El avance del pensamiento científico se inició durante el siglo XV con el Renacimiento. Sin embargo, fue en los siglos XVI y XVII cuando se dio el proceso que permitió constituir, definitivamente, la ciencia moderna. A diferencia de lo que ocurría hasta esa época, empezó a ser válido sólo el conocimiento adquirido a partir de un método racional. De hecho, en él se fundamenta todo el pensamiento matemático, la observación y experimentación.

     Esto significó grandes cambios en la manera de pensar de las personas interesadas en entender los fenómenos naturales y el comportamiento y actividad del cuerpo humano.

     Como los reyes absolutos estaban empeñados en aumentar sus territorios y poder por medio de guerras, que duraban mucho tiempo y resultaban caras, surgió la necesidad de mejorar las armas; algunos hombres se interesaron en investigar acerca de los materiales con los que eran fabricados, como el hierro y el bronce. Otros, se ocuparon en tratar de salvar vidas y empezaron a investigar el funcionamiento del cuerpo humano y sus enfermedades. De esta manera, con prácticas concretas, surgieron los científicos basados en el método o camino experimental.

Astrolabio.     En los avances de la revolución científica participaron el canónigo polaco Nicolás Copérnico (1473-1543), quien descubrió los movimientos de rotación y traslación de la Tierra; el italiano Galileo Galilei (1564-1642), que con su telescopio confirmó el movimiento de los astros y la teoría heliocéntrica; el alemán Juan Kepler (1571-1630), que descubrió que la órbita de los planetas es elíptica; Guillermo Harvey (1578-1657), médico inglés que descubrió la circulación de la sangre; el español Miguel Servet (1511-1553), quien descubrió la circulación pulmonar de la sangre.

     El físico y químico inglés Roberto Boyle (1627-1691), que perfeccionó la máquina neumática y el termómetro y estudió la evaporación de los líquidos en el vacío. Cada uno de ellos se ocupó en estudiar cuál método debía usarse para conocer la realidad. Pensaron que el conocimiento adquirido mediante la experiencia no era válido, sino sólo el derivado del razonamiento; estudiaron algunos fenómenos de la naturaleza, demostraron que están sujetos a leyes que pueden ser descubiertas siguiendo un método que incluya la observación, la experimentación y la reflexión.

     El inglés Francisco Bacon (1561-1626) estableció el método experimental basado en la investigación directa de los fenómenos. En lo sucesivo sólo se consideraría científico un conocimiento si era producto de esos métodos.

     La investigación dejó su anterior carácter individualista y se crearon asociaciones científicas como la Real Sociedad de Londres, en Inglaterra (1662) y la Academia de Ciencias de París, en Francia (1666). En esta época se inventaron o perfeccionaron importantes instrumentos como el microscopio, el telescopio, el barómetro y la máquina neumática (utilizada para extraer de un espacio cerrado aire u otro gas); se hicieron descubrimientos tan importantes, como el de los glóbulos de la sangre y el mundo de los microorganismos, realizados por Antonio van Leeuwenhoek (1632-1723).

     Los científicos empezaron a intercambiar hallazgos, descubrimientos e inventos, utilizando medios que dieron origen a publicaciones científicas. Gracias a esta difusión, se aprovecharon los avances logrados en lugares distantes para otros desarrollos científicos.

 

 LA FIGURA DE ISAAC NEWTON 

En los siglos XVII y XVIII, se desarrollaron la astronomía, la física, la mecánica y las matemáticas. Isaac Newton fue uno de los genios más grandes que han existido: a él se debe el desarrollo del cálculo infinitesimal, que comprende el diferencial y el integral. En 1687, publicó su obra Philosophiae naturalis principia mathematica (Principios matemáticos de la filosofía natural), en la que intenta demostrar que el universo tiene una explicación matemática, racional, precisa y exacta. El libro removió el pensamiento científico de su época, pues ayudó a que otros científicos siguieran sus métodos y analizaran sus descubrimientos. De esta obra de Newton, otro gran científico, Pierre-Simon Laplace (1749-1827) dijo: "Siempre permanecerá preeminentemente sobre todas las otras producciones de la mente humana".

Isaac Newton.     Isaac Newton también estudió la luz y el color, el sonido, el calor, la electricidad y la mecánica; asimismo se ocupó de la filosofía y la religión. Entre sus obras se encuentran: La óptica o tratado de las reflexiones, refracciones, inflexiones y colores de la luz; Arithmetica universalis; Nuevas teorías sobre la luz y los colores, y Transacciones filosóficas.

     Una de las aportaciones científicas más importantes de Newton fue el descubrimiento de las leyes que rigen la gravitación universal, que provocaron cambios importantes en las ciencias del siglo XVIII y modificaron las formas de pensar aceptadas hasta entonces.

     Newton se preguntaba por qué la luna gira alrededor de la Tierra y no cae en ella, ni sale disparada hacia el espacio.

     Al observar la caída de los cuerpos llegó a la conclusión de que las cosas caen hacia abajo y no hacia arriba porque la Tierra ejerce una fuerza que atrae los objetos hacia su centro. Newton pensó que esta misma fuerza era la que atraía la luna hacia la Tierra. A partir de estos pensamientos, y gracias a las investigaciones de otros científicos como el danés Tycho Brahe (1546-1601) y Juan Kepler, Newton empezó a desarrollar su teoría sobre la atracción entre todos los objetos del universo.

     La gravedad es una fuerza que atrae los objetos; todos los cuerpos la poseen atrayendo a otros y actúa en función del tamaño del cuerpo. Basándose en ese hecho, enunció la ley de la gravitación universal, que en términos científicos expresa: "la gravitación universal es la fuerza de atracción recíproca que experimentan los cuerpos físicos del universo". Isaac Newton estableció esta ley con base en cálculos matemáticos y con ello sentó las bases para el estudio de la física.

 

 

 

 

 

 

 

 

contenido: pensamiento cientifico nicolas copernico ley de la gravitacion universal