El desarrollo de los monopolios, el aumento de la población en las grandes ciudades y los avances científicos y tecnológicos de la segunda revolución industrial acentuaron la competencia entre las potencias industrializadas, que extendieron sus territorios buscando: materias primas, nuevos mercados, mano de obra barata, empleos para el exceso de su población, y la inversión en ellos de sus capitales excedentes.

El imperialismo del siglo XIX. Haz click para ampliar el cuadro.     Un monopolio es cuando una sola empresa o comercio ejerce la producción o el aprovechamiento exclusivo de un bien o servicio, sea por contar con una concesión legal o el dominio económico, lo que muchas veces incluye un convenio entre comerciantes para vender a un solo precio, o que un solo vendedor tenga la exclusividad para comercializar ese producto.

     Así, el capitalismo se desarrolló aún más, se hizo necesaria la división internacional del trabajo y se consolidó la desigualdad económica y cultural entre los países ricos, o desarrollados, y los países pobres, en los que las potencias invertían. Estos factores propiciaron la consolidación del colonialismo o imperialismo colonial.

     El imperialismo colonial o colonialismo, surgió como consecuencia de los grandes cambios ocurridos en las ideas (con la Ilustración), en la economía capitalista y la industria (con la revolución industrial), y en la política durante el siglo XVIII.

     Tales aspectos conformaron parte del proceso que anunciaba el inicio de una nueva etapa en la historia del hombre: la edad contemporánea. Los imperios coloniales que dieron origen al colonialismo, se pueden describir como el dominio territorial, económico, político, militar y cultural de un país poderoso sobre otros más débiles.

     Debido a los inventos y avances tecnológicos, los países europeos donde surgió la revolución industrial se convirtieron en potencias industrializadas. Esto les creó la necesidad de obtener cada vez mayor cantidad de materias primas para transformarlas y luego venderlas.

     Se denomina imperialismo colonial a la forma en que potencias como Inglaterra, Francia, Bélgica, Portugal, Alemania, España, Italia, Estados Unidos, Japón y Rusia buscaron materias primas, así como nuevos mercados para vender sus productos, lo que originó una feroz competencia entre ellos.

     Estos países se apoderaron de territorios y naciones a los que imponían un gobierno extranjero, aunque en ocasiones les permitían tener sus propios gobiernos, pero sometidos al de la metrópoli o país colonizador. Este fenómeno tuvo lugar entre 1870 y 1914.

 

 LA AMPLIACIÓN TERRITORIAL

Colonización europea en Asia. Haz click para ampliar el mapa.Durante el siglo XVIII Inglaterra consolidó su predominio marítimo y comercial, y fue el país donde se dio la revolución industrial y donde existió el primer gobierno parlamentario. Con ello sentó las bases para convertirse en la primera potencia colonial. Ése fue el siglo del desarrollo del imperio británico.

 

      A las potencias europeas les interesó tener colonias en Asia debido a que éste es un continente de grandes contrastes: tiene el desierto de Jordania, casi despoblado, y la isla de Taiwán que está sobrepoblada; los antiguos arrozales de China, India y Japón, y los trigales de Siberia; las cimas más elevadas de los montes Himalaya y la depresión más profunda del mundo en el mar Muerto; tierras cubiertas por los hielos; bosques tropicales y selvas de exuberante vegetación.

     Esta diversidad y su extenso territorio atrajeron la atención de los países europeos colonialistas, y Gran Bretaña fue el primero en obtener los más extensos dominios: Hong Kong en 1814 y Singapur en 1819; pero su posesión más importante fue la India.

     Ante el crecimiento acelerado de su industria y transportes, y al igual que otros países colonialistas, Gran Bretaña obtuvo más materias primas que transformó en productos elaborados y que vendía a precios mucho más altos, incluso en los mismos países que habían aportado sus materias primas a precios bajos. De esta manera creció y se hizo más fuerte.

     Sus colonias tuvieron diferente trato y categoría: Canadá, Nueva Zelanda y Sudáfrica fueron preferidas por los emigrantes ingleses, debido a su identidad cultural y económica con Inglaterra. También gozaron de autonomía política y administrativa y recibieron el nombre de dominios; en cambio, a colonias como Nigeria y Uganda no les reconocieron ningún derecho político. Los protectorados como Egipto y Sudán conservaron sus gobiernos, pero estaban ocupados por un ejército colonial que permitía el dominio inglés.

 

 SIGNIFICADO DEL PODERÍO NAVAL

Durante la primera mitad del siglo XIX Gran Bretaña tuvo un acelerado desarrollo industrial, así como una gran expansión de su flota marítima que le dio mayor poderío naval. Ambos factores la transformaron en la primera potencia industrial y comercial del mundo, lo que a su vez fue causa y consecuencia de que se convirtiera en un país colonialista.

     Para vender sus artículos, los fabricantes y gobernantes ingleses emprendieron diversas expediciones con el fin de conquistar y colonizar nuevos territorios. Con estas conquistas obtenían mayor cantidad de materias primas y más mercados, que a su vez resultaron en mayores ganancias, con las cuales construyeron vías férreas, aumentaron el número de barcos, entrenaron a mayor número de marinos, construyeron puertos y formaron una poderosa flota comercial y militar. Con este amplio desarrollo, Inglaterra se convirtió en la primera potencia industrial, naval y comercial, y desde entonces hasta la fecha su poderío naval sigue siendo uno de los más fuertes del mundo.

     Uno de los personajes más notables de la historia europea de esa época fue la reina Victoria de In-glaterra, quien poseía los dominios más extensos entre todas las potencias de aquel entonces y estaba emparentada con varios monarcas europeos, como el zar de Rusia, Nicolás I, y el káiser alemán, Guillermo. Tenía el título de emperatriz de la India, además de gobernar sobre miles de súbditos en los cinco continentes. Victoria I tuvo un largo reinado que duró desde 1837 hasta 1901. A este periodo se le conoce como era victoriana y estuvo marcado además por un gran desarrollo en las letras y las artes.

     Los barcos que empleó Gran Bretaña fueron, en principio, veleros de gran tonelaje, lentos y difíciles de maniobrar, que además necesitaban una tripulación numerosa y bien adiestrada. Pero gracias a la revolución industrial y el maquinismo, la navegación se transformó y mejoró técnicamente con la aparición de la máquina de vapor.

     También en esa época la gran industria empezó a desplazar a las pequeñas empresas y a dominar el mercado; se formaron los primeros monopolios que controlaban la producción y venta de determinados artículos, tanto del comercio interno (nacional) como del mercado externo (internacional).

     La situación geográfica de la isla inglesa y su dominio territorial en el mundo permitieron el crecimiento de la navegación, de la misma forma en que su necesidad de materias primas y el control de los mercados coloniales propiciaron que los buques por construir fueran de gran tonelaje, maniobrables y armados para la protección de los productos que alimentaban la economía de esta poderosa nación.

 

 

contenido: ilustracion revolucion industrial edad contemporanea imperio britanico poderio naval maquina de vapor