a las armas de fuego. La forma de vida que había prevalecido en la Edad Media tuvo importantes cambios para dar paso a lo que se ha llamado mundo moderno.

Principales cambios del Renacimiento.

     La etapa del Renacimiento fue más corta que la anterior, duró doscientos años (más o menos de 1450 a 1650), pero en ese lapso hubo grandes transformaciones: en la economía se dio un aumento de la producción y el comercio; la población se incrementó y tomó forma una nueva clase social, la burguesía; en la cultura, el arte y la ciencia, hubo progresos notables, como el avance en el conocimiento geográfico del planeta. Así, aunque en esta época no haya habido guerras precisamente, se puede hablar de revoluciones porque los cambios que hubo revolucionaron la forma de vivir de la mayor parte de la gente.

 

 IMPULSO DEL COMERCIO Y DESARROLLO DE CENTROS URBANOS: LAS CIUDADES COMERCIALES Y EL SURGIMIENTO DE LA BURGUESÍA

Durante los siglos XV y XVI la población europea aumentaba en forma constante porque mejoraba el nivel de vida en alimentación, vivienda y vestido. Debido al auge de la economía por los metales preciosos que llegaban del nuevo continente, y que fueron de gran importancia para la industrialización, los nuevos productos alimenticios empezaban a llegar de América y la natalidad aumentó. Aunque las defunciones seguían ocurriendo en gran parte por epidemias y guerras, la práctica de algunas medidas de higiene y los cambios en la alimentación aumentaron la esperanza de vida hasta unos 30 años.

     El incremento de población provocó un mayor consumo de productos, y esto obligó a cambiar los antiguos sistemas de producción medievales. Al mismo tiempo fue necesario desarrollar el comercio en gran escala para abastecer a las nuevas ciudades surgidas con independencia del control feudal.

     La economía durante la Edad Media se basaba en la agricultura, la ganadería y algo de industria artesanal; en cambio, a partir del Renacimiento se inició la producción industrial debido a que las necesidades del comercio obligaron a los talleres a mejorar su productividad. Como es evidente, la causa de esos cambios fueron la industria y el comercio. Por lo tanto, los personajes más importantes de esta época fueron los comerciantes o burgueses y los productores industriales.

     Los comerciantes de esta época viajaban mucho, eran cultos, gustaban del lujo y del poder, y hacían sus negocios para obtener grandes ganancias, pero no estaban exentos de correr algunos riesgos. Daban las materias primas a los artesanos que trabajaban para ellos y luego se trasladaban a lugares lejanos para vender los productos fabricados por esos trabajadores.

     A fines de la Edad Media los artesanos establecieron sus talleres junto a la desembocadura de ríos o en los cruces de los caminos, para que sus productos fueran fácilmente vistos y adquiridos por los comerciantes que cruzaban por esos lugares. En esos sitios que se llamaron originalmente burgos, empezó la gran actividad artesanal y comercial, que atrajo a mucha gente dedicada a las labores del campo. Con el tiempo, los burgos se transformaron en ciudades. Éste fue el origen de muchas ciudades europeas importantes como Brujas, Bruselas, etcétera.

     Claro está que no todas las ciudades medievales tuvieron este origen, pues otras surgieron de los antiguos municipios y campamentos militares romanos.

     Los emperadores y los reyes impulsaron el desarrollo de las ciudades, lo cual favorecía el fortalecimiento político y económico de aquellos. Poco a poco les fueron concediendo más libertades y derechos a las nuevas poblaciones, en las que se podía designar a los gobernantes, ejercer la justicia e inclusive ser defendidas por fuerzas militares propias. A cambio, debían someterse al rey o emperador y pagar tributos. Con este enriquecimiento, los reyes y emperadores pudieron contar con mejores ejércitos que los de los señores feudales.

Feria medieval.     En un principio, cada semana se organizaban mercados locales en las orillas de las aldeas, y posteriormente se empezaron a realizar ferias periódicas con motivo de las festividades religiosas en ciudades de Inglaterra, Francia, Bélgica, Italia y España.

     Estas ferias eran reuniones culturales y comerciales, y los reyes daban muchas facilidades para su realización porque significaban riqueza y prosperidad para ellos y para sus reinos, por los impuestos que pagaban los comerciantes. En las ferias se comerciaba con especias, cerámica y sedas de Oriente; con cereales, vino, madera y metales.

     Los comerciantes, habitantes de los burgos, originaron el desarrollo de una nueva clase social: la burguesía, que poco a poco se fue fortaleciendo con las ganancias obtenidas en las transacciones. Surgieron los cambistas, que al terminar las ferias contaban, pesaban y cambiaban el dinero. Este no era uniforme, y tenían que calcular las equivalencias, con lo cual se enriquecieron. En ese momento, también se negociaban préstamos, que la gente necesitaba cuando perdía sus cosechas, perdían sus mercancías en algún naufragio o por alguna guerra, o cuando querían incrementar su negocio. Surgieron entonces personas o sociedades que se especializaron en prestar dinero, y este fue el inicio de los bancos. En este tipo de operaciones al final de las ferias participaban artesanos, comerciantes, campesinos, reyes y papas.

     Algunos comerciantes audaces, verdaderos exploradores, empezaron a realizar largos viajes a lugares muy distantes. Como ejemplo de ellos el veneciano Marco Polo, quien en el siglo XIII escribió, como testimonio de sus viajes al Oriente, un libro llamado El Millón, que impulsó el interés general por explorar lejanas tierras.

     Los comerciantes y los artesanos, ante la creciente demanda de sus productos, se vieron obligados a exigir más libertades para realizar sus transacciones y empezaron a reunirse. Con el tiempo, de estas reuniones nacieron los gremios, agrupaciones artesanales de un mismo oficio que establecieron sus normas o reglamentos en relación con la organización de sus talleres, integrados por maestros o dueños de los talleres que enseñaban su oficio a otros; oficiales, quienes al dominarlo percibían un salario, y aprendices, quienes por encontrarse en la etapa de aprendizaje, no percibían salario. Esas normas y reglamentos también se referían a los materiales, calidad y características de la producción; celebración de la fiesta de su santo patrón, etcétera.

Gremios medievales.     La industria que más progresó fue la textil, especialmente la de la lana.

     Los comerciantes se convirtieron en las personas más importantes de las ciudades, lugares donde ejercían gran influencia en la decisión acerca de quiénes debían ser los funcionarios locales, o bien sobre la acción de éstos. A veces los mismos comerciantes se desempeñaban como funcionarios del gobierno, formándose de esa manera importantes ciudades, mercantiles.

     Estas ciudades tuvieron mucha importancia en la transformación del sistema de producción feudal. Los burgueses pretendían también gobiernos representativos basados en la capacidad y en la función social de las personas, y no en el rango, categoría o título nobiliario obtenido por nacimiento.

 

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