LAS CUENCAS FLUVIALES Y EL DESARROLLO DE LAS SOCIEDADES AGRÍCOLAS

Los grupos humanos siempre han dependido del agua para vivir; cuando eran nómadas buscaban estar cerca de las fuentes del vital líquido para saciar su sed, cazar a los animales que se acercaban a beber y aprovechar plantas y frutos que crecían cerca.

Con la agricultura el hombre se hizo sedentario y, a partir de esta etapa, pudo desarrollar grandes culturas. Por ello, las cuencas fluviales fueron muy importantes, ya que fue en los valles irrigados por ríos y sus afluentes, donde los seres humanos se establecieron para cultivar la tierra.

Las primeras grandes civilizaciones que se establecieron cerca de las cuencas fluviales se desarrollaron gracias a la agricultura. El desbordamiento de los ríos dejaba la tierra fértil y podían recogerse hasta tres cosechas al año. Con el tiempo, los agricultores construyeron canales para conducir y aprovechar mejor el agua y diques para evitar la destrucción generada por las inundaciones, desecaron pantanos para extender sus tierras de cultivo, practicando así una agricultura a gran escala. De esta manera aseguraron su alimentación, aumentaron su población y lograron importante adelantos.

Los grupos humanos siempre han dependido del agua, y buscan estar cerca de ella.

Es importante observar que los asentamientos de estas culturas no fueron casuales, el lugar donde se ubicaron contribuyó a que estas civilizaciones pudieran desarrollarse. Las cuencas fluviales favorecieron la agricultura, facilitando así la vida humana. Notándose la influencia del medio sobre el hombre.

Si bien el medio influyó en su desarrollo, también estas civilizaciones afectaron el medio al construir canales, diques, etc. Aquí se observa un ejemplo de interacción entre hombre y medio geográfico, misma que ha estado presente durante todo el desarrollo de la humanidad, determinando tanto su evolución física como cultural.

Las primeras civilizaciones conocieron periodos de gran crecimiento gracias a la agricultura; sin embargo, también tuvieron el inconveniente de que, en épocas de sequía o improductividad por algún cambio climático, se suscitaban conflictos entre grupos que provocaban la decadencia de algunos. El fin de una civilización podía ser total, cuando la tierra ya no producía los alimentos indispensables para mantener a la población.

Entre el quinto y el segundo milenio a. C., las aldeas surgidas en la Edad de los Metales se desarrollaron y sus habitantes encontraron diversos usos para la rueda, la carreta, el arado y las embarcaciones; además, mejoraron el trabajo con metales y mediante la construcción de observatorios aumentaron sus conocimientos astronómicos.

En muchas de estos poblados hizo su aparición la escritura y se desarrollaron otras ciencias. De esta manera se impulsó el florecimiento de las grandes civilizaciones ubicadas en cuatro regiones privilegiadas del mundo:Barca egipcia.

  1. Egipto, a orillas del Nilo;

  2. Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates;

  3. India, a orillas del Indo y del Ganges ; y

  4. China, al oriente de Asia, entre los ríos Hoang-Ho o Amarillo y Yang-Tse-Kiang o Azul.

 

 

LOS EXCEDENTES AGRÍCOLAS, LA DIVERSIFICACIÓN DEL TRABAJO 
Y LA POSIBILIDAD DE LA REVOLUCIÓN URBANA

Durante épocas de escasez y hambre, los grupos humanos de cazadores y recolectores debían seguir las migraciones de los animales y buscar los lugares donde hubiera más frutos para recolectar. La aparición de la agricultura cambió esta situación. Se aseguró la alimentación y, con el paso del tiempo, comenzó a haber excedentes de las cosechas que pudieron almacenarse para las épocas de escasez.

La alfarería. Con la práctica de diversas técnicas (riego, diques, etcétera), la producción agrícola aumentó más aún, de modo que ya no fue necesario que participara toda la población en la siembra. Así fue que algunos pudieron dedicarse a supervisar obras de riego, otros a la alfarería, la cestería, la elaboración de telas, la minería y la fundición o trabajo con los metales. Al diversificarse las tareas se organizó mejor el trabajo en las comunidades. Cada familia o grupo eligió una especialidad y podían intercambiar sus productos u objetos con los de otras familias. De esta manera comenzaron las primeras formas de comercio.

Cuando un grupo humano se asentaba en algún territorio y empezaba a cultivarlo, lo identificaba como propio y lo defendía de otros grupos; así surgió el concepto de propiedad, al principio comunal o de grupo y, posteriormente, la privada.

En los grupos de cazadores y recolectores no había parejas permanentes, la descendencia se consideraba por línea materna. Con el desarrollo de la agricultura y la propiedad de la tierra, se estableció la descendencia por línea paterna y, por tanto, la mujer debió tener solamente un compañero; se inició de esta manera la familia de tipo patriarcal.

En ocasiones el territorio ocupado por estas comunidades fue señalado y defendido con empalizadas o murallas; dentro de ellas las relaciones fueron más complejas, haciéndose necesaria la creación de ciertas normas para la convivencia; así como personas dedicadas a organizar la sociedad. Por ello se formaron los primeros gobiernos que contribuyeron a reforzar el sentido de unidad dentro de estas comunidades. De esta forma apareció la idea de Estado, como unidad entre territorio, pueblo y gobierno.

Para defender sus territorios y sus alimentos, los grupos desarrollaron armas y técnicas que, en muchos casos, fueron utilizadas para dominar a otros grupos. Esto hizo que en muchos lugares aparecieran instituciones destinadas a explotar al ser humano por él mismo. Así surgió la esclavitud, y el sistema social que se basaba en ella, el esclavismo.

Si bien los seres humanos no son tan agresivos por naturaleza como otros animales, es evidente que desde los tiempos primitivos, las necesidades de sobrevivencia hicieron que diversas sociedades se organizaran para lograr mejores condiciones de vida, aun a costa de sus semejantes. Así, muchas personas fueron privadas de sus derechos y sometidas a trabajos para beneficio de sus amos. Numerosos esclavos fueron producto de las guerras de conquista, pero en algunos lugares también se hacían esclavos a quienes cometían algún delito o, incluso, era posible que algunos se vendieran a sí mismos o a sus familias para escapar del hambre y la miseria.

Los esclavos eran el grupo social más bajo y para muchas sociedades constituyeron una fuerza esencial para la construcción de civilizaciones urbanas.

De esta forma las aldeas primitivas dieron paso a las primeras ciudades, estos cambios en la vida de las sociedades se conocen como "revolución urbana".

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