Los países europeos que habían alcanzado un gran desarrollo industrial en la segunda mitad del siglo XIX buscaron mayores cantidades de materias primas baratas, para industrializarlas y venderlas a precios altos; en tanto que la población nativa de cada colonia fue la encargada de realizar el trabajo, casi siempre arduo, pesado y prolongado.

     Todos los pueblos, en el transcurso de su historia, mantienen costumbres, tradiciones, ideas, gustos, creaciones artísticas y un lenguaje que son específicos de ese grupo y que constituyen su cultura propia.

     El fenómeno del colonialismo, además de saquear los recursos naturales de esos territorios y explotar la mano de obra de los trabajadores, influyó de manera decisiva en la cultura de las colonias con la imposición de las costumbres, idioma, religión y cultura de los países colonialistas o metrópolis.

     Aunque este fenómeno no es tan simple, basta con observar cómo la población originaria o nativa no siempre aceptaba de manera pasiva estas imposiciones, sino que también opuso resistencia, escogió, adaptó, adecuó e incluso aportó elementos culturales al país conquistador o colonizador.
Línea del tiempo.

 

 EL CASO DE LA INDIA Y EL COLONIALISMO INGLÉS

Los primeros europeos que llegaron a la India fueron los portugueses, gracias a los descubrimientos geográficos de sus viajes. Por ello, Portugal monopolizó durante mucho tiempo el comercio de la India, pero en 1612 los ingleses fundaron la Compañía de las Indias Orientales, que estableció su primera casa en Surat y fue extendiéndose poco a poco, con dificultades con los franceses, portugueses y otros europeos que también se habían asentado en esos lugares anteriormente. Sin embargo, al final logró controlar todas las posesiones inglesas.

     A mediados del siglo XVIII, durante la guerra de los Siete Años, Roberto Clive derrotó a los franceses y musulmanes que desde Arabia habían penetrado en la zona varios siglos antes, y sentó las bases del imperio británico en la India. Ya en 1800, muchos de los gobernantes de la India formaban parte de la Compañía de las Indias Orientales, en la que también participaban miembros de las noblezas locales que pactaban con los ingleses. Esta compañía obtuvo privilegios, hizo buenos negocios y recibió enormes ingresos por concepto de rentas.

     En 1817 los mahrtta, príncipes indios, se rebelaron contra los ingleses quienes los vencieron y el territorio de aquéllos se anexó al imperio británico; lo mismo sucedió con otras regiones, hasta que los ingleses se adueñaron de todo el territorio.

     En 1858, los cipayos, soldados indios pero bajo el mando del ejército inglés, se rebelaron y a ellos se unieron otros grupos de campesinos y artesanos que habían empobrecido, para expresar su descontento por la dominación. Fue por ello que el gobierno inglés decidió suprimir la Compañía de las Indias Orientales y nombró a un representante del gobierno británico como virrey.

     El virreinato realizó importantes obras para mejorar sólo las comunicaciones (vías ferroviarias, correos, telégrafos, puentes y canales) entre las ciudades donde vivían los ingleses; los nativos, que vivían en lugares alejados, no resultaron beneficiados.

     De la India, los ingleses obtenían algodón, especias, maderas finas, té, opio, piedras preciosas y aceite vegetal, principalmente; también vendían telas de lana y algodón que allí mismo se producían. Los ingleses percibieron cuantiosas ganancias y la India les dio tal riqueza que la consideraban la joya más preciada de la Corona.

     La colonización inglesa en la India impuso el inglés como lengua oficial, tal como sucedió con las leyes y la educación, además de que intentó acabar con algunas tradiciones y costumbres milenarias de esa región, como la división de la sociedad en castas. Además, la India fue la base de operaciones inglesas para colonizar otros territorios como Australia y Nueva Zelanda.

 

 CHINA Y LA PENETRACIÓN EUROPEA EN SU TERRITORIO

Los europeos establecieron contacto con China desde el siglo XVI, cuando navegantes y comerciantes portugueses fundaron un establecimiento comercial en Macao. Más tarde llegaron españoles, ingleses y holandeses e iniciaron la penetración comercial y religiosa (misiones católicas). China era muy codiciada por los europeos, pero sus características geográficas (grandes montañas y desiertos) dificultaban la entrada a su territorio.

     El gobierno imperial de China era fuerte, mantenía el control de la sociedad y con el tiempo permitió el intercambio comercial con los ingleses en los puertos de Macao y Cantón.

     Sin embargo, los negocios con los chinos no beneficiaban a los ingleses porque sus ventas eran inferiores a sus compras. El Reino Unido compraba a China grandes cantidades de té y seda, y le vendían telas de lana y algodón, pero de inferior calidad; por esta razón, los chinos casi no compraban productos ingleses, excepto el opio, que los británicos comerciaban pese a la prohibición del gobierno chino pues dicho producto era perjudicial para la salud de la población.

Supremacía militar y el opio.     Los ingleses introdujeron el opio a China desde la India para que lo consumiera la población pobre, hambrienta y explotada. Entonces, la dinastía Manchú prohibió su importación por los graves daños que estaba ocasionando a la población, pero los comerciantes ingleses continuaron introduciéndolo y el gobierno imperial hizo más enérgica la prohibición.

     Esto ocasionó que en 1839 iniciara la guerra del Opio entre ambos países, la cual ganó Inglaterra por su superioridad en armas. Fue así como China, luego de perder la guerra, se vio obligada a firmar en 1842 un tratado comercial que sólo favorecía a Inglaterra, y a cederle la isla de Hong Kong; además, abrieron otros puertos al comercio inglés, pagaron una indemnización y la venta ilegal del opio continuó.

     A partir de entonces, los ingleses pudieron residir en los puertos chinos y comerciar directamente. Más tarde, en 1844, otras potencias como Francia y Estados Unidos firmaron contratos similares con el gobierno chino, se abrieron nuevos puertos al comercio con Occidente y se inició la penetración de misioneros católicos y protestantes.

     Sin embargo, la política de "puertas abiertas", que permitía la penetración en China de todos los países industrializados, impidió que una sola potencia se apoderara del mercado chino y que este país se convirtiera exactamente en una colonia, como sucedió con el resto de los países asiáticos y africanos.

     Aunque China nunca fue propiamente una colonia, sufrió continuas injerencias en su economía y hasta en su vida cotidiana (por ejemplo, el fomento del uso del opio) por parte de diversas potencias como el Reino Unido, Francia, Alemania y Japón. Con este último tuvo frecuentes conflictos, hasta que sus ambiciones territoriales originaron la guerra chino-japonesa que se prolongó de 1937 a 1945.

 

 LA DOMINACIÓN DE ÁFRICA

La ignorancia europea respecto a las culturas africanas propició la destrucción de ellas.África, el llamado "continente negro", no está totalmente poblado por habitantes de piel negra; desde el Mediterráneo hasta el Sahara la población es de piel clara y religión musulmana. El África negra abarca de la zona ecuatorial hacia el sur, y en Sudáfrica existe una minoría de población blanca de origen europeo.

     Los pueblos africanos tienen una de las culturas más antiguas, producto de sus tradiciones y una larga historia que se han desarrollado durante cientos de años.

     Sin embargo, fue durante los últimos 30 años del siglo XIX que poderosos países europeos iniciaron la explotación económica y política de esos pueblos: el colonialismo.

     El cual consiste en explotar los recursos de los países sometidos y emplear su mano de obra a cambio de salarios muy bajos.

     A principios del siglo XIX, el conocimiento que tenían los europeos de esos territorios era escaso, impreciso y deformado. Se tenía la idea, por ejemplo, de que el pueblo africano (refiriéndose a África negra, principalmente) no había alcanzado la fase de la vida racional. Este error propició que los colonizadores europeos despreciaran a los nativos de estos pueblos, a quienes consideraban seres inferiores, con un menor desarrollo psicológico y antropológico, y carente de historia. Esta opinión llegó hasta América y por ignorancia prevalece entre muchas personas hasta nuestros días.

     Tal idea se fundaba más en los prejuicios y soberbia de los europeos, que no habían hecho una exploración sistemática ni una investigación profunda de la realidad africana. África, al igual que otros continentes, tiene su propia historia.

     Por ejemplo, los restos más antiguos de homínidos fueron encontrados en África, lo cual hace suponer a algunos estudiosos que los orígenes de la humanidad deben buscarse en ese continente.

     Otro error fue considerar sólo la historia de África blanca del norte, constituida principalmente por grupos árabes, a pesar de que los grupos humanos del África tropical se habían establecido muchos años antes de las conquistas europeas a través del Sahara y del valle del Nilo.

 

 EL NUEVO COLONIALISMO

División colonial de África. Haz click para ampliar el mapa.Otro rasgo del colonialismo es que las potencias utilizan los nuevos territorios como zonas de colonización para sus habitantes, quienes así imponen sus formas de gobierno para dominar política y culturalmente, y favorecer la inversión de sus capitales.

     Una de las consecuencias de la revolución industrial fue el incremento de la producción de los países industrializados, los cuales necesitaron, por esta razón, una mayor cantidad de materias primas y nuevos mercados para vender sus productos, pues el europeo estaba saturado. Además, durante el siglo XIX en Europa se produjo una explosión demográfica que obligó a muchos a emigrar a nuevas zonas de colonización.

     Pero los europeos no realizaron un comercio pacífico ni una colonización con trabajo equitativo e igualdad. Más bien, trataron de justificar su política bajo el argumento de una "misión civilizadora", cuyo objetivo era ayudar a que se desarrollaran los países más atrasados.

     En realidad, la superioridad tecnológica y armamentista de los europeos, aunada a la ambición de aumentar sus capitales, propició el sometimiento de las poblaciones nativas y la explotación de sus recursos naturales y fuerza de trabajo.

     Así, durante la segunda mitad del siglo XIX, Inglaterra, Francia, Holanda, Bélgica, Alemania, Portugal y España se extendieron por el continente africano, lo que no estuvo exento de fricciones, como la división del Congo entre Francia y Bélgica, establecida en la Conferencia de Berlín en 1884, y una rivalidad anglo-alemana en el suroeste.

     Gran Bretaña dominaba los territorios más extensos; su objetivo principal era unir bajo su dominio todas las tierras entre El Cabo y El Cairo.

     Asimismo Francia, poseía grandes territorios, luego Bélgica y Portugal, y por último Alemania; España e Italia también tuvieron algunas posesiones.

     Cuando se construyó el canal de Suez, éste permitió comunicar el mar Mediterráneo con el mar Rojo, y a través de él se pudo salir al océano Índico. Este paso agilizó las comunicaciones entre Europa y Asia, pues ya no hacía falta rodear África. Además, el territorio poseía recursos naturales como minas de oro y diamantes, yacimientos de cobre y marfil.

 

 ALGUNOS RESULTADOS DE LA COLONIZACIÓN

Productos agropecuarios de África. Haz click para ampliar el mapa.Con la colonización, los países europeos aumentaron su riqueza, extrajeron gran cantidad de recursos naturales y de materias primas para sus industrias, pero pagaron sueldos muy bajos a los trabajadores.

     Otra consecuencia de la colonización fue la discriminación racial. Cuando los europeos descubrieron África, se acostumbraron a adquirir esclavos baratos que luego vendían a precios altos, especialmente en América, además de que éstos eran tratados como objetos.

     Por carecer de armas de la calidad de las europeas, los nativos no pudieron defenderse; entonces los europeos pensaron que, por ser físicamente diferentes a ellos y tener una cultura y forma de vida distintas, eran inferiores. Sin embargo, no existen hombres superiores ni inferiores; todos tienen la misma inteligencia y capacidades, pero éstas se desarrollan de acuerdo con el medio y los recursos económicos que se tengan para vivir.

     Con el paso del tiempo, las ideas de libertad surgidas de la revolución francesa llegaron al continente americano; así se abolió en América la esclavitud y el comercio de esclavos.

     Gracias a sus luchas, los pueblos africanos han logrado independizarse pero la discriminación racial, no obstante sus absurdos argumentos, aún no termina. Algunos grupos humanos siguen despreciando y explotando a otros con este pretexto, por lo que la lucha antirracista continúa en todo el mundo.

     En tanto de lo que sucedía en Europa, Asia y África, en México hubo muchos acontecimientos importantes: Estados Unidos intervino en el país, al que le quitó más de la mitad de su territorio; Francia también intervino mediante Napoleón III, quien impuso como monarca a Maximiliano de Habsburgo, aunque después se restauró la República con Benito Juárez al frente; más tarde tuvo lugar el porfiriato y se inició la revolución mexicana.

 

 

 

 

 

 

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