Con frecuencia, se escucha sobre todo en competiciones deportivas o concursos internacionales, las palabras germano, galo, británico; las cuales se refieren a los habitantes de algunos países de Europa, como Alemania, Francia, Inglaterra. Éstos son nombres de las tribus bárbaras que invadieron poco a poco el Imperio Romano y, con el paso del tiempo, dieron origen a los países europeos actuales.

Cada grupo humano ha contribuido de diferentes maneras a conformar su forma de vida, tanto en pequeños detalles como en grandes procesos.

"En el mundo civilizado de la Antigüedad, hombres y mujeres por igual usaban prendas de vestir largas y sueltas, que hoy llamamos togas, faldones o vestidos y cuando obstaculizaban una tarea era necesario levantarlas y atarlas con un cinturón o una faja.

Pero en el Norte, más frío, no era agradable andar con las piernas desnudas, y para conservar el calor, la gente de estas tribus usaba vestidos más gruesos y pesados. Para las mujeres eran adecuados, pero no para los hombres que combatían y menos para los guerreros jinetes. Esto originó que se dividiera el ropaje y cada pierna fuera cubierta por separado; el resultado fue lo que hoy llamamos pantalones. Esta invención bárbara fue introducida en la época de la decadencia de Roma y ha subsistido hasta nuestros días."

En el Norte de Europa, en los lugares donde hoy se encuentran Dinamarca, Suecia, Noruega y Alemania, de clima muy frío y condiciones de vida difíciles, habitaban grupos de tribus formadas por seres humanos de tez clara y constitución vigorosa que se dedicaban a la caza, el pastoreo y la agricultura, esta última basada en la propiedad comunal de la tierra. Eran aficionados a la guerra y amantes de la libertad; sabían hilar la lana y hacer telas para vestir; también usaban el algodón, el cual compraban a otros pueblos. Comían carne, frutos silvestres, leche y cerveza. Su sólida organización familiar reconocía como autoridad principal al padre.

Los vikingos, eran considerados pueblos bárbaros.

Políticamente la autoridad era el rey o jefe guerrero, llamado köening, cargo no hereditario, sino elegido en la asamblea de guerreros, la cual ejercía funciones legislativas. Practicaban una religión politeísta con divinidades que simbolizaban fuerzas de la naturaleza y con las que se sentían vinculados, como el sol o la luna, pero su dios más importante era Odín. Sus prácticas religiosas no requerían de una clase sacerdotal, ni de templos; simplemente eran conducidas por el padre. Adjudicaban facultades adivinatorias a algunos hombres y mujeres que eran consultados cuando se consideraba necesario. Utilizaban un alfabeto para escribir, diferente del usado por otras culturas. Los romanos llamaban bárbaros a estos grupos, palabra que quiere decir extranjeros (el que no habla latín).

Entre los pueblos bárbaros encontramos a los eslavos, que venían del Extremo Oriente del continente europeo; los celtas, que llegaron del Norte y Noroeste de Europa; los germanos que incluyen a los vándalos, sajones, lombardos, francos, ostrogodos y visigodos.

Relieve de pueblos bárbaros.

Para los civilizados griegos y romanos del Sur, todo el que no hablase griego o latín era considerado un bárbaro; es decir, les parecía que emitían sonidos ininteligibles, tales como ‘bar-bar-bar’. Esa palabra, pues, no tenía necesariamente un carácter insultante. Después de todo, los habitantes de Siria, Babilonia y Egipto también eran bárbaros en este sentido, y eran tan cultos y sabios como los griegos y los romanos, y lo eran desde hacía más tiempo.

Los germanos eran bárbaros en este sentido, pero también eran incivilizados. En siglos posteriores, contribuyeron a destruir partes del Imperio Romano, y su falta de aprecio por la cultura y el saber dio a la palabra ‘bárbaro’ su significado actual: persona sin educación e incivilizada".

LAS INVASIONES BÁRBARAS Y LA DISOLUCIÓN
DEL IMPERIO ROMANO

El Imperio Romano empezó a tener graves crisis y problemas desde los siglos II y III d. C., pues era ya tan grande que el poder de un solo emperador no alcanzaba a dominar a muchas de sus provincias. El imperio soportaba graves presiones militares y los emperadores de esa época eran depuestos constantemente, a veces por sus mismos generales. Entre los años 235 y 285 hubo dieciocho emperadores que gobernaron Roma por menos de 3 años.

En el Imperio romano estallaron crisis económicas y sociales, debido a que alcanzó su máxima expansión territorial, el ejército pasó de ser conquistador a defensor de las fronteras, dejó de obtener el botín de guerra, los impuestos y los precios aumentaron, por lo que los pequeños propietarios prefirieron vender sus propiedades a los ricos y trabajar a sus órdenes; a este fenómeno se le llamó colonato, y fue el origen del siervo de la gleba medieval.

La situación de crisis en el Imperio Romano provocó problemas de orden monetario: el funcionamiento de las monedas antiguas estaba basado en que el valor de la moneda lo daba la cantidad de metal que contenía, especialmente plata y oro, pero en épocas de escasez de metales era permitido rebajar la calidad de la moneda con la adición de un metal inferior, sin que esto afectara su valor nominal.

A finales del siglo III disminuyó el abastecimiento de metales preciosos y los emperadores necesitaban solventar grandes gastos, entonces emitieron monedas de plata notablemente rebajadas. Cuando las personas se enteraron de que las monedas estaban sobrevaloradas con respecto a su contenido de metales preciosos, su valor como moneda corriente disminuyó, mientras los precios subían, el resultado fue que el gobierno debió acuñar monedas con aleación de plata u oro aún más pobre, con lo que los precios siguieron aumentando. A esto se le llama inflación y fue una de las causas que debilitaron económicamente al imperio.

La difícil situación del imperio provocó que muchos ciudadanos romanos vivieran en incertidumbre, por las precarias condiciones de vida en las que se encontraban, lo que favoreció que adoptaran nuevas concepciones religiosas que llegaron desde el mar Mediterráneo oriental, destacó el cristianismo, que prometía una vida espiritual más feliz que la terrena a quienes fueran justos durante su vida material.

Junto a todo esto, en las fronteras del imperio se presentaban oleadas de grupos de nómadas bárbaros, que buscaban pastos para sus ganados. Los ciudadanos romanos tuvieron que tolerar su presencia en las provincias próximas a las fronteras y posteriormente en el interior del imperio, por la necesidad de mano de obra para el cultivo de la tierra, ya que el número de esclavos disminuyó porque unos habían logrado su libertad mediante compra, otros fueron llamados colonos libertos o liberados, y además no se contaba con suficientes cautivos de guerra. Fueron aceptados bárbaros en el ejército romano para defender las fronteras y fueron asentados en esas zonas a cambio de protección para el imperio. Este fenómeno afectó al imperio al hacer evidente su debilidad política y militar para defenderse de los bárbaros llamados germanos.

Más adelante, a la muerte de Teodosio I el Grande en 395, el Imperio Romano se divide entre sus hijos Arcadio, quien recibe el Oriente y Honorio que queda al frente del Occidente.

Imperio romano en el siglo V. Haz click para ampliar esta imagen.

En la segunda mitad del siglo V, los ataques de grupos bárbaros se hacían cada vez más frecuentes y numerosos, además se presentó un nuevo peligro: los hunos, un pueblo guerrero del Asia Central, los cuales empezaron a dirigirse hacia Europa y obligaron a los grupos que se habían asentado en las fronteras del imperio a adentrarse en territorio romano y apoderarse de nuevas regiones. Estos grupos, al mezclarse con la población romana, dieron origen a nuevas formas de vida social, económica y política. Una de ellas fue el colonato, en el cual se adjudicaban tierras a colonos bárbaros, para que al convertirse en propietarios de sus predios tuvieran que pagar impuestos al imperio.

En el año 476 (siglo V), el rey bárbaro Odoacro obligó al emperador romano Rómulo Augusto a renunciar a su cargo y se declaró emperador de Roma. Este hecho señala, de manera convencional, el inicio de una nueva época histórica conocida como Edad Media, que abarca desde la caída del Imperio Romano Occidental el año 476 (siglo V) hasta la caída del Imperio Romano Oriental en el año 1453 (siglo XV).

LOS REINOS BÁRBAROS

El choque de la cultura romana con la de los pueblos bárbaros originó un periodo de búsqueda de nueva estabilidad. De la fusión de las diversas culturas surgieron nuevas formas de vida, por ejemplo: muchos pueblos bárbaros se convirtieron al cristianismo, incluso un obispo godo tradujo la Biblia al germano, para lo cual modificó el primitivo alfabeto de los bárbaros y creó uno nuevo, el gótico. 

El antiguo Derecho Romano, unido a algunas leyes bárbaras, sirvió como punto de apoyo a la legislación de los nuevos estados que se fueron conformando. Las tribus bárbaras a veces actuaron como aliadas de los romanos y éstos les permitieron establecerse en algunos territorios; otras veces los tomaban por la fuerza, y así, poco a poco, el territorio del Imperio Romano de Occidente se fragmentó en pequeños reinos independientes que conservaron parte de la administración romana y posteriormente, en el transcurso de casi quince siglos, dieron origen a territorios parecidos a los países europeos actuales.

Los visigodos fundaron su reino en los territorios de la actual España. Casi el 10% de las palabras del español proceden de la lengua visigoda. Su rey Recaredo se convirtió al cristianismo y lo convirtió en religión oficial de su reino.

Rutas de invasión de los pueblos bárbaros. Haz click para ampliar este mapa.

Los reinos bárbaros. Haz click para agrandar el mapa.

Los anglos y los sajones se establecieron en lo que hoy es Inglaterra. Italia fue invadida por los ostrogodos y más tarde por los lombardos.

Los francos se establecieron en un territorio que en tiempos del Imperio Romano se llamaba las Galias, el cual corresponde aproximadamente a lo que es Francia en la actualidad. Tuvieron varios reyes, uno de ellos, Clodoveo, en el siglo V, extendió, consolidó y dio unidad a un territorio que tenía como fronteras los ríos Ródano, Rin y Garona, el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.

Otro de sus reyes, Carlomagno, intentó reconstruir el Imperio Romano. Con habilidad y constancia, dominó grandes zonas de Europa, y en el año 800 el papa León III lo coronó emperador en la basílica de San Pedro de Roma. Fue uno de los pocos que intentó restablecer el Imperio Romano y su unidad durante la Edad Media. A la muerte de Carlomagno su imperio se fragmentó porque fue dividido entre sus hijos de acuerdo con la ley de los francos, lo que marcó el inicio del fenómeno feudal en Francia.

Carlomagno.

 

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