El gobierno de Victoriano Huerta vivía sus últimos días. Derrotado militarmente por villistas y carrancistas en el norte y por los zapatistas en el sur, bloqueado su mercado de armas, desprestigiado políticamente y falto de apoyo internacional, se resistía a abandonar el poder. Esto forzó a Carranza a llegar a un acuerdo con Villa, pues necesitaba el apoyo de la División del Norte para tomar la capital del país. Firmaron entonces el pacto de Torreón, por el cual Villa reconoció de nuevo la jefatura de Carranza, y éste aseguró que dejaría pasar abasto a la División del Norte y convocaría a una convención nacional de todos los jefes revolucionarios para preparar elecciones y un plan de gobierno, una vez que conquistaran la Ciudad de México. También incluyó lo que los villistas llamaron la "Cláusula de Oro", que reconocía, por primera vez en un pacto constitucionalista, la necesidad de procurar el bienestar de los obreros y el reparto agrario, que después fue contenido en los artículos 27 y 123 de la Constitución de 1917.

     Durante el verano de 1914, el Ejército del Noroeste, al mando de Álvaro Obregón, siguió su avance hacia el centro de la República, tomó Guadalajara, destruyó las columnas huertistas y continuó hacia la capital del país.

     Ante tal presión, el 15 de julio de 1914 Victoriano Huerta renunció a la presidencia, abandonó el país, y con los Tratados de Teoloyucan se disolvió el ejército federal.

     El Ejército Libertador del Sur dominó los estados de Morelos, Guerrero, parte de Puebla y México, y rodeó el valle de México. En todos los territorios controlados por los zapatistas se realizaba el reparto agrario. Los dirigentes lanzaron una proclama al pueblo para convocar a una reunión nacional de los jefes revolucionarios y elegir al nuevo presidente, quien debía aceptar los tres puntos del plan de Ayala: reparto agrario, expropiación de los bienes de los antiguos huertistas y porfiristas, y la expropiación de las propiedades latifundistas. De no cumplirse estas demandas, el pueblo seguiría levantado en armas. La unión entre villistas y zapatistas cristalizó en la Convención de Aguascalientes.

     Los constitucionalistas querían que el Ejército Libertador del Sur aceptara someterse a la autoridad de Carranza. Los zapatistas pidieron a éste que reconociera la validez del plan de Ayala y se comprometiera a realizar el reparto agrario. Carranza no aceptó y las negociaciones fracasaron.

 

 

 LA CONVENCIÓN DE AGUASCALIENTES

En septiembre de 1914, Venustiano Carranza entró en la Ciudad de México, pero esto no le garantizaba un poder estable porque grandes porciones del país estaban en manos de otros jefes revolucionarios. Los carrancistas intentaron el acuerdo de todos los jefes para llegar a un gobierno reconocido por todos. Villa no aceptó y rompió con Obregón y Carranza.

     La reunión convocada por Carranza se realizó en Aguascalientes el 1º de octubre de 1914, sólo con delegados del Ejército Constitucionalista. Ratificaron a Carranza como Primer Jefe de la Revolución, y Villa amenazó con tomar la ciudad. Carranza aceptó la participación de delegados villistas y el 10 de octubre se reiniciaron las sesiones con ambas delegaciones. Esta "Convención Militar de Aguascalientes" fue de gran importancia en el proceso revolucionario y en la transformación de la lucha por el control del país.

     La Convención se declaró soberana, es decir, no sujeta a ninguna otra autoridad. Más tarde se decidió invitar a delegados zapatistas con derecho a voz, pero no a voto. Zapata y sus colaboradores condicionaron su participación a que la Convención adoptara los principios del plan de Ayala, y aunque esto no fue aceptado, sí participaron. En la Convención los zapatistas se unieron con los villistas y una fracción de los constitucionalistas que apoyaba las medidas agrarias. Gracias a esta alianza, la Convención adoptó los artículos más importantes del plan de Ayala.

     Días después, la Convención designó presidente interino al general Eulalio Gutiérrez, con el apoyo de zapatistas y villistas. Carranza desconoció la autoridad de la Convención y retiró a sus delegados. La Convención lo declaró rebelde y nombró jefe del Ejército de la Convención a Villa. Carranza salió con sus tropas de la Ciudad de México y se refugió en el estado de Veracruz, donde declaró rebeldes a los convencionistas.

     Villa y Zapata avanzaron sobre la Ciudad de México. Mientras tanto, la Convención de Aguascalientes lanzó un manifiesto al pueblo de México con los programas sociales de villistas y zapatistas: desocupación del puerto de Veracruz por las tropas estadounidenses; devolución de los ejidos a los pueblos indígenas; reparto de latifundios a sus trabajadores; nacionalización de los bienes de los enemigos de la Convención; libertad de asociación y de huelga para los trabajadores, así como mejores condiciones de trabajo. Estas demandas constituyeron el legado más importante que los ejércitos campesinos de la Convención dejaron a los mexicanos.

 

 

 LA VICTORIA DE LA FACCIÓN CARRANCISTA

Zapatistas y villistas entraron en la Ciudad de México. Villa y Zapata se encontraron en Xochimilco y acordaron seguir la lucha. Los ejércitos campesinos que apoyaban a Eulalio Gutiérrez tenían la posesión de la capital de la República y Carranza se fortaleció en Veracruz, que había sido evacuado por los marines estadounidenses.

     Eulalio Gutiérrez y su gabinete se enfrentaron a problemas administrativos y económicos muy fuertes. Sin haber cumplido ninguna de las resoluciones de la Convención, salieron de la Ciudad de México en enero de 1915.

Ejércitos zapatistas en la Ciudad de México.     Los constitucionalistas contaban con un programa de reorganización política y económica para el país, es decir, un proyecto nacional, y buscaron la forma de incluir en él las demandas sociales. Querían un país con estabilidad política, como el del porfiriato, pero sin aquellos excesos de poder. Para lograrlo era imprescindible atraer a campesinos y obreros e integrarlos en su proyecto. Había que dotar a México de un nuevo pacto social, y para eso hacía falta una nueva Constitución.

 

 

 LOS DEBATES EN EL CONGRESO CONSTITUYENTE 

Los principios de la Constitución de 1917

Después de la caída del gobierno convencionista, Carranza y Obregón buscaron una solución política a la pugna entre los revolucionarios.

     El plan de Guadalupe, que incluía aspiraciones campesinas de reparto agrario e inició el constitucionalismo, se reformó después cuando las demandas obreras crecieron y se incluyeron algunos puntos sobre la explotación de las riquezas del país, como el petróleo y los minerales.

     En Veracruz, Carranza siguió dictando leyes con reformas de tipo laboral, municipal y civil, y promulgó la ley agraria de 1915, que disponía la devolución de las tierras a los ejidos siempre y cuando pudieran acreditar su propiedad ante los tribunales. A quienes no pudieran demostrarla se les dotaría de tierra en menor cantidad. Esto atrajo a los campesinos y Carranza ganó su apoyo, en el momento en que Obregón retomaba la Ciudad de México. Los jefes convencionistas se refugiaron en Cuernavaca, con su nuevo presidente Roque González Garza, protegido por los zapatistas.

     En el país se generalizaron los combates entre convencionistas y constitucionalistas, pero la situación estaba a favor de los segundos.

 

 

 SITUACIÓN DE MÉXICO EN 1916

Después de ocupar la Ciudad de México, Obregón repartió ropa y víveres a la población pobre. Los constitucionalistas lograron el apoyo de la clase obrera y de sus sindicatos, que ayudaron a combatir a los villistas con los llamados "Batallones Rojos". El gobierno de Carranza se comprometió a mejorar las condiciones de trabajo de los obreros.

     Obregón estableció una estrategia militar para acabar con los zapatistas y los villistas atacando primero a Villa. El combate de Celaya fue la primera de cuatro batallas que, al cabo de tres meses, decidieron el fin de la poderosa División del Norte; en diciembre de 1915, sólo un pequeño núcleo en torno a Villa seguía resistiendo.

    Por su parte, el ejército zapatista se había replegado en Morelos. Todo el año de 1915 continuó el reparto agrario y a principios de 1916 los ejércitos carrancistas invadieron el estado, ocupando paulatinamente las poblaciones más importantes. Zapata buscó refugio en la sierra, aunque ocasionalmente hacía incursiones entre las líneas enemigas. Organizó una contraofensiva con su ejército dividido en unidades guerrilleras y reconquistó casi todo el territorio morelense. El general Pablo González, jefe de los ejércitos constitucionalistas en Morelos, se retiró derrotado por los zapatistas.

     Villa no estaba totalmente derrotado. Reorganizó los restos de la División del Norte y emprendió la lucha guerrillera. Penetró en la ciudad de Columbus, Nuevo México, en Estados Unidos de América. El gobierno de ese país efectuó otra intervención armada en el nuestro, la "Expedición Punitiva" con 12 000 soldados en busca de Villa, al mando del general John J. Pershing, pero en vez de apresar a Villa, la expedición avivó la popularidad del guerrillero, quien ocupó con sus tropas la ciudad de Chihuahua. Los estadounidenses permanecieron en territorio mexicano hasta febrero de 1917. John J. Pershing, 1860-1948, quien se volvió famoso en la Primera Guerra Mundial, no pudo con Villa, quien siempre lo eludió con habilidad.

     Con la mayor parte del país bajo su control, el gobierno de Carranza lanzó en septiembre de 1916 una convocatoria para realizar un Congreso Constituyente en la ciudad de Querétaro. Los delegados fueron electos en todo el país, excepto en las zonas controladas por los zapatistas.

     El Congreso Constituyente se inauguró el 21 de noviembre de 1916, y se manifestaron dos tendencias entre los diputados: una progresista, encabezada por Álvaro Obregón, estaba a favor de integrar las conquistas y las demandas de obreros y campesinos a la nueva carta magna; la otra, quería limitarlos.

     La nueva Constitución fue aprobada el 31 de enero de 1917, y su contenido social la hacía una de las más avanzadas del mundo. Incluyó una serie de conquistas sociales y garantías individuales que no tenía ninguna otra constitución del mundo. Tres de sus artículos condensan los ideales revolucionarios: el 3º, el 27 y el 123.

 

 

 LA REVOLUCIÓN Y LOS INTERESES EXTRANJEROS

Por lo que se refiere a la situación en el resto del mundo, desde el pronunciamiento maderista del 20 de noviembre la comunidad internacional estuvo interesada en los acontecimientos de nuestro país.

     En 1910, el mundo vivía un periodo de desconfianza entre las potencias europeas, previo al estallido de la Primera Guerra Mundial. Esto colocó a nuestro país en la mira de Gran Bretaña, Francia y Alemania, países necesitados de materias primas.

Los generales (de izquierda a derecha) Álvaro Obregón, Francisco Villa y John J. Pershing. Con el tiempo, Obregón y Villa se combatirían uno al otro y Pershing sería enviado por el gobierno de Estados Unidos a perseguir a Villa, sin lograr capturarlo.     Además, la Revolución Mexicana era seguida en todo el mundo por partidarios de diversas doctrinas. Algunos europeos de ideas conservadoras veían en el proceso mexicano un regreso a la barbarie, mientras que otros, de ideas liberales, socialistas o anarquistas, opinaban que la Revolución Mexicana debía seguir un camino popular.

     El país que más influyó en la Revolución Mexicana fue Estados Unidos de América. El Congreso de ese país se alarmó por la situación de su vecino del sur. Se tomaron medidas para proteger la frontera y los intereses de los ciudadanos estadounidenses radicados en México, y se decidió apoyar a la facción que garantizara la estabilidad política para asegurar sus inversiones. Por ello, la aprobación del Artículo 27 constitucional no fue del agrado de Estados Unidos de América, pues afectaba los intereses de las compañías mineras y petroleras estadounidenses establecidas en territorio mexicano.

     Además, los gobiernos revolucionarios temían que Estados Unidos de América se decidiera por una intervención directa en México, como finalmente ocurrió.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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