EL POBLAMIENTO DE AMÉRICA

Los vestigios encontrados por los arqueólogos y los antropólogos físicos, permiten suponer que los primeros grupos humanos que habitaron el continente americano llegaron de Asia. Pasaron de Siberia a Alaska por el estrecho de Bering, hace aproximadamente 40 000 años, cuando esa región se convirtió en un corredor cubierto de hielo debido a las glaciaciones; al congelarse el agua, el nivel del mar descendió y fue posible pasar caminando. Se supone que hubo varias migraciones, las últimas antes del 9 000 a. C.

Estos grupos humanos eran cazadores-recolectores; cazaban animales como el mamut, mastodonte, caballo americano, bisonte y perezoso, que desaparecieron cuando se terminaron las glaciaciones y el clima se volvió más benigno. Al derretirse los hielos, los mares alcanzaron el nivel que tienen actualmente. Asia y América quedaron separadas, no pudieron volver a pasar más hombres ni animales, pero los que ya estaban en América, siguieron desplazándose hacia el sur y se desarrollaron de manera independiente. Con los cambios de clima se modificaron también los ecosistemas y, en consecuencia, la flora y la fauna.

Así a través de muchos siglos y desplazándose hacia el sur, los hombres llegaron a los que actualmente corresponde al territorio mexicano donde se dispersaron y formaron grupos familiares, como los que habitaron el valle de Tehuacán.

Paso del hombre de Asia a América. Haz click para ampliar el mapa.

Los cazadores-recolectores que llegaron al territorio que después fue México, con el tiempo lograron mejorar sus armas mediante el tallado fino de la piedra con que hacían sus puntas de flecha. Al extinguirse los grandes animales debido a los cambios de clima por el fin de las glaciaciones, la cacería se dificultó y los hombres se dedicaron más a la recolección.

Esto les permitió observar el crecimiento de las plantas, sus ciclos de desarrollo para conocer el momento más adecuado para la cosecha; los distintos tipos de fertilidad de las tierras y las ventajas que ofrecían los lagos y los ríos para el cuidado de las mismas.

La domesticación de las plantas fue un proceso gradual que se realizó a través de muchos milenios, hasta que finalmente surgió la agricultura. Ésta representa la culminación de una serie de procesos en los que intervienen factores biológicos, ecológicos y socieconómicos.

LAS GRANDES CIVILIZACIONES DE MESOAMÉRICA

Con el inicio de la agricultura la vida del hombre se modificó sustancialmente; los cazadores-recolectores se hicieron sedentarios, formaron aldeas en las que vivía un conjunto de familias en casas hechas de varas, lodo y paja, o de adobes; se dedicaban al cultivo de la tierra y a pescar. Elaboraban cestas para guardar sus alimentos y con el tiempo descubrieron que cubriéndolas de barro podían guardar líquidos; surgió así la elaboración de vasijas, es decir, la alfarería, hacia la segunda mitad del tercer milenio a. C.

En nuestro país las vasijas de barro cocido más antiguas se han encontrado en la costa de actual estado de Guerrero, a las que los especialistas les asignan fechas cercanas a los 2 200 años antes de nuestra era y más o menos a la misma fecha corresponden las encontradas en el valle de Tehuacán.

Cuando el hombre dispuso de reservas alimenticias más o menos seguras, le quedó tiempo para otras actividades, como observar los astros y las estaciones del año, conocer épocas de secas y de lluvias, tiempos de siembra y de cosecha, seleccionar semillas y regar plantas, domesticar guajolotes y perros.

Surgieron entonces las primeras aldeas hacia el 3 000 a. C., con economía de autosuficiencia y organización social igualitaria. Y entre 1 800 y 1400 a. C. en algunas regiones se iniciaron contactos y relaciones entre los grupos que permitieron la formación de las primeras e incipientes redes de comercio a larga distancia con materias muy necesarias, como la obsidiana.

Luego, estos hombres en proceso de civilización, construyeron ciudades gobernadas por los nobles, crearon una religión con dioses de la fertilidad y del agua, y sacerdotes dedicados a los ritos; surgieron guerreros para la defensa de las tierras o para disputar otras mejores; artistas y artesanos; hombres dedicados a la servidumbre y, desde luego, agricultores, quienes con su trabajo sostenían a toda la población.

De esta manera se formaron los primeros centros urbanos que dieron lugar a las diversas culturas en la región que ahora llamamos Mesoamérica, que significa América media o a la mitad de América, en donde para el último milenio a.C. ya se había generalizado la práctica de la agricultura.

MESOAMÉRICA. ARIDOAMÉRICA Y OASISAMÉRICA

Se llama Mesoamérica a la zona que tuvo por límites al norte el río Sinaloa (por el Pacífico), los ríos Lerma y Pánuco (por el Atlántico); al sur por la parte noroeste de Honduras, el occidente de Nicaragua y parte de Costa Rica. A la región geográfica situada al norte de Mesoamérica, en la que la escasez de lluvia y de vegetación impidieron la agricultura, el desarrollo y la prosperidad de asentamientos humanos, se le dio el nombre de Aridoamérica o América árida. Oasisamérica se llama a una zona verde y con agua en medio de tierras áridas, que permitió la práctica de la agricultura y el surgimiento de importantes aldeas como la de Paquimé, en el estado de Chihuahua.

Ubicación geográfica de Mesoamérica. Haz click para ampliar el mapa.

La región de Mesoamérica es una zona geográfica que de manera natural favorece la agricultura porque está rodeada de montañas, de donde bajan numerosas corrientes que fueron formando una serie de lagos, a cuyas márgenes se establecieron los primeros grupos sedentarios que dieron origen a las más importantes culturas de esta zona, con gran variedad de suelos y climas, y con lluvias anuales suficientes para alimentar ríos y lagos.

Los habitantes de Aridoamérica eran nómadas, cazaban venados y conejos, recolectaban tunas, pitahayas, raíces y semillas; los que vivían cerca de las costas, como los seris, se dedicaban además a la pesca, peleaban por las mejores zonas de caza y se enfrentaban a sus vecinos de Mesoamérica y Oasisamérica, a veces practicando el robo o comerciando pacíficamente, intercambiando productos como pieles por productos agrícolas.

Paquimé. Mesoamérica no sólo fue una unidad geográfica, con el tiempo se convirtió en un área cultural de agricultura avanzada en la que se desarrollaron sociedades con formas de vida semejantes, es decir, con rasgos culturales que fueron comunes a todas ellas como la construcción de ciudades con pirámides escalonadas, uso de estuco para recubrir partes de las mismas y centros ceremoniales en donde vivían los dirigentes políticos y religiosos, mercaderes y artesanos, se efectuaban observaciones astronómicas, se elaboraban códices con historias de gobernantes, se construían plazas, palacios, juegos de pelota y templos en la cúspide de las pirámides. En la agricultura se empleaban diversas técnicas de riego y abonos, la tierra era trabajada de manera comunal y los campesinos pagaban tributo a los jefes políticos. SE cultivaba maíz, frijol, calabaza, chile, tomate, chía y hacían tortillas de maíz con cal. En esta zona hubo una alta densidad de población y una tradición cultural muy homogénea que propició el desarrollo de todas las culturas del México antiguo: olmeca, maya, teotihuacana, zapoteca, mixteca, tolteca y mexica, entre otras.

Horizontes culturales mesoamericanos. Haz click para ampliar el cuadro.

Para una mejor comprensión de las culturas mesoaméricanas, los arqueólogos e historiadores las han organizado por horizontes culturales, debido a que en la misma época se dieron rasgos culturales similares o comunes a todas ellas.

OLMECAS

Durante el horizonte preclásico los grupos que recolectaban plantas lograron domesticar algunas de ellas. Los arqueólogos piensan que las primeras especies cultivadas fueron el amaranto, la calabaza y el frijol. Esta incipiente agricultura permitió el surgimiento de familias semisedentarias que vivieron en habitaciones cada vez mejor construidas; un mejor desarrollo en el conocimiento de las estaciones y los ciclos agrícolas originó la vida sedentaria, el aumento de la población y la formación de las primeras aldeas. Esta vida aldeana está ligada a los primeros centros ceremioniales y al desarrollo de una tecnología (cerámica, utensilios) que ha permitido a los arqueólogos establecer las posibles fechas de antigüedad y estilos deferentes. A este periodo preclásico corresponde la cultura olmeca.

La cultura olmeca, la primera de importancia del México antiguo, se desarrolló entre 1300 y 400 a.C., principalmente en San Lorenzo y Tres Zapotes, Veracruz y en la Venta, Tabasco, en un habitat de selva exhuberante, con clima cálido y húmedo y una amplia red hidrológica formada por los ríos Grijalva, Usumacinta, Papaloapan y Coatzacoalcos.

Región fértil y propia para la agricultura, pero a la vez difícil porque la hierba silvestre invadía los cultivos y las cosechas se perdían por el desbordamiento de los ríos. Los olmecas tuvieron que trabajar mucho en el constante desyerbe y en la construcción de diques y canales para proteger sus cosechas. La fauna era abundante en serpientes y jaguares. Algunos rasgos de estos últimos los incorporaron a sus representaciones humanas en piedra o en barro, los llamados hombres-jaguares por la forma felina de la boca, con las comisuras de los labios hacia abajo que distingue a las esculturas olmecas, puesto que consideraban al jaguar un animal sagrado.

A pesar de que en su región no había piedras, las transportaban de lugares distantes con el sistema de palanca, usando troncos lubricados con lodo, cuerdas y balsas. Esto constituyó una gran hazaña, pues se calculaba que algunas llegaban a pesar más de 20 toneladas. Esto, y la organización del trabajo agrícola, hace pensar que tenían una estructura social, económica y política compleja, con dirigentes poderosos y firmes que podían controlar trabajos difíciles de numerosas personas.

Se ha llamado "cultura madre" a la olmeca porque se le atribuye el origen de muchos aspectos culturales en los centros y ciudades que surgieron después.

Cabeza colosal olmeca. Los olmecas vestían taparrabos y capas, adornaban sus cuerpos con collares de cuentas de barro, conchas y piedra verde, orejeras, ajorcas y brazaletes. Ocasionalmente portaban una especie de casco, turbante, tocados complicados y máscaras. Algunas esculturas indican que manejaban un tipo de escritura, conocían el calendario y la numeración, se mutilaban los dientes y los hombres se rapaban o se dejaban mechones. Comerciaban a larga distancia con lo que ahora son los estados de Michoacán, Guerrero. Puebla, Oaxaca e Hidalgo y con los pueblos que habitaban los actuales territorios de Guatemala y Costa Rica.

Después de lograr un gran desarrollo, según hipótesis de los arqueólogos, entre los años 500 y 400 a.C. llegaron otros grupos que derrotaron a los olmecas, y asimilaron y transformaron su cultura. Muchos olmecas emigraron a Chiapas, Guatemala y El Salvador; otros al área maya, y algunos más a lo que actualmente son los estados de Guerrero y Morelos, y a la cuenca de México.

En la etapa final de los olmecas, entre 600 y 200 a. C. surgió en el valle de México, Cuicuilco, considerado uno de los primeros centros urbanos de Mesoamérica, pues es la más antigua construcción arquitectónica de grandes proporciones. Llegó a tener de cuatro a cinco kilómetros de extensión y varios miles de habitantes. Fue cubierto en gran parte por la lava del Xitle, volcán que hizo erupción entre los años 200 y 100 a.C. Algunos autores suponen que la migración resultante de esta erupción dio lugar al surgimiento de Teotihuacan, o por lo menos, a un aumento de su población.

TEOTIHUACANOS

La cultura teotihuacana corresponde al horizonte clásico, durante éste aparecen las sociedades urbanas, en grandes asentamientos con centros ceremoniales de arquitectura monumental, planificados y orientados con todo cuidado, que indican el auge del régimen teocrático; o sea, que la clase sacerdotal dominaba las actividades religiosas y organizaba la producción y la distribución de los bienes, así como el intercambio a grandes distancias de la rica producción de artesanías. La ciudad de Teotihuacan se empezó a construir hace más de 2 000 años y las obras duraron aproximadamente un siglo. Se convirtió en el centro económico, religioso y político más urbanizado. En su época de esplendor, del 200 a. C. al 750 d.C., tenía una extensión de 20 km2, una población de alrededor de 100 mil habitantes y a lo largo de nueve siglos se desarrollaron ciencias como la astronomía, las matemáticas y el calendario y florecieron la arquitectura, la escultura, la pintura y la cerámica. Lucía grandes pirámides y templos pintados de rojo; murales con pinturas de animales fantásticos y sacerdotes en procesión pintados de amarillo, azul, verde, rojo, rosa y negro. Estas obras indican la existencia de una organización social, económica, política y religiosa muy desarrollada.

La ciudad de Teotihuacan se distingue por la rectitud de sus calles; tenía un sistema de abastecimiento de agua potable y otro de drenaje interno que incluía una vasta red de canales subterráneos que confluían en un canal central. La magnitud y grandiosidad de sus pirámides del Sol y de la Luna, la llamativa decoración del templo de Quetzalcóatl, sus construcciones administrativas y públicas a lo largo de la Calzada de los Muertos y la existencia de barrios de especialistas y de extranjeros, la convirtieron en una gran obra de ingeniería, y en el modelo que otros pueblos copiaron.

Calzada de los Muertos en Teotihuacan. Alrededor del área central se encontraban los conjuntos habitaciones que albergaban a varias familias que practicaban el mismo oficio, cada familia disponía de un espacio para la preparación y el consumo de alimentos, para dormitorios, para almacenamiento, para el culto, otros destinados al desecho y otro para actividades comunes de la familia relacionadas con el oficio, ya fueran ceramistas, tejedores, pintores, etcétera.

Teotihuacan era una ciudad multiétnica y cosmopolita porque en ella vivían extranjeros y tenía relaciones políticas con diversos lugares de Mesoamérica como Monte Albán, Kaminaljuyú, Tikal y otros lugares que hoy se encuentran en Puebla, Tlaxcala y Morelos. Fue el centro sagrado de peregrinación más importante de su época y ejercía un dominio político y económico en toda la región.

Los teotihuacanos fueron buenos para la explotación, el trabajo y la venta de obsidiana. El comercio se realizaba mediante el intercambio de productos o trueque; de esta forma obtenían alimentos y artículos de otras regiones como cacao, miel, piedras preciosas, plumas de quetzal, algodón, etcétera.

Algunos especialistas afirman que el esplendor de Teotihuacan declinó debido a un incendio que atribuyen a rebeliones de campesinos, o aun sobrepoblamiento que originó escasez de alimentos; otros piensan que importantes ciudades dominadas por los teotihuacanos, como Tula, se fortalecieron y se independizaron, dejando de pagar tributo, lo que debilitó a la metrópoli, pero todo queda en el terreno de las hipótesis.

MAYAS

Los mayas aprovecharon el rico acervo cultural heredado de los pueblos mesoamericanos anteriores, se desarrollaron en la región del sureste de México que actualmente comprende los estados de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, parte de Tabasco y Chiapas y, en América Central, Guatemala, Belice y Honduras, en valles fértiles aprovechando el agua de los ríos como el Usumacinta o de lagos y lagunas, y en Yucatán, de los cenotes.

Zona maya. Haz click para ampliar el mapa.

Con excepción de Yucatán, en la zona maya predomina la selva, y en Guatemala y Chiapas algunas montañas. Muchos de sus rasgos se remontan hasta los olmecas, quienes habían construido monumentos y elaborado esculturas mil años antes que del apogeo de la civilización maya. Ésta reflejó en su arte y arquitectura una compleja cosmogonía y un sistema de numeración vigesimal, paralelo a la escritura jeroglífica.

Empezaron a formarse aldeas desde el año 900 a.C. y cien años después empezaron a formarse los primeros centros ceremoniales como Dzibilchaltún en Yucatán y Tikal en Guatemala. Con el tiempo, los centros ceremoniales se convirtieron en ciudades y los mayas alcanzaron uno de los desarrollos culturales más complejos de Mesoamérica.

Los teotihuacanos son contemporáneos de los mayas; tuvieron su máximo desarrollo en el periodo clásico y establecieron relaciones comerciales con grupos mayas, a eso se debe que en Tikal se haya construido un templo con influencia teotihuacana y se encontrara cerámica de las mismas características.

Templo del Adivino.

Chichén Itzá.

Los mayas florecieron en dos épocas: el periodo clásico con centros ceremoniales como Tikal, Quiriguá, Edzná, Uaxactún, Yaxchilán, Palenque y otros, entre los años 320 y 900 de nuestra era. Por razones aún no conocidas esas ciudades fueron abandonadas. El periodo clásico se inició después del abandono de esas primeras ciudades mayas.

La población se concentró en la península de Yucatán en ciudades como Chichen Itzá, Uxmal y Mayapán, que iniciaron su florecimiento hacia el año 900 y alcanzaron una prosperidad sin precedente, ya sin la amenaza ni la presión económica de Teotihuacán, lo mismo que Piedras Negras, Yaxchilán y Palenque.

Los mayas esculpieron algunas estelas muy bellas. Las estelas son piedras rectangulares verticales clavadas en la tierra, en las que con hermosos relieves de escritura y numeración ha quedado representada la historia de algunos gobernantes. Son muy importantes porque aportan valiosos datos que los historiadores aprovechan para tratar de reconstruir la historia de los mayas. En 1560 empezaron a decaer algunas ciudades postclásicas, pero existieron hasta la conquista española.

La arquitectura maya introdujo el uso de la bóveda "falsa", construida con lajas que sobresalen de cada hilada y que poco a poco se va reduciendo hasta cerrarse; fue usada durante los tres mil años que abarca la cronología maya.

Uxmal.

ZAPOTECAS

Vista panorámica de Monte Albán.

Paralelamente a la declinación de los olmecas, hacia el año 500 a.C., las familias dominantes de las aldeas del valle de Oaxaca se habían fortalecido, formaron una alianza y construyeron un gran centro ceremonial y científico, la ciudad de Monte Albán, en la cima de un cerro, con clima templado y buenas condiciones para la agricultura, con casas, calles, plazas, mercados, templos, palacios, y sistemas de almacenamiento de agua y drenaje, llegó a tener 80 000 habitantes.

Esta ubicación le permitió dominar políticamente a todos las aldeas del valle y realizar un importante comercio con las culturas del sureste y de la cuenca de México.

Recibieron gran influencia de las culturas teotihuacana y maya, después construyeron otras ciudades como Zaachila y Mitla y desarrollaron una de las culturas más importantes de Mesoamérica, que comprendió el uso del calendario y de la escritura.

Fue el centro más importante de la cultura zapoteca durante más de mil años.

Edificio de Mitla (detalle).

El arte funerario de los zapotecas fue sobresaliente, debido a su costumbre de construir cámaras funerarias en los patios de los palacios, en las cuales enterraban a sus muertos acompañados de ricas ofrendas como las famosas joyas de la tumba 7, encontradas por el arqueólogo Alfonso Caso, en 1932.

MIXTECAS

Al igual que Teotihuacan y las ciudades mayas del periodo clásico, Monte Albán también fue abandonada hacia el año 750 de nuestra era. No se conocen las causas, aunque algunos investigadores suponen la posibilidad de una división del grupo gobernante, ya que después, en el valle de Oaxaca, hubo muchos señoríos independientes.

Mientras Monte Albán conservó el dominio de la región, otro grupo, los mixtecas, vivían en las montañas. Monte Albán había intentado dominarlos sin conseguirlo. Al ser abandonada la gran ciudad, los mixtecas dominaron a los zapotecas y las dos culturas se fusionaron.

Los mixtecas se dedicaron a la agricultura y al comercio. Fueron buenos artistas en cerámica, códices, madera, hueso, esculturas en piedras preciosas y conocieron la metalurgia. Usaron la escritura y el sistema de numeración zapoteca. Con el tiempo formaron otros señoríos como Tlaxiaco, Tutultepec, Tilantongo, Coixtlahuaca, pero el más importante fue Mitla, famosa por la belleza de sus grecas.

TOLTECAS

Durante el periodo postclásico se desarrollaron señoríos militaristas, muy poderosos, con gobernantes que vivían en grandes ciudades. Estos señoríos eran belicosos, es decir, amantes de la guerra, mediante la cual dominaban a señoríos más débiles para exigirles el pago de tributos y obtener víctimas que ofrendaban en sacrificio; también hacían alianzas político-militares para obtener más fuerza. Así los toltecas llegaron a finales del periodo clásico, por el año 900 de nuestra era, a la región mesoamericana. Entonces ya habían decaído las ciudades mayas del perido clásico, Monte Albán y la gran Teotihuacan, con la consecuente división política y cultural. La influencia de Teotihuacan se había extendido hasta algunos lugares de lo que hoy son Zacatecas, Nayarit, Durango, Jalisco, Guanajuato y Querétaro. Los habitantes de esas zonas, aunque vecinos de los grupos cazadores-recolectores, eran poseedores de cultura mesoamericana, hablaban náhuatl y se les daba el nombre de chichimecas.

Atlantes de Tula.

 Algunos de estos grupos se habían asentado en Tula unos 200 años antes y habían sido dominados por los teotihuacanos. La población se fue fortaleciendo y creciendo, luego se aliaron con los nonoalcas, grupo formado por nobles, sacerdotes y artesanos que habían estado ligados a los teotihuacanos y juntos hicieron de Tula una gran ciudad dedicada al trabajo artesanal, a la explotación de la obsidiana, muy apreciada por su utilidad bélica puesto que de ella se fabricaban las puntas de lanza, y a la extracción de cal, tan útil en las construcciones, que la intercambiaban por productos agrícolas ya que la agricultura no era suficiente porque la tierra no era muy fértil.

La decadencia de Tula tuvo lugar hacia el año 1200 d.C. debido a la ruptura de la alianza de toltecas y nonoalcas, pero continuaron las migraciones de grupos chichimecas provenientes del norte hacia la zona central. Unos conquistaron Cholula, otros se asentaron en Tlaxcala y en el valle de México, los alcolhuas fundaron Texcoco y los mexicas o aztecas fundaron dos ciudades: México-Tenochtitlan y México-Tlatelolco.

Los toltecas lograron una excelente combinación entre la arquitectura y la escultura. Los atlantes representan guerreros con un ácatl o lanzadardos en la mano derecha, y estaban formados por cuatro secciones que embonaban perfectamente y sostenían el techo del templo. Al parecer los chac mooles son representaciones de sacerdotes, y servían de altar para las ofrendas.

Los gobernantes de Tula llevaban al final de su nombre el de Quetzalcóatl, siendo el más famoso el sacerdote Ce Acatl Topitzin Quetzalcóatl, quien propició el desarrollo de las artes y fue amante de la paz.

Así los toltecas llevaron su influencia hasta Yucatán. Con la conquista de Chichen Itzá, la cultura maya del periodo posclásico adquiere nuevos elementos culturales, como la presencia de la serpiente emplumada o Kukulcán, y de los chac mooles.

MEXICAS

Desde que vimos cosas tan admirables, no sabíamos que decir, o si de verdad lo que por delante parecía, que por una parte en tierra había grandes ciudades, y en las lagunas muchas otras, y veíamos todo lleno de canoas, y en la calzada muchos puentes de trecho en trecho, y por delante estaba la gran ciudad de México…(Bernal Díaz del Castillo).

Gran admiración causó a los conquistadores españoles la ciudad de México-Tenochtitlan, fundada por lo mexicas casi 200 años antes, en 1325, después de haber obtenido el permiso de los tepanecas de Azcapotzalco. Éstos al dar su autorización, obtenían un tributo en productos del lago y una fuerza ilitar para sus conquistas. En 1428 se liberaron de Azcapotzalco, formaron la Triple Alianza con Tacuba (Tlacopan) y Texcoco, y se inició la expansión que llegó a dominar a 340 pueblos tributarios.

En el centro de la ciudad estaba el recinto ceremonial, del que partían las calzadas hacia los puntos cardinales, que daban origen a los cuatro grandes "barrios". El Templo Mayor, dedicado a Tláloc, y Huitzilopochtli, era más alto que la catedral actual, construida en su lugar; el palacio de Moctezuma, debajo de lo que hoy es el Palacio Nacional y el Palacio de Atzayácatl en donde actualmente está el edificio del Monte de Piedad, era de gran magnificencia, según descripciones de los españoles.

Impresionante debió haber sido también el mercado de Tlaltelolco y la vida cotidiana en los barrios o calpullis, con mujeres preparando alimentos en el fogón, o preparando tortillas en el metate y cociéndolas en el comal y otras más, dedicadas al tejido de telas para los vestidos. Hombres o macehuales, como se llamaba a la gente del pueblo, sembrando milpa junto a sus casas o preparando chinampas para ganarle espacio al lago, o dedicados a alguna artesanía, trabajando todos para ello y para pagar el tributo al tlatoani o gobernante, ya fuera en productos, en trabajo agrícola o en la construcción de las grandes obras estatales como calzadas, templos, etc. Eran también soldados belicosos en las guerras de expansión del imperio, se educaban en el tepochcalli, y vestían ropa de henequén y los hombres usaban mantos cortos.

Los nobles no pagaban tributo, gozaban de privilegios, estudiaban en el Calmécac para ocupar altos cargos administrativos, sacerdotales y militares, convertidos en guerreros águilas y guerreros jaguares que sostenían el poder mexica. Vestían ropas de algodón, los hombres podían usar mantos largos y hablaban con mucha formalidad. Los pochtecas o comerciantes servían de espías, pasaban información valiosa de lo que observaban en los pueblos que visitaban y tenían milicia propia que los defendía en lejanas tierras.

No faltaban los artistas o tlacuilos, pintores de códices, o los tlamatinime, sabios, poetas, poseedores de la flor y el canto.

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