Como todo grupo gobernante, el porfirismo tuvo aciertos y errores, pero su excesiva duración provocó que el pueblo mexicano no soportara sus errores, que se hicieron más notorios a finales del régimen. Surgieron crisis económicas y sociales que amenazaron la estabilidad lograda durante los primeros años de gobierno de Porfirio Díaz, quien recurrió cada vez más a la represión.

 

 

 LA SITUACIÓN ECONÓMICA Y LA AGUDIZACIÓN DE LOS PROBLEMAS SOCIALES

En la última década de la dictadura porfirista las grandes concesiones a los capitalistas extranjeros los habían enriquecido; sin embargo, la clase campesina no gozaba de los beneficios del progreso porfiriano. Con la sequía de 1908-1909 se perdieron muchas cosechas y la escasez de productos agrícolas elevó los precios. El campesino era explotado con crueldad y convertido casi en esclavo. La situación global terminó por provocar rebeliones.

     En la minería mejoraron las técnicas para la explotación de la plata, pero al aumentar su producción bajó su precio; muchos mineros fueron despedidos y se organizaron huelgas en defensa de sus pocos derechos. En la industria textil bajó la producción debido a las escasas ventas y esto también originó huelgas y despidos masivos. Esta crisis económica se reflejó también en los bancos, debido a que sus deudores no tenían con qué pagar. El descontento general provocó la crisis política.

 

 

 DECADENCIA DEL GRUPO GOBERNANTE

Conflictos por la sucesión de Díaz

Después de tantas reelecciones y ya envejecido, Díaz declaró al periodista estadounidense James Creelman que no se reelegiría más y que permitiría elecciones libres. Varios de sus colaboradores pretendían sustituirlo, pero él los dividía y enemistaba como hizo con Joaquín Baranda, Limantour y el general Bernardo Reyes. Algunos de ellos fueron muriendo porque eran de edad avanzada y dejaron de representar peligro; quedaron los más "jóvenes", no menores de 50 años, quienes lucharon por la presidencia.

     Las generaciones educadas bajo el positivismo se volvieron contra el mismo sistema resaltando sus fallas. Esta ironía permitió la aparición de un grupo de jóvenes deseosos de participar en el gobierno y ayudar al progreso del país, pero esto no era posible porque los viejos porfiristas ocupaban los puestos principales y los jóvenes no podían ascender. Uno de los más entusiastas era Francisco I. Madero.

 

 

 LAS CLASES MEDIAS

Las demandas de democracia y competencia política

Las clases medias demandaban democracia y participación política.El desarrollo económico provocó cambios sociales y el crecimiento de las ciudades; la creación de fábricas y de organismos gubernamentales originó la aparición del obrero, del aparato burocrático, del empleado y del pequeño comerciante. Aunque este grupo no era muy grande, creció en la última década del régimen, y fue testigo de las injusticias de los colaboradores de Díaz y de sus reelecciones.

     La participación política de este grupo era mínima; sin embargo, una parte de él se fortaleció económicamente y su ideología trató de buscar cambios y derrocar al régimen.

 

 

 LOS PRECURSORES DE LA REVOLUCIÓN

Las manifestaciones en contra del régimen a principios del siglo XX fueron encabezadas por clubes antirreeleccionistas; uno de los más importantes fue el Círculo Liberal Ponciano Arriaga  — llamado así en honor de este político y abogado mexicano (1811-1863). Lllamado Padre de la Constitución de 1857—, integrado, entre otros personajes, por Antonio Díaz Soto y Gama, los hermanos Flores Magón, Camilo Arriaga y Juan Sarabia. Sus banderas políticas fueron el respeto a la Constitución de 1857, la no reelección y la justicia para los campesinos; tuvo mucha influencia en las huelgas de Cananea y Río Blanco.

El grabador José Guadalupe Posada denunció las injusticias y represión del  gobierno porfirista.     Por su parte, el periodismo reclamaba justicia al régimen en los periódicos El Ahuizote, El Hijo de El Ahuizote y Regeneración, en los cuales se hacía una crítica mordaz al régimen y se alentaba a la población a tomar el camino de la revolución.

     El arte también contribuyó a preparar la revolución en la persona de José Guadalupe Posada, quien denunciaba la situación de injusticia, represión y autoritarismo por medio de sus geniales grabados. En Puebla, Aquiles Serdán y sus hermanos  eran decididamente antirreeleccionistas y reclamaban la justicia que el régimen había negado. Al igual que en otras partes del país, se habían organizado y adquirido algunas armas para insurreccionarse contra el gobierno.

contenido: porfirio diaz joaquin baranda flores magon constitucion jose guadalupe posada aquiles serdan