Al observar el mar, se aprecian fácilmente dos fenómenos:

  1. Las aguas oceánicas se mueven;
  2. La brisa cambia de sentido: en el día su trayectoria es del mar hacia la tierra y por la noche tiene dirección opuesta, de la tierra al mar.

Esto sucede por que existen variaciones de temperatura en el aire, provocadas por la forma de la Tierra y su movimiento de rotación.

Al rotar la Tierra, ocasiona la presencia del día y la noche, lo cual provoca que en las superficies terrestre (sólida) y oceánica (fluida), se presente una variación de temperatura. Además, debido a la forma de la Tierra, los rayos del Sol caen sobre su superficie con diferente inclinación, provocando un calentamiento desigual.

En el día, la tierra se calienta más rápido que el mar. El aire que se encuentra sobre la ésta se calienta y sube. El aire frío del mar se desplaza y ocupa su lugar lo que genera la brisa marina.

Por la noche la tierra se enfría más rápido que el mar; por tanto, el agua se encuentra más caliente que la superficie terrestre. El aire del mar (caliente) se eleva y el aire frío de la tierra ocupa su lugar, provocando que el sentido del aire sea opuesto al del día.

OLAS

La mayor parte de las aguas oceánicas se mueven debido a la acción del viento, aunque, sismos o erupciones volcánicas provocan la aparición de olas altamente destructivas, llamadas tsunamis.

Las olas.

Entre los movimientos del mar, es importante distinguir los que sólo transmiten movimiento, como las olas, de aquellos que trasladan partículas líquidas, como las corrientes marinas.

El periodo de oscilación –tiempo que tarda en reproducirse otro movimiento del mismo tipo en un punto determinado–, es inferior a los 30 segundos.

El tamaño de una ola depende de varios factores, como:

  • velocidad del viento.
  • tiempo durante el cual sopla el viento en una misma dirección.
  • longitud (extensión) del frente del mar abierto sobre el que flota.

Las partes que forman una ola son:

  • Cresta, es el punto más elevado de una ola
  • Valle es el punto más bajo de la ola.
  • Longitud de ola es la distancia entre cresta y cresta o entre valle y valle.
  • Altura de ola es la diferencia resultante entre cresta y valle.

Las olas no transmiten el agua de un punto a otro. De tal forma que una partícula sometida al movimiento de una ola, tiende a permanecer casi en el mismo sitio.

En promedio una ola llega a alcanzar de 10 a 15 m. Sin embargo, existen registros de olas de hasta 35 m (principalmente olas marinas sísmicas o tsunamis).

El movimiento de las olas disminuye con la profundidad; así un submarino, al sumergirse, puede evitar la violencia de las olas de una tempestad. En tanto que una embarcación, del mismo tamaño y en el mismo sitio, en la superficie, se encontrará a merced del viento.

Las olas producidas por vientos fuertes en altamar pueden recorrer cientos o miles de kilómetros, a partir del centro de la tormenta; pero, al hacerlo, la ola sufre variaciones en su forma: disminuye su altura y extiende su longitud; es decir, pierde fuerza paulatinamente.

Al llegar a las zonas costeras, las olas muestran un cambio brusco en su forma. Al chocar con el suelo marino la altura de una ola aumenta y su longitud se acorta. En ese momento llegan a una altura tal que su cresta se vuelca, es entonces cuando se dice que las olas rompen.

Las olas que llegan a la costa son capaces de producir en la región donde se presentan grandes modificaciones, a través de la erosión; por ejemplo:

Los límites costeros, incluyendo las construcciones que se localizan en dichas zonas, pueden mostrar modificaciones. Una superficie poco inclinada hacia el mar puede ser desgastada por el oleaje y transformarse en acantilado.

La roca que es demolida y aplanada por acción de las olas, constituye la plataforma de abrasión (de desgaste por la fricción).

Las columnas rocosas que no son minadas por acción de las olas quedando apartadas del acantilado, forman los farallones.

Otra consecuencia, de la acción de las olas son los deslizamientos de tierra que tienen lugar cuando la base de un acantilado es removida por el agua de las olas. Las lluvias, movimientos sísmicos o vibraciones de maquinaria pesada pueden completar su acción destructora.

El hombre ha reducido el efecto demoledor del oleaje en las costas con la construcción de malecones y rompeolas, los cuales son camellones construidos apilando grandes bloques, naturales o de concreto, alineados a lo largo de la costa.

Tsunamis

Las olas más destructivas que el hombre ha conocido no son las originadas por el viento, sino por sismos suboceánicos o erupciones volcánicas submarinas, son los llamados tsunamis u olas marinas sísmicas.

La acción de cualquiera de estos fenómenos provoca un rápido y violento desplazamiento del fondo oceánico, el cual genera ondulaciones (cadena de ondas), capaces de recorrer miles de kilómetros a través del mar abierto, hasta romper con una impresionante fuerza devastadora en costas muy distantes.

Un ejemplo de la fuerza de estas olas se presentó en el año 1883, como consecuencia de la erupción del volcán Krakatoa, en una pequeña isla localizada al este de Java (archipiélago de Indonesia), donde se produjo una serie de 12 olas marinas que viajaron en forma de ondas a una velocidad superior a los 500 km por hora, hasta alcanzar puntos tan lejanos como África del Sur (a 7 500 km), Cabo de Hornos, en América del Sur (a 11 650 km) y Panamá (a 18 350 km), causando miles de muertes.

Las islas que forman el archipiélago de Hawaii, por su ubicación, han sido las más afectadas por la violencia de los tsunamis.

Sin embargo, las poblaciones pueden alertarse acerca de su llegada, ya que como son resultado de un movimiento sísmico, las estaciones sismológicas registran las ondas y su dirección.

LAS MAREAS

Son movimientos alternativos diarios del agua del mar, que cubren y abandonan sucesivamente la orilla continental. Son consecuencia de la atracción de la Luna, la Tierra y el Sol.

Mareas: A) marea alta; B) marea baja.

El nivel más alto alcanzado por las aguas recibe el nombre de pleamar y el más bajo, bajamar. La diferencia de alturas entre ambos, recibe el nombre de amplitud de marea.

Origen de las mareas

Aunque en la antigüedad ya se relacionaba a la Luna y al Sol con la presencia de mareas, fue Isaac Newton quien demostró científicamente esta relación al formular la ley de la gravitación universal, explicando que los cuerpos en el espacio ejercen una mutua atracción.

Debido al movimiento que realiza la Luna alrededor de la Tierra, la fuerza de atracción de la Luna y el Sol sobre la Tierra tiende a modificarse (debido al cambio de sus posiciones), lo que provoca –al mismo tiempo–, una diferencia en la atracción sobre la superficie terrestre.

Durante los periodos de Luna llena y de Luna nueva, donde se coloca en una línea recta entre el Sol y la Tierra, la fuerza de atracción de la Luna y la del Sol se suman, provocando mayores mareas, las que se denominan aguas o mareas vivas.

Por el contrario, durante el cuarto creciente y cuarto menguante, cuando la Luna, la Tierra y el Sol forman un ángulo recto, la atracción del Sol contrarresta a la Luna, provocando pequeñas mareas, llamadas aguas muertas o mareas muertas.

CORRIENTES MARINAS

Son movimientos que arrastran o trasladan aguas oceánicas.

Existen diversos aparatos para medir la dirección y velocidad de una corriente marina, llamados correntómetros, que pueden ser desde los que emplean sofisticados instrumentos, hasta los muy sencillos (cualquier objeto flotante) como un barril o una boya. Al liberarse en un punto y recuperarse en otro, proporcionan datos del trayecto recorrido y del tiempo utilizado en su traslado, que permiten calcular la velocidad de la corriente.

Las corrientes marinas son resultado de la diferencia de temperatura y salinidad de las aguas oceánicas al entrar en contacto, aunada al movimiento de rotación y dirección del viento.

Calor y corrientes marinas. Cuando se ponen en contacto dos masas de agua, una fría y otra caliente, la primera tiende a bajar, mientras la segunda sube, formándose una corriente. La razón es que el agua fría es más densa que la caliente.

Al combinarse dos masas de agua de diferente temperatura se forma una corriente de convección.

Sal y corrientes marinas. La temperatura del agua de los océanos puede variar, provocando una diferencia de salinidad en el agua, la cual causa la diferencia de densidad entre dos masas de agua. Así, la que contiene más sal tenderá a hundirse al contacto con otra masa menos densa, provocando una corriente marina.

La rotación de la Tierra ocasionará una variación en el sentido de las corrientes, provocando que en el hemisferio norte circulen de izquierda a derecha ( ¬ ) y en el hemisferio sur de derecha a izquierda ( ® ).

Las corrientes marinas y su relación con el clima

En tierra firme la temperatura varía de forma notable entre el día y la noche; en el mar, las diferencias son poco marcadas.

El agua es la sustancia química más difícil de calentar, pero una vez caliente se enfría con mucha lentitud, es decir, retiene calor. Debido a esta propiedad las aguas oceánicas actúan como reguladoras del clima, de tal manera que en verano refrescan a los continentes y en invierno los calientan.

Las corrientes marinas regulan el clima de las regiones que son bañadas por sus aguas; por ejemplo: la corriente del Golfo es de gran importancia climática para los países de Europa, ya que como es cálida, durante invierno evita que las temperaturas sean más bajas que las presentadas en otros lugares a la misma latitud.

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