En el siguiente ejemplo, se ordenan cantidades a partir de la observación del antecesor y sucesor de distintos números. Estos corresponden a las calorías que se queman en distintas actividades deportivas.

En 1202, el matemático Leonardo de Pisa (Fibonacci) descubrió una serie de números que están presentes en toda la naturaleza. La gráfica de esa serie es una espiral que se puede encontrar en el centro de un girasol, en la concha del caracol y los cuernos de los carneros, etcétera.

A partir de la observación y el análisis del antecesor y sucesor de los primeros números, es posible, con un poco de ingenio, completar la serie de Fibonnacci:

1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, etcétera.

Para completar la serie, hay que prestar atención a la relación que existe entre cada bloque de tres números. Por ejemplo: se suman los dos primeros para obtener el tercero, a éste se le suma el segundo para obtener el cuarto; al cuarto se le suma el tercero para obtener el quinto, y así sucesivamente.