• El motor de combustión interna y la electricidad, sus aplicaciones y sus efectos en la vida cotidiana

 

 EL MOTOR DE COMBUSTIÓN INTERNA Y LA ELECTRICIDAD, SUS APLICACIONES Y SUS EFECTOS EN LA VIDA COTIDIANA

Con los descubrimientos del siglo XIX, se desencadenaron nuevos inventos y técnicas, y se aceleraron el desarrollo científico, tecnológico e industrial, y el bienestar de la sociedad.

Automóvil.     La importancia y los cambios que originaron en la vida cotidiana los motores movidos por la fuerza del vapor, sobre todo los ferrocarriles, los barcos y las fábricas, son muy conocidos. También se construyeron carruajes movidos por calderas de vapor, sólo que eran muy lentos, en parte debido al peso del agua y al espacio que ocupaba el carbón que generaba la energía; en todo caso, esos carros de vapor fueron el antecedente del automóvil.

     A partir de las máquinas de vapor se desarrolló el motor de combustión interna y la turbina. El primero fue construido en 1876 por el alemán Nicolaus August Otto (1832-1891), funcionaba con gas y quiso adaptarlo a los carruajes, pero no dio resultado. En 1886, otro alemán, Gottlieb Daimler (1834-1900), pudo hacer funcionar ese motor con gasolina y surgió el automóvil. En 1892, Rudolf Karl Diesel, también alemán, inventó un motor movido por la combustión de un derivado del petróleo. Así fue como a partir de fines del siglo pasado las personas más adineradas pudieron recorrer distancias cortas en ciudades importantes de Alemania y Europa.

     Desde fines del siglo XIX y principios del XX empezaron a realizarse carreras de autos, consideradas como competencias deportivas, primero en Francia en 1894 y después en otras ciudades europeas y estadounidenses.

     Gradualmente se fueron inventando nuevas máquinas y aparatos que, a partir de 1870, funcionaron en combinación con la electricidad. Esto provocó que se transformaran las costumbres y la vida cotidiana de las personas: desde principios del siglo XX se facilitaron los trabajos y fue posible mayor rapidez al ejecutarlos; aumentaron las comodidades y hubo una vida más limpia, sana y diversificada. La electricidad proporcionó una nueva forma de energía que se aplicó en los transportes y la industria, pero también en los hogares y en las comunicaciones, como la radiodifusión y el telégrafo.

Aeroplano.     Otro gran invento con motor de combustión interna fue el aeroplano. Los hermanos Wilbur (1867-1912) y Orville (1871-1948) Wright construyeron el primero en 1903. Este tuvo un gran desarrollo durante la Primera Guerra Mundial.

     Esta nueva revolución técnica incluye también equipos para la agricultura, como tractores y trilladoras, para remover la tierra, sembrar y cosechar; máquinas de uso doméstico: refrigeradores, licuadoras, batidoras, lavadoras, planchas; aparatos de diversión como proyectores de cine, radios, grabadoras, tocadiscos, televisores, cámaras fotográficas, etc., que se inventaron a mediados del siglo XX. La producción en serie redujo los costos de estos productos y un mayor número de personas empezó a tener acceso a ellos. Con tantos inventos surgieron necesidades y oficios nuevos. Se necesitaron choferes, mecánicos, pintores y hojalateros de automóviles, vendedores de combustible, vulcanizadores; se construyeron gasolineras, agencias de venta de autos, tiendas de refacciones, talleres mecánicos, estacionamientos, etc. Esto no es una casualidad, ya que la producción industrial buscó nuevos elementos tecnológicos para ser adaptados a la vida cotidiana, laboral e incluso militar; el desarrollo de la ciencia y la técnica se han especializado en forma insospechada, a un grado que parece abrumar y que cultiva el afán consumista por la constante oferta de satisfactores a nuestro alcance.

 

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