Jesucristo.Entre las sociedades clásicas del mundo antiguo el cristianismo se propagó con gran fuerza en los primeros siglos d. C.; para esclavos, agricultores y otros grupos pobres significaba un consuelo ante la dura situación de explotación por parte de los fracciones sociales dominantes. La idea de una vida mejor después de la muerte como recompensa al sacrificio y la abnegación era muy atractiva para quienes tenían pocas esperanzas de que las cosas cambiaran dentro de los límites del Imperio Romano. Por ello, el cristianismo fue adoptado por muchos pueblos europeos, norafricanos y asiáticos.

     De Palestina, el cristianismo se difundió a Egipto y a Grecia. Antioquía, Asia Menor, Salónica, Corinto, Frigia y Edesa, fueron los primeros lugares a donde llegó. Prácticamente su expansión se vio beneficiada por las rutas de comercio entre las islas y puertos del Mediterráneo.

     Hacia el siglo III d. C., el cristianismo penetró en Europa central, donde muchos pueblos –llamados bárbaros por los griegos– comenzaron a adoptarlo. Estos grupos ya habían comenzado a amenazar las fronteras del Imperio romano con sus invasiones frecuentes.

     Sin embargo, en Roma continuaban las persecuciones sangrientas en contra de los cristianos. En el año 64, la ciudad fue presa de un terrible incendio. Nerón, emperador romano, culpó a los cristianos y muchos de ellos fueron perseguidos y muertos. Esto hizo que pareciera segura la extinción del cristianismo.

     Pero la nueva religión seguía expandiéndose rápidamente. Pronto las tribus bárbaras –llamadas germánicas por los romanos– asolaron las fronteras del Imperio y la propia ineficiencia del Estado romano hizo que éste comenzara a decaer. Muy pronto ya no había forma de expandir más el Imperio, esto hizo que muchos generales romanos pelearan entre sí para ocupar el puesto de emperador. En 117, el Imperio romano alcanzó su máxima extensión y en el 250 el emperador Decio, en un afán de lograr la unidad romana, hizo aún más fuerte la represión contra los cristianos al declarar obligatorio el culto a su propia persona. Sin embargo, los cristianos aumentaban en número año con año.

     Finalmente en el año 312 el emperador Constantino se convirtió al cristianismo. Era más fácil identificar al emperador con el nuevo culto que tratar de combatirlo; así, el emperador se convirtió en el protector de los cristianos. Constantino proclamó el Edicto de Tolerancia (una ley), por el cual se declaró al cristianismo religión oficial del Imperio Romano Occidental. El cristianismo empezó a ser también así el culto al emperador. El obispo de Roma –conocido como Papa– se convirtió en una autoridad política y religiosa importante, porque era una pieza clave para apoyar el poder de emperadores y reyes. El cristianismo se había consolidado así como la principal fuerza religiosa del mundo Mediterráneo y comenzó su expansión al centro y norte de Europa.

 

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