Terminada la conquista militar el territorio recibió el nombre de Nueva España y estuvo sometido al dominio político español durante 300 años y tuvo diferentes formas de gobierno: Capitanía general; los oficiales reales; las Audiencias y el virreinato.

 

 PRIMEROS VIAJES Y ESTABLECIMIENTOS

A la caída de Tenochtitlan se nombró en Coyoacan al Ayuntamiento que gobernaría la ciudad y se organizó la reconstrucción; Hernán Cortés gobernó con título de Capitán General y Justicia Mayor, cargo que le fue ratificado por el rey de España en 1522. En esta etapa la principal institución política en los pueblos conquistados fue el Cabildo o Concejo Municipal.

     En esa época los enemigos de Cortés intrigaron contra él ante Carlos V, rey de España. El soberano envió funcionarios conocidos como Jueces de residencia para que juzgaran la conducta de Cortés y lo sustituyeran en el gobierno de la Colonia, pero no funcionaron.

     Entonces vino Alonso de Estrada como oficial real. Éste utilizó su cargo para hostilizar a Cortés y finalmente logró desterrarlo. Estrada gobernó arbitrariamente y pronto el rey ordenó que el gobierno de la Nueva España se aumentara con tres personas más. No obstante, Estrada no cambió su actitud.

     Entonces el soberano español dispuso que el gobierno de la Nueva España se transformara en una Audiencia integrada por cuatro oidores y presidida por Nuño Beltrán de Guzmán.

     Esta primera Audiencia gobernó de 1528 a 1530, pero en nada alivió los males que aquejaban a la Nueva España; antes bien los agravó. Los oidores sólo se ocuparon de aumentar sus fortunas personales, lo cual causó gran descontento en la población. Nuño Beltrán de Guzmán y sus secuaces autorizaron y fomentaron los excesos contra los indígenas y el herraje de los esclavos.

     El obispo fray Juan de Zumárraga informó al rey de lo anterior, quien decidió entonces que la Nueva España estuviese gobernada por un virrey y mientras éste se nombraba, se formó una segunda Audiencia presidida por don Sebastián Ramírez de Fuenleal. Entre sus miembros estaba don Vasco de Quiroga, quien se distinguió como protector de los indígenas. Esta Audiencia gobernó con justicia.

     El virrey era el representante directo del soberano español en las nuevas tierras y tenía autoridad para tomar decisiones. Reunía en su persona cinco cargos: gobernador, capitán general del ejército, presidente de la Real Audiencia de México, superintendente de la Real Hacienda y vicepatrono de la Iglesia.

     Las obligaciones de los virreyes eran: propagar la fe católica entre los naturales y vigilar que se les diera buen trato; desarrollar la riqueza de la Colonia y fomentar los recursos del tesoro; vigilar el reparto de las tierras; reunir datos sobre la población; promover la construcción de obras públicas como hospitales y orfanatos.

     La autoridad del virrey sólo era limitada por la Real Audiencia, tribunal integrado por cinco miembros llamados oidores porque debían escuchar los problemas que se les presentaban y ayudar al virrey a decidir.

     En España funcionaba desde 1524 el Real Consejo de Indias, que tomaba decisiones legislativas, jurídicas y administrativas y proponía al rey los candidatos para gobernar los territorios coloniales. Funcionaba también la Casa de Contratación de Sevilla, encargada de todos los asuntos que tuvieran que ver con el comercio de las colonias.

     El rey de España enviaba visitadores reales para vigilar y supervisar las acciones del virrey; estos funcionarios tenían poderes absolutos, podían destituir y enjuiciar a las autoridades que a su parecer no cumplieran con las disposiciones de la Corona.

 

 DIVISIÓN Y ADMINISTRACIÓN DEL TERRITORIO

La Nueva España en conjunto estuvo gobernada de manera centralista por un virrey. Los reinos y provincias, por un gobernador que sólo tenía poder en los asuntos económicos y militares.

     Las poblaciones más pequeñas eran gobernadas por alcaldes mayores, si la mayoría de la población era de españoles, y por corregidores cuando la mayoría de la población indígena.

     Los pueblos de indios conservaron su propio gobierno, sus tierras, su gobernador y su cabildo.

     En las ciudades la base del sistema administrativo era el Cabildo o Ayuntamiento, integrado por regidores y otros funcionarios elegidos anualmente.

      La Nueva España tuvo varias divisiones políticas; hasta 1786 estuvo dividida en catorce regiones llamadas reinos, gobernaciones y provincias.

     Cuando en España subió al trono la familia de los Borbones fue enviado a Nueva España el visitador don José de Gálvez, conocido como "el visitador de hierro", porque realizó una cuidadosa revisión administrativa de la Colonia e introdujo cambios notables: se crearon nuevos puestos burocráticos y se modificó la división política del territorio.

     Los criollos esperaban ocupar esos nuevos puestos, pero fueron españoles peninsulares los que vinieron a cubrir dichas plazas.

 

 LOS RASGOS DE LA ADMINISTRACIÓN PUBLICA ESPAÑOLA Y SU INFLUENCIA EN LA NUEVA ESPAÑA. EL BUROCRATISMO

Los territorios descubiertos por Colón quedaron incorporados políticamente a la Corona de Castilla, por eso en la Nueva España regía el derecho castellano. Sin embargo, las leyes e instituciones españolas trataron de adaptarse a la realidad del Nuevo Mundo. Se crearon leyes conocidas como Leyes de Indias, acuñadas por legisladores españoles que no conocían bien la situación en la Colonia y que dieron origen a una gran separación entre el derecho y el hecho.

     Cuando una ley o disposición proveniente de España no se ajustaba a la realidad del virreinato se recurría a la fórmula de declarar: se acata pero no se cumple:

...Recibida la Real Cédula cuya ejecución no se consideraba pertinente, el virrey, presidente o gobernador, la colocaba solemnemente sobre su cabeza, señal de acatamiento y reverencia, al propio tiempo que declaraba que su cumplimiento quedaba en suspenso (J. M. Ots Capdequí, El Estado Español en las Indias, p. 14).

     Esta práctica no implicaba desobediencia a las órdenes del rey, porque se le informaba la razón por las que se les dejaba en suspenso y se le enviaba información para que dichas órdenes se analizaran o modificaran. Esta costumbre dio cierta flexibilidad al gobierno colonial, pero retrasaba las decisiones de muchos asuntos por largo tiempo.

     En España, la burocracia había ayudado a consolidar el poder de los reyes frente a los antiguos señores feudales y nobles. En los territorios americanos, los primeros descubridores y conquistadores se sintieron con poder absoluto, debido a la lejanía; pero cuando los territorios se fueron poblando los reyes tuvieron que hacer sentir y respetar su autoridad, lo que no siempre resultó del agrado de los conquistadores. Fue entonces que se hizo necesaria la acción de la burocracia.

     Se nombraban autoridades con amplios poderes, pero junto a ellas se instituían organismos con el propósito de regular sus acciones, teniendo ambas instancias que recurrir al rey para una solución definitiva.

     Las decisiones tomadas en la Colonia tenían que ser informadas a la Metrópoli y luego debía esperarse la Real Confirmación.

     Los funcionarios públicos de la Nueva España eran nombrados desde la Metrópoli: virreyes, oidores, gobernadores, alcaldes, corregidores, oficiales de la Real Hacienda. En un principio a estos funcionarios se les dio encomiendas; después recibieron sueldos muy altos y se les prohibió tener haciendas, labores o minas. Sin embargo, su riqueza e influencias les permitieron intervenir en muchas empresas y negocios.

     Los puestos de funcionario público resultaban muy codiciados. En ocasiones eran designados atendiendo a la preparación e inteligencia del aspirante, pero las más de las veces eran vendidos u otorgados por favores hechos a la Corona.

     Al inicio de la Colonia los reyes pertenecían a la dinastía de los Habsburgo, pero a partir de 1700 se produjo en España el cambio de casa reinante y subieron al poder los Borbones, quienes impusieron drásticos cambios políticos y administrativos a las posesiones españolas en América. Se aumentaron los impuestos y se modificó la división política de la Nueva España con la intención de tener un mayor control. Estos cambios provocaron descontento en la Colonia.

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