MACEDONIA Y EL FIN DE LA INDEPENDENCIA GRIEGA

En 431 a.C. dio inicio la Guerra del Peloponeso entre Esparta y Atenas. Ambas buscaban apoderarse del control económico, político y militar de las ciudades vecinas. Este enfrentamiento terminó en 404 a.C., con la victoria de Esparta sobre los atenienses. Esto debilitó gravemente a las ciudades estado griegas, que comenzaron a combatir frecuentemente entre ellas; todo esto generó la decadencia política y militar. Macedonia, un reino al norte de Grecia, se expandió, conquistando ciudades griegas.

 El rey Filipo II (382-336 a. C.), sometió a los griegos; tiempo después fue asesinado cuando preparaba una expedición contra los persas. Entonces su hijo Alejandro de Macedonia o Alejandro Magno (356-323 a. C.) heredó su imperio. El joven rey había sido educado por eminentes filósofos griegos, entre ellos Aristóteles. Cuando inició su reinado apenas contaba con veinte años; sin embargo, su talento le permitió conservar el dominio sobre los pueblos y ciudades griegas, incluso emprendió la conquista de nuevos territorios para extender su imperio.

Alejandro Magno.

LAS CONQUISTAS DE ALEJANDRO. UN IMPERIO Y MUCHOS PUEBLOS

Alejandro unificó Grecia y con un ejército de 35 000 hombres avanzó contra el Imperio Persa, uno de los más poderosos de esa época. En 333 a. C., venció al rey Darío (550-486 a.C.) en la batalla de Maratón y se apoderó de Tiro.

Alejandro conquistó Egipto, fue proclamado faraón y fundó Alejandría, ciudad puerto comercial y militar, uno de los centros culturales más importantes de la época. Como estaba en el cruce de grandes rutas comerciales, Alejandría recibió muchas influencias culturales que se reflejaron especialmente en la Biblioteca de Alejandría, la más grande y famosa del mundo antiguo.

En 331 a.C., Alejandro reanudó la guerra en contra del Imperio Persa, tomando Persépolis, la capital. Sin embargo su deseos de conquista no terminaban, por lo que emprendió conquistas hasta tierras casi desconocidas para los ejércitos macedonios.

De esta forma, las tropas de Alejandro penetraron en la India, por el norte, donde derrotaron a todos los ejércitos que se les opusieron y ocuparon una buena parte del territorio. Pero sus hombres se negaron a continuar avanzando, así Alejandro tuvo que regresar hacia el Mediterráneo.

En el camino de regreso a Macedonia, Alejandro enfermó y murió en Babilonia, cuando apenas contaba con 32 años de edad.

Alejandro Magno (el grande) fue uno de los generales más notables del mundo antiguo. Al no dejar heredero, ordenó que, a su muerte, su vasto imperio –el más grande que ha visto el mundo–, fue dividido entre sus más fieles generales, quienes fundaron dinastías en los territorios a su cargo, lo que ocasionó la cultura griega, apoyada y difundida por los macedonios, se mezclara y adaptara en muchos lugares desde el Mediterráneo occidental hasta la India. A la fusión de las culturas locales con la griega se le conoce como cultura helenística.

Mapa del Imperio de Alejandro Magno. Haz click para agrandar la imagen.

Las formas artísticas, religiosas y filosóficas griegas perdurarían por varios siglos en las tierras conquistadas por Alejandro. En algunos países como Egipto, los descendientes de los macedonios gobernaron hasta que Roma conquistó esos territorios. En muchas naciones, la cultura griega fue equivalente de civilización y refinamiento. Los grupos dominantes hablaban griego y, algunas veces, empleaban maestros griegos para sus hijos. Esto hizo que las huellas de la cultura griega no se desvanecieran, sino que sirviera de base para muchas de las creencias y desarrollos culturales de la Edad Media, el Renacimiento, hasta la actualidad.

LOS GRIEGOS ANTE LA CIVILIZACIÓN DE LA INDIA

Los pueblos de la orilla del río Ganges, en la India, fueron dominados por los persas desde muy temprana época. Darío y Ciro II conquistaron parte del territorio hindú llevando su organización y cultura a los pueblos conquistados. Los persas introdujeron en India aportes importantes como la escritura y la administración. De ella recibían marfil, seda, especias, cobre y el hierro, productos intercambiados desde épocas remotas, a través de las rutas de comercio abiertas, principalmente, por los persas.

Estos caminos aprovechaban ríos, como el Indo, Ganges, Éufrates y Tigris para llevar mercancías hasta el Mediterráneo. Esto despertó el interés de otros pueblos, en especial de Alejandro, quiso llegar a esos pueblos para obtener sus riquezas; por ello, extendió las fronteras de su imperio hasta el centro de la India, donde sus tropas se rehusaron a seguir adelante. Pero él quedó impresionado con los monumentos, la sabiduría brahamánica y la filosofía del hinduismo.

En la India oriental existía el reino de Magadha, y Chandragupta Maurya era el jefe militar que estaba consolidando y expandiendo su poderío en la región norcentral de la India cuando el Noroeste cayó en poder de Alejandro. A la muerte del conquistador, Chandragupta instigó un levantamiento popular en contra de los griegos, los expulsó del territorio, invadió Magadha y se proclamó rey.

Chandragupta gobernó la India con cruel eficacia, construyó redes de caminos, creó sistemas de riego y explotó bosques y minas en beneficio del Estado. Con las enormes rentas que recibía sostuvo un ejército equipado con carros de guerra y elefantes. Finalmente, murió (298 a. C.), lo sucedió su hijo Bindusara quien engrandeció el imperio con importantes conquistas en la parte central de la India.

Los ejércitos de Alejandro –y la cultura occidental– se enriquecieron con nuevos elementos filosóficos, matemáticos y artísticos aportados por la cultura hindú; por ejemplo: conocimientos astronómicos como la evolución de algunos planetas, ideas filosóficas como la reencarnación y otros aspectos del budismo y –sobre todo– en la influencia artística que ejercieron los indios en el desarrollo de la escultura griega tardía, la que imitó el movimiento expresado en las obras de la India. A través de los griegos, la cultura india fue conocida en Europa, Asia Menor y la cuenca del Mediterráneo.

LA DIFUSIÓN DE LA CULTURA HELENÍSTICA

A la cultura griega, modificada y transformada por sus contactos con países de Oriente como Egipto, Persia, Israel, Siria y la India, se le llama cultura helenística, y se difundió por todo el Oriente. El antiguo mundo griego de ciudades estado fue sustituido por uno más amplio. Los mejores componentes de la cultura griega se fusionaron con los de las culturas orientales y el griego se convirtió en el idioma predominante del Mediterráneo, desde Marsella hasta Persia.

 Las ciudades más importantes fundadas por Alejandro Magno fueron Alejandría en Egipto y Antioquía en Siria. La primera se convirtió en el mayor puerto del Mediterráneo y centro de difusión de la cultura griega por Oriente Medio. Después de la muerte de Alejandro fue construido el faro de Alejandría, que medía entre 45 y 62 m de altura y contaba con todos los aparatos conocidos entonces para la protección de la navegación y la previsión del tiempo. Está considerado una de las siete maravillas del mundo antiguo.

Hombres griegos reunidos.

Igualmente famosos fueron la biblioteca de Alejandría y el Museión o "museo" destinado a los poetas, científicos, bibliotecarios y artesanos. La biblioteca llegó a tener 700 000 volúmenes.

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