Los recursos naturales de un país son todos los productos del medio que nos rodea. Estos elementos minerales, animales y vegetales dan vida y movimiento a nuestro mundo.

     Desde el punto de vista económico, los recursos naturales son las materias primas que el ser humano transforma para satisfacer sus necesidades.

     Los recursos naturales son renovables o no renovables.

     Los recursos naturales renovables son los que el hombre puede consumir y volver a producir, como los agrícolas: maíz, trigo, frijol, caña de azúcar, café, cacao, plátano, naranja y vid, entre otros; el ganado, como el vacuno, el porcino, el ovino, el caprino y en menor grado el caballar; el considerado como recurso avícola, o sea las aves de corral; y otras especies como el conejo y la abeja, que también son aprovechados de diversas maneras.

     Por otra parte, tenemos los recursos de nuestras aguas, como son los moluscos; crustáceos, como el camarón, y varios tipos de peces, como atún, mojarra, huachinango y robalo.

     También se tienen diversas especies de árboles que se utilizan en la industria, como el pino, el cedro, el oyamel y el encino.

  Los recursos naturales no renovables son ese tipo de recursos que después de ser utilizados, no pueden volver a producirse porque se formaron durante miles de años, desde antes de que el hombre viviese en la Tierra. No podríamos esperar a que se volvieran a transformar, por lo tanto, tenemos que utilizarlos inteligentemente con el fin de que no se agoten y no suframos por no tener con qué sustituirlos.

     En nuestro país, aunque abundan estos recursos, no debemos descuidarlos. Se clasifican en minerales metálicos y no metálicos, además de combustibles.

      Entre los metálicos tenemos: oro, plata, cobre, hierro y plomo; entre los no metálicos están el mármol, granito, caliza y sal, principalmente; entre los combustibles destacan por su importancia el petróleo, el carbón y la hulla.

El petróleo es un recurso no renovable que requiere de alta tecnología para obtenerse.

     Por ejemplo, el agua es un recurso indispensable que se agota. Una ama de casa de cualquier ciudad del mundo, abre la llave del agua para lavar los trastes del desayuno. Cuando termina, riega las macetas y a veces deja abierta la llave del agua. Lleva a sus hijos a la playa y de regreso pasa a un autolavado de coche y compra la comida. Más tarde, pone a funcionar la lavadora y toma un agradable baño antes de irse a dormir.

     Mientras tanto, en una pequeña aldea campesina, una ama de casa acarrea una cubeta de 20 litros de agua desde el río a su casa, a dos kilómetros. Con esta agua hará el desayuno y después la limpieza. Al mediodía, irá al río y buscará el agua necesaria para la comida. En la tarde, después de cuidar los cultivos, regresa a casa para lavar la ropa de los ocho miembros de la familia. Después, ella y sus hijos se bañan juntos y más tarde volverá a ir al río a buscar agua para preparar la cena.

     Una habitante común de la ciudad usa de 350 a 400 litros de agua al día. En cambio, una campesina utiliza de 20 a 50 litros, casi el mínimo. Sin embargo, la situación se complica si se considera que el agua que esa campesina utiliza también sirve para asearse, arrojándola a los ríos y arroyos cercanos sin tratamiento alguno.

     El problema de la contaminación del agua se considera mundial, según las Naciones Unidas 80% de las enfermedades de los países en desarrollo, incluyendo a México, están relacionadas con beber agua contaminada.

 

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