En 1492, Cristóbal Colón llegó a las costas del continente americano en busca de una nueva ruta marítima para llegar al Oriente, donde se podrían conseguir productos como pimienta, seda, plata y oro, bastante apreciados en Europa. De esta manera, el comercio fue la razón por la cual cientos de navegantes europeos se lanzaron a explorar no sólo América, sino también Asia y África.

Con el tiempo se organizaron otros viajes y exploraciones que permitieron comprobar que esas tierras formaban parte de un continente hasta entonces desconocido por los europeos. Poco a poco las islas y territorios del nuevo continente fueron dominados por españoles, ingleses, franceses, holandeses y portugueses, quienes los convirtieron en colonias. Como Colón creyó en un principio que había llegado a la India, las nuevas tierras recibieron el nombre de Indias y a sus habitantes los llamaron indios.

PRIMEROS VIAJES Y ESTABLECIMIENTOS

Cristóbal Colón llegó a las islas del Caribe, entre ellas a Cuba, que posteriormente se convirtió en la ciudad principal de los territorios descubiertos y punto de partida de las siguientes exploraciones.

Con el tiempo las tierras no fueron suficientes para todos los españoles. El gobernador de Cuba, Diego de Velázquez, decidió enviar otras expediciones para buscar más territorios, capturar prisioneros indígenas (para usarlos como trabajadores, casi esclavos) y conseguir oro. Francisco Hernández de Córdoba dirigió una expedición que llegó a la península de Yucatán, donde vio las ciudades mayas.

Primeros viajes y establecimientos españoles. Haz click para ampliar el mapa.

Regresó a Cuba e informó al gobernador la existencia de grandes poblaciones con hermosos edificios y gentes vestidas de manera más lujosa que las vistas hasta entonces. Velázquez decidió enviar otra expedición, esta vez al mando de Juan de Grijalva, la cual llegó a Cozumel y Yucatán.

Venían en ella dos indígenas capturados durante la expedición de Hernández de Córdoba, Julián y Melchor, quienes sirvieron de intérpretes. Los españoles desembarcaron en lo que hoy es Tabasco y se internaron en el territorio. Grijalva encontró canoas de indios tatuados, a los que obsequió abalorios o cuentecillas de vidrio y le informaron que allí no había oro —tras lo que andaba Grijalva— sino más adelante, hacia Culúa (hoy San Juan de Ulúa, Veracruz). Pretendió hablar con el cacique pero no pudo hacerlo, y siguió adelante, hacia Culúa. Llegaron a otro lugar donde los indios les informaron de la existencia de los mexicas, cuyo gobernante era Moctezuma.

Esto despertó la ambición del gobernador de Cuba por lo que, con permiso de la Corona, financió una tercera expedición al mando de Hernán Cortés, que salió de Cuba con soldados y cañones. Cortés llegó a las costas de Yucatán en 1519 y se enteró de la existencia de dos náufragos españoles conocedores de la lengua y costumbres de los mayas. Uno de ellos, Jerónimo de Aguilar, se unió a la expedición y fue muy útil como intérprete.

Poco después Cortés arribó a las playas tabasqueñas; tras librar una batalla en un lugar llamado Dos Bocas y ocupar una ciudad a la cual le dio el nombre de Tabasco, los caciques locales ofrecieron a los conquistadores veinte esclavas, entre ellas una mujer llamada Malintzin, después conocida como la Malinche o doña Marina, quien hablaba maya y náhuatl. Así, ella traducía del náhuatl al maya y, a su vez Jerónimo de Aguilar traducía del maya al español. De esta manera los españoles pudieron entender el idioma y conocer las costumbres de los habitantes de las nuevas tierras.

Quetzalcóatl era representado por los nahuas como un ser de piel blanca y con barba. Algunas leyendas decían que Quetzalcóatl se había ido por la costa del golfo de México, prometiendo regresar un año "Uno-Caña" del Tonalpohualli o calendario ritual prehispánico. Pues bien, el año en que los españoles aparecieron en las costas del golfo de México fue 1519, y, de acuerdo con la cuenta indígena, era precisamente "Uno-Caña".

Inmediatamente, el Huey Tlatoani, Moctezuma Xocoyotzin envió regalos a los europeos, pensando que Quetzalcóatl regresaba. Moctezuma envió obsequios a Cortés y la recomendación de que no siguieran su camino.

Pero Cortés no hizo caso de las advertencias del gobernante mexica. Apoyado por sus hombres, fundó la Villa Rica de la Veracruz con su ayuntamiento, es decir, un gobierno local. Con esto según las leyes españolas, desafiaba la autoridad del gobernador de Cuba. Cortés ordenó que sus barcos fueran desmantelados y, seguramente alentado por las historias de ciudades fabulosas en el interior del país, se decidió a conquistarlas.

DOMINACIÓN MILITAR DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS

Los mexicas habían conquistado y sometido a tributo a muchos otros pueblos. Éstos pensaron que Cortés y sus hombres podrían ayudarles a liberarse de los mexicas y se aliaron con los invasores. Uno de los primeros fue el gobernante de Cempoala, en el actual estado de Veracruz, el cual se convirtió en vasallo del rey de España y le envió tributos.

El avance de Cortés

Cortés se dirigió a Tlaxcala y envió una embajada a los tlaxcaltecas solicitando permiso para atravesar sus tierras y proponiéndoles una alianza. Los tlaxcaltecas no sólo se negaron, sino que tomaron presos a los enviados de Cortés. Los españoles sostuvieron varias batallas con los ejércitos tlaxcaltecas y los derrotaron. Las autoridades tlaxcaltecas decidieron entonces aliarse con los españoles. Los habitantes de Huejotzingo, provincia cercana a Tlaxcala, también se unieron a los españoles. Avanzaron sobre Cholula, donde los conquistadores fueron informados de una supuesta confabulación en su contra, maquinada por los cholultecas (enemigos de los tlaxcaltecas) y los mexicas. Cortés frustró la realización del plan y los españoles llevaron a cabo una gran matanza.

Encuentro de Cortés y Moctezuma. Las fuerzas invasoras siguieron su avance hacia la capital mexica. Después de ser recibido en varios poblados del valle de México, Cortés y sus acompañantes llegaron a las puertas de Tenochtitlan, donde los esperaba Moctezuma junto con sus consejeros principales y un numeroso grupo de nobles y guerreros. A pesar de que Moctezuma no confiaba en Cortés, lo recibió con grandes muestras de amistad. Los españoles fueron alojados en el palacio de Axayácatl, cerca de la plaza principal. Durante los siguientes días se realizaron varias entrevistas entre Cortés y Moctezuma. Cortés pidió a Moctezuma que se volviera vasallo del rey de España, Carlos I.

Por aquellos días llegó a Hernán Cortés la noticia de que había sido aniquilada la pequeña guardia que el conquistador apostó en Nautla, y decidió tomar prisionero a Moctezuma. Pensó que teniéndolo preso dominaría más fácilmente a los mexicas y le exigió que hiciera público su vasallaje al rey de España. Moctezuma convocó a un consejo de señores mexicas para decidir acerca de los españoles. En esos días, una nueva flota española llegó a las costas de Veracruz, capitaneada por Pánfilo de Narváez. La enviaba el gobernador Diego Velázquez, con órdenes de apresar a Cortés por traición y llevarlo a Cuba. Cortés salió inmediatamente a Veracruz y dejó al mando en la ciudad a Pedro de Alvarado con 140 españoles y sus aliados tlaxcaltecas.

Eran los días de la fiesta del Toxcatl en Tenochtitlan. Con el permiso de Alvarado, los mexicas procedieron a la celebración en honor a Huitzilopochtli. Se presentaron los sacerdotes y los nobles indígenas, desarmados, porque ésa fue la condición que se les impuso, en la plaza del Templo Mayor. Cuando la celebración estaba en auge, los españoles cayeron sobre los asistentes, matándolos para despojarlos de sus joyas y atavíos. La noticia de la matanza pronto corrió por toda la ciudad. Los mexicas se levantaron en armas y los españoles tuvieron que refugiarse en el palacio donde se alojaban.

En tanto Cortés, por medio del soborno y otras argucias, convenció a los soldados que venían a apresarlo, de unirse a él. Al regresar a Tenochtitlan encontró a los españoles sitiados en el palacio de Axayácatl y decidió dejar libre a Cuitláhuac, general en jefe de los ejércitos mexicas —que había sido hecho prisionero con Moctezuma—, con la condición de que hablara con los otros jefes aún libres y los obligara a hacer la paz. Cuitláhuac, lejos de aconsejar la paz, empezó a organizar un ataque en contra de los españoles.

Cortés se dio cuenta de que tener a Moctezuma y los demás señores mexicas prisioneros ya no garantizaba la seguridad para él y su ejército, y ordenó que los mataran antes de abandonar la ciudad. La huida se realizó la noche del 30 de junio por la calzada de Tacuba; sin embargo, fueron descubiertos y se entabló una cruenta batalla en la que perdieron la vida muchos españoles y sus aliados, amén del oro que habían acumulado y muchas de sus armas.

Los invasores se refugiaron en Tlaxcala, donde reorganizaron su ejército y planearon el ataque a la gran Tenochtitlan. Cortés se apoderó de las ciudades cercanas a la urbe mexica para aislarla, sitiarla y más tarde vencerla. Los mexicas nombraron entonces a Cuitláhuac como Tlatoani de Tenochtitlan. De inmediato reforzó la ciudad con fosos y trincheras, armó a la gente y ordenó estar alerta para defenderse del posible regreso de los españoles. Ofreció liberar de tributo a los señoríos y reinos que se opusieran a los invasores. Envió embajadores a todos los pueblos vecinos, incluso a los tlaxcaltecas, cholultecas y purépechas, invitándolos a unirse en contra de los conquistadores.

Pero una epidemia de viruela, enfermedad desconocida entre los indígenas, atacó la ciudad. Cuitláhuac fue una de sus primeras víctimas, y falleció el 3 de diciembre de 1520. Cuauhtémoc, sucesor del trono mexica, continuó los preparativos para la defensa de la ciudad.

Tenochtitlan Los conquistadores destruyeron el acueducto de Chapultepec, que abastecía de agua potable a la población. El sitio de Tenochtitlan y las batallas que siguieron fueron difíciles para los mexicas, que resistieron heroicamente durante más de tres meses. Finalmente el 13 de agosto de 1521, los españoles y sus aliados lanzaron el ataque decisivo contra los últimos reductos en poder de los sitiados y las últimas canoas de guerreros que había en la laguna. En una de ellas estaba el Tlatoani Cuauhtémoc que, con su familia y los guerreros más distinguidos que le quedaban, fueron capturados y conducidos a la presencia de Hernán Cortés. La captura de Cuauhtémoc marcó el fin del imperio mexica.

Nuño Beltrán de Guzmán conquistó los estados de Michoacán, Guanajuato, Jalisco, Colima, Sinaloa, Sonora, Durango y Zacatecas.

Hernán Cortés ordenó explorar el océano Pacífico para buscar la ruta por occidente hacia las especias. Estas expediciones llegaron hasta Acapulco, Manzanillo y Tehuantepec y tuvieron como consecuencia el descubrimiento de la península de Baja California.

Durante la exploración de los actuales territorios de Durango y Chihuahua, se descubrieron minas que dieron origen a ciudades y contribuyeron grandemente a la economía durante la época colonial.

En 1542 una expedición al mando de Francisco de Montejo conquistó la península de Yucatán, sometiendo los restos del imperio maya.

Francisco de Orozco con su ejército y aliados sometió a los zapotecas y mixes de Oaxaca.

El resto del territorio mexicano fue conquistado y colonizado ya en plena época colonial, más por la labor de frailes y misioneros que por la fuerza de las armas.

VENTAJAS DE LA TÉCNICA Y ORGANIZACIÓN DE LOS CONQUISTADORES

Cuando leemos la historia de la conquista de nuestro país nos asombra pensar cómo el poderoso imperio de los mexicas fue sometido por, aparentemente, unos cuantos europeos. Sin embargo, no debemos olvidar que hubo varios factores que influyeron en el desarrollo de los acontecimientos, como el tipo de armas que los conquistadores traían y el efecto físico y psicológico que causó entre los indígenas.

FACTORES SOCIALES Y POLÍTICOS DE LOS PUEBLOS 
INDÍGENAS QUE FACILITARON LA CONQUISTA

El acero era desconocido para los indígenas.Las guerras en Mesoamérica no eran para exterminar a la población, sino para apoderarse de los símbolos de la tribu enemiga o de sus caciques; para humillar y someter al pueblo conquistado y obligarlo a pagar tributos. La idea de matar a un pueblo era considerada como asesinato, una acción bárbara. Los indígenas no concebían las grandes matanzas que hicieron los españoles; el mismo Moctezuma había creído que una vez jurado el vasallaje al rey de España y enviados y pactados los tributos, los europeos se retirarían.

Las leyendas y mitos religiosos de los indígenas influyeron poderosamente en los resultados de la conquista. Los aztecas esperaban el retorno de su dios Quetzalcóatl y en un principio identificaron a los conquistadores con él. Antes de la llegada de los invasores se habían registrado en Tenochtitlan varios presagios que los adivinos de Moctezuma Xocoyotzin habían interpretado sombríamente.

La Corte de nobles que aconsejaba a Moctezuma se hallaba dividida y no pudo permanecer unida ante los conquistadores. Cuitláhuac y Cacama intentaron levantar al pueblo mexica durante la prisión de su emperador, pero muchos de los caciques se opusieron a cualquier acción que no fuese avalada por el propio Moctezuma.

Durante la conquista, los mexicas y otras naciones indígenas fueron contagiados por varias enfermedades desconocidas para ellos, traídas por los españoles, como la sífilis, la gripe y, sobre todo, el Huey cocoliztly, o sea la viruela. Muchos indígenas murieron en pocos meses. La epidemia fue tan grave que los historiadores la llaman "la catástrofe demográfica del siglo XVI" porque, en muchas regiones, la población nativa casi desapareció.

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