Un desastre se define como una situación de emergencia, una catástrofe o una calamidad. De acuerdo con su origen se clasifican en cinco grupos: geológicos, hidrometeorológicos, químicos, sanitarios y sociales.

 

Geológicos. Son aquellos que se producen como resultado de la actividad de las placas tectónicas (capas de suelo que forman la Tierra) o movimiento de fallas terrestres.

Son ejemplos, los sismos, las erupciones volcánicas (vulcanismo), los maremotos, los hundimientos de la tierra, los deslaves y también la formación de grietas (agrietamientos).

Hidrometeorológicos. Se deben a la acción de factores atmosféricos, como el viento, la lluvia o cambios bruscos de temperatura. Son ejemplos de éstos los huracanes, las inundaciones y las tormentas de nieve o granizo.

Químicos. En este grupo están los desastres relacionados con la actividad humana y el uso de diversas fuentes de energía, que al ser manejadas erróneamente ocasionan daños humanos y materiales.

Se incluyen en este grupo los incendios (forestales, industriales o domésticos), las explosiones (debidas al uso, transporte o comercio de combustibles explosivos), las radiaciones y los envenenamientos masivos.

Sanitarios. También están relacionados con la actividad de las personas y el crecimiento desmedido de la población. Por ejemplo, la contaminación (del aire, suelo o agua), las epidemias y las plagas.

Sociales. Se presentan cuando hay mal funcionamiento en los servicios que el Estado o particulares proporcionan a la comunidad, en otras palabras, se deben a fallas humanas. Entre ellos están los accidentes terrestres, marítimos o aéreos.

Muchos desastres son causados por fenómenos naturales, por ejemplo, los sismos o los huracanes; sin embargo, otros son producto de la propia sociedad o de su organización.

Varias industrias almacenan grandes cantidades de productos tóxicos o inflamables, capaces de ocasionar incendios o explosiones.

Actividades humanas derivadas del crecimiento poblacional también ocasionan desastres, como el caso de la contaminación o el hundimiento del suelo en la ciudad de México, debido a la sobreexplotación de los mantos acuíferos.

De igual manera, problemas sociales como la basura, son capaces de originar plagas y epidemias que dañan la salud de la población humana.

Cualquier tipo de desastre, independientemente de su origen, es capaz de afectar al ser humano, a su comunidad, sus bienes y al medio que lo rodea, por ello es importante tomar medidas para prevenirlos.

 

MEDIDAS DE SEGURIDAD

Cada tipo de siniestro marca ciertas normas para seguir, sin embargo, cualquiera que sea su origen, existen algunas reglas básicas para enfrentarlos. Las más importantes son las siguientes:

  • Conocer los riesgos que pueden presentarse en la localidad e informarse acerca de ellos.
  • Aprender primeros auxilios.
  • Localizar las instalaciones de electricidad y gas y aprender cómo cerrarlas.
  • Organizarse con familiares y vecinos para formar brigadas de seguridad y preparar planes de emergencia.
  • Participar activamente en simulacros.
  • Tener siempre a la mano un botiquín de primeros auxilios y renovarlo con frecuencia.
  • Contar con una linterna y radio de pilas en buen estado.
  • Mantener los documentos importantes en un sitio seguro.

 ¿QUÉ HACER DURANTE UN DESATRE?

En una situación de emergencia es importante recordar lo siguiente:

  • Mantener la calma.
  • Desconectar la electricidad.
  • Cerrar las llaves de gas.
  • Informarse acerca de la situación a través de un radio de pilas.
  • Seguir las instrucciones de personas adultas.
  • Colaborar con vecinos que necesiten ayuda.
  • No salir hacia la calle a menos que sea necesario.
  • Alejarse de las zonas de desastre.

 

HURACANES. INUNDACIONES Y SISMOS

Para las personas que viven en zonas en las que los huracanes, inundaciones o sismos son frecuentes, es recomendable tomar en cuenta las siguientes medidas:

  • Conocer los sitios que las autoridades destinan como albergues.
  • Establecer un punto de reunión para los familiares.
  • Preparar un sitio especial para guardar y transportar documentos importantes u objetos de valor.
  • Mantener en lugares impermeables, sustancias contaminantes como fertilizantes, insecticidas o medicamentos.
  • Ponerse de acuerdo con los familiares para elaborar un plan en caso de emergencia.

 

INCENDIOS

Con respecto a la prevención de incendios, se sugiere:

  • No almacenar  productos flamables y  peligrosos;  en caso de necesitarlos,  mantenerlos en sitios frescos, alejados de la casa y de tanques de gas o fuentes de calor.
  • Mantener las instalaciones eléctricas en buen estado.
  • No hacer  demasiadas  conexiones en un mismo contacto para prevenir la sobrecarga de corriente y corto circuitos.
  • Usar focos apropiados a la capacidad de las lámparas.
  • Mantener en buen estado las tuberías de gas  y  asegurarse de que no tengan fugas.
  • Apagar los aparatos eléctricos y las luces.
  • Dejar cerrada la tubería   de  gas   y   desconectar  la   corriente eléctrica al salir de viaje.
  • Mantener  fuera  del  alcance  de  los  niños  pequeños,  velas   y cerillos.

 

QUÉ HACER EN CASO DE INCENDIO

En caso de estar en un edificio, no deben utilizarse elevadores y si el incendio se localiza en un piso inferior, debe subirse a la azotea y pedir auxilio; si algún pasillo tiene humo, se debe arrastrar hacia la salida, cubriendo la nariz y boca con un trapo húmedo.

Sólo las personas capacitadas pueden usar el extintor para atacar el fuego.

Antes de salir de una habitación o al querer entrar a otra, se debe verificar que la chapa no esté caliente; en caso afirmativo, es probable que haya fuego al otro lado.

Localizar previamente las salidas de emergencia de lugares públicos para que en caso necesario se pueda salir rápidamente.

 

SEGURIDAD SIEMPRE

Todas las normas de seguridad tienen como objetivo evitar, prevenir o disminuir situaciones que representen un riesgo o peligro, que afecten a la salud y la integridad física del individuo.

Para lograrlo deben llevarse a cabo medidas referentes al orden, la higiene y la seguridad. En la escuela, por ejemplo, se sugieren medidas como: mantener ordenadas las instalaciones de la escuela, evitar subirse a bardas, árboles o lugares que representen algún peligro, no correr ni empujar a nadie en las escaleras o pasillos.

En el hogar también es necesario procurar las siguientes sugerencias:

Asegurarse de que las medicinas o cualquier sustancia que represente algún peligro esté fuera del alcance de los niños más pequeños.

Para estar seguro en la calle, se sugiere: evitar acercarse a las construcciones, postes dañados o alcantarillas, así como a las rejas de casas donde haya perros.

Cruzar las calles por las esquinas, observando hacia ambos lados.

No jugar en calles, carreteras y vías de tren.

 

COMITÉS Y BRIGADAS DE SEGURIDAD

Así como existen normas para prevenir y saber cómo actuar ante las situaciones de desastre, también en las diversas instituciones, ya sea escolares o de trabajo, se debe tener organizado un comité interno que se encargue de coordinar todas las acciones encaminadas a prevenirlos y orientar a la comunidad.

El comité interno será la máxima autoridad en situaciones de emergencia y sus objetivos principales son:

Hacer que el grupo de personas a su cargo tengan mayor seguridad en situaciones de desastre.

Asegurar que en el plantel existan los señalamientos adecuados para saber cómo actuar en caso de emergencia, localizar zonas seguras, rutas de evacuación, ubicación de primeros auxilios, extintores, zonas de riesgo, etcétera.

Realizar simulacros que ayuden a evacuar de forma rápida y segura el inmueble.

Conformar las brigadas de seguridad y después asignarles tareas específicas.

Las brigadas son grupos integrados por miembros de la comunidad educativa: maestros, alumnos y personal administrativo, que trabajan en conjunto para proporcionar ayuda en la tarea que les haya sido designada. Las principales son:

Primeros auxilios. Se encargan de atender a los lesionados y tranquilizar a la comunidad.

Combate de incendios. Actúan para controlar y sofocar los incendios mientras llegan los bomberos. Los integrantes deben conocer el uso de extintores.

Rescate y salvamento. Su tarea consiste en localizar y rescatar a las personas que no pudieron salir.

Comunicación. Su labor es dar la voz de alarma, difundir la señal de alarma, difundir la información para saber qué hacer antes, durante y después del desastre, así como utilizar megáfonos para poder indicar las rutas de desalojo y mantener tranquila a la comunidad.

Guías. Su función es estar a la cabeza de cada columna de desalojo hasta que logran llegar a la zona de seguridad, deben contar con lámparas, silbatos o magnavoces.

Desalojo. Verificar que se realice la evacuación del plantel utilizando  las rutas preestablecidas o las más adecuadas según se presente la situación.

Los brigadistas deben mantenerse informados de los riesgos y situaciones de desastre para reportarlos al presidente del comité, quien dará indicaciones y coordinará a los miembros de su brigada.

 

LOS SIMULACROS

El objetivo de los simulacros es preparar a las personas que habitan, trabajan o estudian en un lugar determinado acerca de cómo actuar en un caso de desastre o emergencia. Los pasos a seguir son:

Alarma. Es una señal que indica el abandono de las instalaciones, puede ser a través de un timbre o una campana, siempre y cuando se tenga prevenida una forma inconfundible y específica. Al escucharla se tienen que dejar todas las actividades e iniciar la salida en orden.

Desalojo. Consiste en el abandono de las instalaciones por las rutas ya establecidas. Al salir no se debe correr ni gritar ni empujar. Si hay escaleras debe usarse solamente las orillas para dejar paso libre en la parte central.

Concentración en áreas de seguridad. Una vez desalojado el plantel, los alumnos se instalarán en los lugares previamente destinados por ofrecer mayor seguridad.

 

EL CENAPRED

Si bien es cierto que muchos desastres no pueden prevenirse, sí existen normas y programas encaminados a prevenir y controlar sus efectos.

En México existen reglamentos y leyes que están encaminados a proteger y ayudar a la ciudadanía en caso de siniestros.

Las dependencias que tienen a su cargo esta labor son el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) a través de la Dirección General de Protección Civil y del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred).

El Sinaproc tiene como objetivo proteger a las personas y sus bienes en caso de siniestros; mientras que el Cenapred se encarga de estudiar, desarrollar, aplicar y coordinar tecnologías para prevenir desastres, promover la capacitación profesional y técnica sobre la materia, así como apoyar la difusión de medidas de preparación y autoprotección a la población ante un desastre.

El Cenapred cuenta con instalaciones para la investigación y aulas para capacitar a las personas sobre las características y las consecuencias de cada tipo de siniestro; así como de las medidas técnicas para reducir sus riesgos.

En uno de los laboratorios se hacen pruebas sobre diferentes materiales de construcción para conocer su resistencia, se hacen estudios para determinar la mejor manera de reparar estructuras dañadas y también se hacen prácticas sísmicas reales.

Las investigaciones que  se   realizan  en este centro, se difunden por medio de revistas, folletos, carteles y material de apoyo para escuelas, edificios públicos y en general para la sociedad. El personal, integrado por científicos mexicanos y extranjeros, trabaja conjuntamente buscando los mejores caminos para prevenir y orientar a los ciudadanos en caso de desastres.