La población de la Nueva España sufrió dramáticos cambios; la de indígenas decreció de manera notable debido a las guerras durante la Conquista y a la sobreexplotación a la que fue sujeta. Durante los primeros años de la Colonia, llegaron a la Nueva España un buen número de esclavos africanos, debido a la necesidad de mano de obra resistente; luego, la introducción de esclavos fue limitada por órdenes del rey. La población blanca era la privilegiada, pues vivía en las ciudades y zonas urbanizadas. En contraste, las castas fueron una población numerosa con casi ningún privilegio.

 

 EFECTOS DE LA CONQUISTA SOBRE LA POBLACIÓN INDÍGENA; LA "CATÁSTROFE DEMOGRÁFICA"

En la época de la llegada de Colón a tierras americanas, la Corona española no contaba con recursos financieros para sufragar otras expediciones, por tanto recurrió a las capitulaciones o derechos de conquista y descubrimiento de las nuevas tierras. Tales derechos eran cedidos por decreto real a los particulares, quienes debían de retribuir a la Corona el llamado "quinto real", la quinta parte de los beneficios obtenidos en las colonias.

     En un principio, los conquistadores despojaban a los indígenas del oro y las joyas que poseían, pero al poco tiempo comenzaron a adueñarse de tierras y a imponer tributos para resarcirse del gasto que habían hecho, según su propia declaración. Las tierras que los conquistadores recibían fueron llamadas repartimientos, e incluían comunidades indígenas que pasaban a ser responsabilidad de los españoles en calidad de encomendados.

     Los indígenas bajo tutela de españoles formaban la llamada "encomienda", sistema por el cual los colonos españoles se comprometían con sus soberanos a evangelizar a los aborígenes que se les encomendaban y a defenderlos en todo tipo de problemas; a cambio, los indígenas trabajarían para ellos en sus estancias o en sus minas.

Muchos conquistadores trataban mal a los indígenas a su cargo en las encomiendas.     Este sistema, que consideraba a los indígenas como "pupilos" o niños que no podían ser responsables de sí mismos, dio origen a que los conquistadores los trataran casi como esclavos, sobreexplotando la mano de obra en las haciendas y otros centros de producción.

    Con la conquista llegó también a América una serie de enfermedades desconocidas en estas tierras y para las que los indígenas no tenían defensas. La viruela, por ejemplo, asoló a la población de la Nueva España en los siglos XVI y XVII. El alcoholismo, que era penado en la sociedad mexica, también se volvió un grave problema social.

     Las conquistas militares, las epidemias, la sobreexplotación y el alcoholismo fueron los factores que más contribuyeron a lo que los historiadores llaman la "catástrofe demográfica del siglo XVI". Según algunos estudios recientes, la población indígena antes de la llegada de los españoles podía contarse en cerca de 4 500 000 personas, aunque otras fuentes calculan cerca de 9 millones. A raíz de la conquista la población indígena disminuyó considerablemente, por lo que en 1600, se calculaba en sólo 2 500 000 de personas y, para 1650, en únicamente 1 500 000. Esto tuvo un efecto duradero en la sociedad novohispana.

 

 COMPONENTES DEL PROCESO DEL MESTIZAJE

Los primeros españoles que vinieron a América eran gente de pocos recursos y obligada a probar fortuna en el Nuevo Mundo debido a la situación difícil que se vivía en España.A partir de la llegada de los europeos la población de las tierras americanas sufrió grandes cambios. En un principio habitaban aquí diferentes etnias que formaron una de las raíces de nuestra población; la llegada de los españoles agregó el grupo que llamamos "blanco" a la población. Junto con los blancos venían algunos negros como esclavos, y al consumarse la conquista llegaron otros más para trabajar en minas y haciendas.

     De esta manera puede afirmarse que las raíces del mestizaje en nuestro país estuvieron formadas por tres grupos humanos: el indígena, el blanco y el negro.

     El comercio con el oriente propició que llegara a nuestro país una pequeña cantidad de filipinos y chinos, pero no constituyeron una cantidad importante.

  

Introducción de esclavos africanos

En la expedición de Hernán Cortés y en las posteriores llegaron algunos esclavos africanos. En 1521 se sabe que había en México 6 negros; para 1570 su número se calculaba en 20 000; en 1646 había 35 089, para 1810 ascendían a 10 000 individuos.

     Los africanos que llegaron a territorio mexicano fueron traídos para realizar trabajos en minas, obrajes y plantaciones de caña. A partir del siglo XVII se les empleó también como soldados.

     Los indígenas no estaban legalmente sujetos a la esclavitud, pero los africanos sí. Para el siglo XVIII la introducción de esclavos disminuyó porque ya no era económicamente costeable su importación.

 

 EL TAMAÑO DE LA POBLACIÓN Y SU DISTRIBUCIÓN EN EL TERRITORIO

La población indígena de la Nueva España fue afectada por constantes epidemias, hambres, inundaciones y traslados masivos. No existen datos fidedignos acerca del tamaño de la población en los primeros años de la época colonial. Se sabe de bruscos decrecimientos entre los indígenas por las causas mencionadas anteriormente; su recuperación comenzó a darse al inicio del siglo xviii, cuando se calcula que había dos millones. Sin embargo estos datos no toman en cuenta el traslado de pueblos de un lugar a otro del territorio, los indígenas que habitaban las zonas de Aridoamérica y los grupos de mestizos que se refugiaban en los pueblos indígenas.

     El grupo de españoles aumentó con la llegada de funcionarios, misioneros, etc., además los europeos eran más resistentes a las enfermedades que habían traído, su alimentación era mejor y no estaban sometidos a trabajos tan duros como los indígenas. Para 1750 se calcula que había en el país una población de 600 000 blancos, distribuidos principalmente en la región central y en los reales mineros del norte.

     La población mestiza aumentó, lo mismo que las otras mezclas, llamadas "castas", que se encontraban distribuidas por casi todo el territorio de la Colonia.

     Para finales del siglo XVIII ya existen datos más confiables acerca de la población del virreinato y de su distribución en el territorio, donde se percibe un aumento en general en la población, aunque la distribución era sumamente desigual; las tierras del norte estaban casi despobladas, mientras que en el centro y sureste del país habitaba casi 90% de la población. Las intendencias más densamente pobladas eran Guanajuato, Puebla, México, Oaxaca y Michoacán. En Oaxaca y Chiapas la población era fundamentalmente indígena, aunque había también pequeñas poblaciones donde vivían españoles y criollos.

     El incremento demográfico presentado en la zona norte del país se debe al descubrimiento de nuevos yacimientos de plata, al renacimiento de minas que se creían agotadas y a la llegada de extranjeros. Hubo movimientos migratorios hacia estos lugares y la superficie de la Nueva España se extendió hasta la Alta California y Texas. Los asentamientos eran pequeñas poblaciones que raramente pasaban de los mil habitantes y tenían poca comunicación con el centro del país, por lo que debían ser autosuficientes.

     La península de Yucatán estaba casi despoblada debido a su clima, a su lejanía del centro y a su insalubridad.

     Hacia 1792 el grupo de los peninsulares era el más reducido; los criollos formaban aproximadamente 16% de la población total; las castas 22% y los indígenas y mestizos 60%. El porcentaje restante, 2%, lo formaban diversos grupos.

     En estos años los peninsulares y los criollos habitaban las ciudades del centro del país y muy pocos en los reales mineros. Los mestizos y castas formaban la mayoría de la población en las provincias del norte. La población indígena seguía ocupando las zonas de Oaxaca, Puebla, Yucatán, Guanajuato y las zonas mineras.

 

 LAS RELACIONES SOCIALES Y LA DIVERSIDAD ÉTNICA

Las diferencias físicas entre los grupos humanos que formaban la población de la Nueva España determinaron las diferencias sociales. Influía también el lugar donde se hubiera nacido.

     Los españoles nacidos en España eran llamados peninsulares y ocupaban los puestos principales del virreinato. En un principio casi no había mujeres en los primeros viajes de exploración y conquista, pero cuando las españolas llegaron a América hubo matrimonios e hijos de españoles nacidos en las nuevas tierras, a los que se llamó "criollos". Éstos tenían muchas oportunidades dentro de la Nueva España, mas estaban sujetos a las decisiones y órdenes de los peninsulares; con el tiempo esto propició problemas de descontento social.

     El grupo perteneciente a los indígenas era el más numeroso, pero también uno de los más subyugados, pues de él procedía la mano de obra de las actividades económicas. En su condición de vencido, era objeto de vejaciones y malos tratos, y si bien los reyes de España dictaron leyes para tratar de impedir los abusos de los encomenderos, dichas reglamentaciones no se cumplían. Los nobles indígenas y sus descendientes tenían ciertos privilegios y eran los encargados de vigilar que los demás indígenas cumplieran las órdenes de los españoles.

     En teoría los aborígenes eran hombres libres, pero en la práctica eran siervos que aunque tuvieran derechos no los conocían y menos podían reclamarlos. Sus actividades quedaron limitadas a las órdenes que recibían de los blancos o de sus caciques. Esta situación permitió que se estimularan sus deseos de libertad.

     Las uniones de españoles con mujeres indígenas, dieron como fruto la raza de los llamados "mestizos". Este grupo, desadaptado socialmente porque no era ni español ni indígena, ocupó posiciones secundarias. Sus integrantes eran artesanos, soldados, criados de confianza. Con el tiempo los mestizos y los criollos se vieron a ellos mismos como los verdaderos "americanos" y sentaron las bases de la nacionalidad y de las luchas sociales en contra de los peninsulares.

 

 Situación de los pueblos indios

Las poblaciones indígenas que no fueron destruidas, o que se rindieron o aliaron voluntariamente a los españoles, pudieron conservar parte de su organización y dirigentes a cambio de convertirse al cristianismo y colaborar con las autoridades españolas.

     Los colegios para indígenas, como el de Tlatelolco, recibían y educaban a hijos de caciques y dirigentes indígenas inculcándoles la forma de vida y pensamiento de los conquistadores para que fueran los más eficaces colaboradores de los españoles. Pese a esto, la cultura indígena se conservó a través de muchas costumbres y tradiciones, trasmitiéndose a las nuevas generaciones.

     Las autoridades de los pueblos indígenas eran indios nobles a quienes se les había otorgado ciertos privilegios como montar a caballo, portar armas y no pagar tributos; eran los intermediarios entre los españoles y los indios. Los aborígenes contaban con tierras propias, pero no podían sembrar cualquier producto pues había restricciones para la agricultura impuestas desde España.

 

 LAS CASTAS

Los negros llegados a América se mezclaron rápidamente con los indígenas y los demás grupos raciales, dando lugar al surgimiento de las llamadas "castas" que formaron un grupo numeroso en la Nueva España.

La clasificación de castas es una característica de una sociedad racista.     Los diferentes grupos de castas recibían nombres de acuerdo con su mezcla de sangre: los hijos de español e indígena, mestizos; de indígena y negro, zambos; de blancos y negros, mulatos. De las mezclas entre estos grupos surgieron otras castas que tuvieron nombres como "lobos", "salta pa’trás", "no te entiendo...".

     Los miembros de las castas descendientes de negros no podían ser admitidos en los cargos eclesiásticos, ni portar armas; las mujeres no podían usar oro, mantos ni joyas. Tenían prohibido vivir en los pueblos de indios; muchos vivían en los barrios pobres de las ciudades.

     Entre las castas se encontraban también los descendientes de los pocos asiáticos que habían llegado al país.

     El sistema de castas constituía una clara separación entre los grupos raciales que pudo llevarse a cabo durante las primeras épocas de la Colonia, pero poco a poco fue más difícil de seguir porque los grupos se mezclaron cada vez más.

 

 

 

 

 

 

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