LOS JUDÍOS ANTES DE CRISTO

Entre los pueblos que se establecieron en las riberas del Mediterráneo existieron algunos que hicieron del pastoreo una de sus actividades principales. Uno de ellos se estableció en Asia Menor: los hebreos, quienes fueron sometidos, esclavizados y sufrieron deportaciones que los dispersaron por el mundo.

     Sin embargo, sus creencias monoteístas (adoraban a un solo Dios) y la idea de ser el pueblo elegido por su Dios para salvar a la humanidad, les permitió permanecer unidos.

     La región ocupada por los hebreos está limitada por montañas y desiertos; la cruza el río Jordán y el lago Tiberiades. Su clima es seco con lluvias en verano y por ello su actividad predominante fue el pastoreo; sólo en algunos lugares pudieron cultivar cebada, trigo y lino. En el resto del territorio, árido y pedregoso, criaban numerosos rebaños de cabras, asnos y ovejas.

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       Los hebreos fueron un pueblo cuyo origen se remonta al siglo XXI a.C., en la ciudad caldea de Ur, al Sur de Mesopotamia. Fue un pueblo muy religioso, por lo que este aspecto se encuentra muy ligado a su historia.

     Según la Biblia, el Dios de los hebreos, Jehová, ofreció a Abraham, patriarca (jefe) de los primeros hebreos, la tierra prometida donde podrían fundar sus ciudades, ésta era llamada Canaán, a orillas del Mediterráneo, cerca de Egipto, a donde llegó en el año de 1943 a.C. Ahí el pueblo hebreo vivió como nómadas unos cien años, más tarde, cruzaron el río Éufrates hacia el sur, ahí murió Abraham.

     Su nieto Jacob (también llamado Israel), padre de doce hijos, emigró al norte de Egipto en medio de una gran hambruna. Ahí, sus hijos fundaron doce tribus distintas, que en honor a Jacob se hicieron llamar israelitas.

     Los israelitas se refugiaron en Egipto más de 200 años, hasta que los egipcios les obligaron a trabajar como esclavos. Hacia 1200 a.C., Moisés –descendiente de Jacob–, quien había sido criado por una hija del faraón, pidió y obtuvo autorización para sacar de Egipto a los israelitas. Este hecho se conmemora aún hoy entre los judíos de todo el mundo con el nombre de la Pascua. Los israelitas comenzaron a emigrar buscando la tierra prometida y en el camino establecieron un gobierno teocrático, es decir, en el cual el Estado estaba unido a la religión.

     Moisés entregó a su pueblo el Decálogo, las bases morales que regirían sus vidas, las cuales dijo haber recibido de Jehová en el monte Sinaí –en el desierto del mismo nombre– que hoy forma parte de Egipto.

     A este Decálogo se le conoce como los Diez Mandamientos. El origen de estas reglas se encuentra en Egipto, ya que gran parte de éstas se incluyen en el Libro de los Muertos; los israelitas difundieron estos preceptos por el Mediterráneo oriental.

     Estas reglas ayudaron a la unificación social y política del pueblo hebreo. Siglos más tarde, fueron retomados y respetados por los cristianos.

     Los hebreos llegaron a la región de Palestina habitada por pueblos distintos. Entre ellos los filisteos (en griego philisteos, de donde viene el nombre de Palestina), quienes vivían en costas del Mediterráneo. Tenían raíces cretenses y se dedicaban a cobrar impuestos al comercio que venía desde el resto de Asia Menor y la península arábiga, principalmente a los fenicios. Los israelitas entraron en guerra con los filisteos y los pueblos canaanitas, que habitaban la región de Galilea, al norte de Palestina, con capital en Caná.

     Los israelitas, comandados por sus dirigentes llamados Jueces, ganaron terreno contra los pueblos rivales. Muchas tradiciones y mitos tienen su origen en esa época (siglo XII a.C.); como la que narra las aventuras de Sansón, el hombre más fuerte del mundo, engañado por la hermosa Dalila.

     Poco a poco la región fue unificándose, hasta que en 1117 a.C., los hebreos crearon un reino unificado en Palestina. Bajo el mando de Saúl, David y Salomón (1020 al 922 a.C.) el reino hebreo llegó a su máximo desarrollo.

     Salomón, era famoso por su sabiduría, construyó el famoso templo de Jerusalén, obra que había sido prometida a Jehová por Moisés y que significaba el asentamiento definitivo del pueblo israelita en Palestina. Sin embargo, las rivalidades internas ocasionadas a la muerte de Salomón llevaron al reino hebreo a la división política. En el norte se fundó el reino de Israel, con capital en la ciudad de Samaria; en el sur, el reino de Judá, cuya capital era Jerusalén.

     La rivalidad entre ambos reinos condujo a los hebreos a la esclavitud. Israel fue invadido y conquistado en 722 por los asirios, quienes por órdenes del rey Sargón, mandaron a los israelitas a Mesopotamia. Judá fue conquistado por Nabucodonosor, rey babilonio en 586 a. C.

     Los persas derrotaron a Babilonia y, en 539 a. C., permitieron a los judíos regresar a su tierra. Éstos reconstruyeron Jerusalén y en el siglo IV a.C., volvieron a florecer.

     Cuando los romanos derrotaron a Cartago y continuaron su expansión por Oriente, convirtieron a Judá en parte del Imperio Romano, con el nombre de Judea, en 63 a. C. Bajo la dominación romana los judíos tenían dos ideas fundamentales: sus mandamientos les prohibían rendir el culto obligatorio al emperador y esperaban un "Mesías", que habría de liberarlos y restaurar su pasada grandeza.

 

 EL MONOTEÍSMO. PRECEPTOS Y PRÁCTICAS RELIGIOSAS

La mayoría de las culturas antiguas basaron su economía en la agricultura; esto les hizo profesar ideas religiosas politeístas en las que, a veces, se consideraba a un dios el más poderoso o padre de los demás; pero, se rendía culto a muchas deidades como el sol, la lluvia, la tierra y la fertilidad.

     A diferencia de otras civilizaciones, los hebreos basaban su supervivencia en la unidad familiar para cuidar y aumentar sus rebaños. Eran un pueblo de pastores seminómadas.

     Su filosofía religiosa, por tanto, fue diferente de la de pueblos agricultores, se basó en la idea de un Dios único, inmaterial, justo y universal, sin aceptar la existencia de otros. A este Dios –Jehová o Yahvé–, no se le podía representar con figuras o imágenes como acostumbraban otras culturas, ya que se le creía omnipresente (que estaba en todas partes) y omnipotente (con poder sobre todo el universo).

     Dentro de sus creencias prevalecía la idea de ser el pueblo elegido por Dios. Su religión no se presenta como originada por el ser humano, sino como inspirada por Dios al pueblo de su elección. El carácter seminómada de los primeros tiempos del pueblo hebreo no le permitía construir grandes templos. Sus objetos sagrados eran el Arca de la Alianza, las Tablas de la Ley y los Libros Sagrados que fueron escritos por profetas y otros hombres inspirados por Dios a lo largo de muchos siglos. Cuando finalmente se establecieron y construyeron su templo, estos objetos sagrados fueron guardados en él.

Candelabro judío.     Originalmente la religión de los hebreos no tenía sacerdotes. El padre o cabeza de la familia dirigía la oración y los sacrificios de animales en el altar de la casa. Entre ellos había la creencia de un pacto entre Jehová y su pueblo elegido, que incluía observar una serie de preceptos o reglas. Éstas eran, entre otras, adorar sólo a un Dios, no trabajar los sábados, fiesta del Sabbath, o día de descanso obligatorio para la oración, y la de realizar la circuncisión (el corte del prepucio) a los varones de ocho días de nacidos.

     Con el paso del tiempo se estableció el sacerdocio; se hacían sacrificios de animales y se rociaba el altar con la sangre de las víctimas, que constituía la vida o el alma del ser y por tanto era sagrada. Se sacrificaban diversos tipos de animales; pero, se evitaba sacrificar o comer carne de animales como el cerdo, al que consideraban impuro, varios siglos después, ya en la era cristiana, los sacrificios fueron eliminados.

     El centro del culto era el Tabernáculo o tienda en que se guardaba el Arca de la Alianza, que contenía las Tablas de la Ley. En esta tienda estaba también un candelabro de siete brazos, mandado hacer por Moisés, donde estaban siete lámparas que ardían desde el ocaso hasta el amanecer.

     Para rememorar los episodios más importantes de su historia, los hebreos celebraban algunas fiestas religiosas y observaban el descanso sabatino. El Pentecostés era una celebración en memoria de la publicación del Decálogo y la de los Tabernáculos o Cabañas rememoraban su vida en el desierto. El Jubileo celebrado cada cincuenta años, prescribía que los ex propietarios podían recuperar las tierras vendidas. Una de las fiestas más importantes era la Pascua, que conmemoraba su liberación de la esclavitud en Egipto; en ella se inmolaba un cordero sano, que había de comerse asado y se comía pan ácimo (sin levadura).

     Las ideas religiosas y el apego a los orígenes de su historia, costumbres y tradiciones, crearon en los hebreos un sentimiento de unidad y pertenencia de grupo que perdura hasta la actualidad.

 

 EL CRISTIANISMO, DOGMAS Y PRÁCTICAS

Durante la época en que los romanos dominaron Palestina, nació en Judea Jesús de Nazareth. Sus ideas cambiaron la forma de pensar y actuar de muchas personas y, aún hoy, después de dos mil años, son base de muchos credos. Jesús predicó una doctrina basada en la fe y el amor a un Dios único, el perdón de los pecados y la fraternidad universal, además de hablar de una vida eterna después de la muerte.

     Como los judíos esperaban un Mesías o Salvador, muchos siguieron a Jesús. Especialmente logró seguidores entre los esclavos y los grupos sociales más pobres, entre quienes difundió la idea de igualdad de todos los seres humanos ante los ojos de Dios y les atrajo junto con la esperanza de una vida mejor después de la muerte.

     Hay que mencionar que la doctrina de Jesús no era la de la conquista o logro de mejores condiciones de vida inmediata para el pueblo judío, sino más bien de un misticismo propio de un líder religioso. Hablaba de autosacrificio, de perdón de las ofensas, de paz e igualdad entre los hombres y de fe absoluta en su Dios. Esto despertó la desconfianza de algunos líderes políticos y religiosos tradicionalistas, quienes lograron que los romanos crucificaran a Jesús en el año 33. En ese tiempo, la crucifixión era un castigo común para los ladrones, asesinos y reos de los delitos más graves; el preso moría asfixiado por su propio peso y por deshidratación.

Representación de Jesucristo.     La doctrina de Jesús se multiplicó después de su muerte. Doce de sus más cercanos discípulos afirmaron que Jesús había resucitado y subido al cielo después de muerto. Estos apóstoles –como se les conoce– realizaron diferentes viajes a países del Mediterráneo, donde las ideas de esta nueva religión comenzaron a tener aceptación principalmente entre esclavos y gente humilde.

     En Grecia, Jesús fue llamado Christos –Ungido– con lo que se simbolizaba su misión de elegido de Dios, por lo que la nueva religión fue llamada Cristianismo y sus seguidores, cristianos. El cristianismo tomó fuerza a medida que se expandía por el Imperio Romano. Junto con el zoroastrismo (una religión solar nacida en Persia) y el culto de Isis (de origen egipcio), el cristianismo fue una de las principales religiones orientales que llegaron a Roma durante el siglo primero d.C. De los lugares a los que se extendía tomó muchas influencias culturales, como por ejemplo de Grecia, en donde se adaptó a algunas de las leyendas y mitos locales. El cristianismo era popular, debido principalmente a la simpleza de sus enseñanzas y a la promesa en una vida eterna después de la muerte.

     En Roma, el Estado no toleró al principio la existencia de los cristianos, a quienes consideraba sus enemigos por poner en duda el principio de divos (divino) del emperador, quien oficialmente era declarado dios viviente.

     Los cristianos fueron perseguidos y muchas veces sacrificados o encarcelados. Algunos de ellos se reunían en las catacumbas de Roma para practicar su religión.

     Según la tradición cristiana, el primer obispo (del latín epíscopus: guardián) de la ciudad de Roma fue Pedro, uno de los apóstoles de Jesús, quien fue el primer Papa o jefe de la Iglesia católica romana. El cristianismo se propagó entre los romanos, llegando a los grupos sociales más altos. Cuatro siglos más tarde se convertiría en la religión oficial del Imperio Romano.

     Las principales prácticas religiosas del cristianismo se basaron en algunas fiestas hebreas, a las cuales se les daba nuevo significado; por ejemplo: la Pascua se convirtió en la fiesta de la resurrección de Jesús, como el paso de la muerte a la vida o la liberación de la muerte con la victoria de la resurrección. La fiesta de Pentecostés recordaba la ocasión en que 120 discípulos recibieron el Espíritu Santo quien les otorgó la fuerza y el valor necesarios para predicar y defender su fe. La cena pascual de los judíos se rememoraba en la misa cristiana, pero evocando el sacrificio de Jesús en el Calvario, en lugar del sacrificio de un cordero, porque Jesús es el "cordero de Dios" que –en las creencias cristianas–, se sacrificó por todos los hombres para el perdón de los pecados. Muchas de estas celebraciones se conservan hasta la actualidad en la religión católica y en algunas derivadas, como la ortodoxa y las llamadas protestantes.

     Los primeros cristianos se reunían para oír o leer las enseñanzas de Jesús y para celebrar sus ceremonias religiosas. A quienes se reunían se les llamaba iglesia, palabra que viene del griego ekklesia: asamblea. Muchas religiones derivadas del cristianismo se reúnen una vez a la semana en una iglesia para celebrar sus ceremonias. Entre los judíos el día de descanso y oración era el sábado; entre los cristianos el domingo, fecha en que resucitó Jesús.

     Para pertenecer a la iglesia cristiana las personas se preparaban y recibían el bautizo, que los iniciaba en la religión; entre los judíos esos se bautizaba a los adultos. Una vez bautizados aceptaban los principios o dogmas de la fe cristiana que el dogma católico plasmó en el Credo. Las primitivas comunidades cristianas, fieles a los principios enseñados por Jesús, recibían a cualquier persona sin distinción de clases y entre todos reinaba la igualdad. Procuraban repartir sus bienes, así como ayudar a quienes lo necesitaban.

 

 

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