CONSECUENCIAS SOCIALES Y FAMILIARES

La base de la sociedad es la familia y el narcotráfico rompe por completo su armonía: origina dolor y decepción, desacuerdo conyugal, maltrato o descuido y pérdida de la autoestima. Cuando alguno de los padres es adicto, los conflictos en el desarrollo de los hijos se multiplican en forma de abandono escolar, delincuencia y drogadicción; se incrementan los problemas económicos y se pone en riesgo la salud mental de los hijos y del cónyuge.

El consumo de drogas está rodeado por un entorno peligroso y delictivo, por esa razón los miembros de la comunidad rechazan al adicto, temen a los grupos de farmacodependientes en las calles y, cuando pueden, presionan para que se alejen de ahí. Aun cuando una persona no considere que su consumo de drogas sea acto delictivo, casi siempre está consciente de que es adicta y experimenta el rechazo de manera permanente.

Muchos problemas sociales —como la violencia intrafamiliar, la pobreza y la delincuencia— son resultado del alcoholismo y la drogadicción. Hay muchos casos de familias que no pueden satisfacer sus necesidades básicas porque alguno de sus miembros gasta sus ingresos en satisfacer su adicción. En la mayoría de los casos, tras la desintegración familiar están violencia, tensión y angustia por problemas de este tipo.

CONSECUENCIAS LABORALES

Las personas que ingieren alcohol o que usan alguna droga tienen una productividad baja; son menos precavidas, porque su concentración y capacidad física disminuyen, y por tanto son más propensas no sólo a tener accidentes de trabajo —75% ocurren por el uso y el abuso del alcohol—, sino a provocarlos porque las sustancias tóxicas alteran la percepción.

La capacidad mental de un adicto disminuye conforme avanza el problema, al grado que llega un momento en el que ya no puede trabajar de manera normal. Además, presenta problemas de salud y un mayor índice de ausentismo. Es decir, representa mayores riesgos y costos para cualquier persona que lo emplee.

Debido a que las adicciones son progresivas y el abuso es constante, la persona con frecuencia es despedida de su empleo por su falta de responsabilidad.

En esas circunstancias, actividades que una vez fueron valiosas, como realizar algún deporte, convivir con la familia o esforzarse por avanzar en el trabajo para conservarlo o lograr un ascenso, pasan a un segundo plano.

CONSECUENCIAS NACIONALES

En un país donde existe tráfico de drogas, sus habitantes las consiguen con relativa facilidad. El narcotráfico vende el sobrante ahí y los resultados no se hacen esperar: violencia, criminalidad, corrupción y delincuencia callejera se convierten en hechos cotidianos.

El narcotráfico atenta contra la economía nacional porque recurre al lavado de dinero producto de la ilegalidad a través de actividades legales; es decir, invierte en bienes raíces, urbanos y rurales, ganadería y agricultura, construcción, comercio y servicios, recreación e industrias, entre otros. Los servicios que ofrece son tan baratos, que representan una competencia injusta y perjudicial para los negocios legalmente establecidos; además, debido a que no pueden comprobar la mayor parte de sus ingresos, recurren a la evasión de impuestos.

Por otra parte, el costo de los programas preventivos, campañas informativas por diferentes medios, así como de la rehabilitación, desvían dinero que se podría emplear en el combate a la pobreza, construcción de viviendas de interés social, etcétera.

Las metas del narcotráfico son siempre las mismas: éxito económico, lucro a cualquier costo y poder sin límites.

La cara más dolorosa del narcotráfico son sus víctimas —porque acaba progresivamente con su vida—, y aquellos campesinos que por ignorancia, necesidad o sometimiento a la violencia, siembran enervantes, con lo que ponen en peligro su libertad, patrimonio y vida familiar.

INFLUENCIA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

La familia, la ocupación, la educación moral y religiosa recibida por parte de los padres, la reglamentación y las leyes que sancionan el mal uso o abuso de sustancias adictivas, son factores importantes para que una persona decida o no acercarse a las drogas. Sin embargo, también hay que considerar el papel de la publicidad (especialmente en el caso del alcohol y el tabaco) que impone modas en la conducta de la gente.

Los medios masivos de comunicación desempeñan un papel preponderante en el problema de las adicciones. La radio y la televisión son los medios de mayor influencia porque despiertan en diferentes emociones; un programa puede conmover profundamente, emocionar o hacer sentir que se es parte de lo que está pasando.

En cambio, el material que ofrece la prensa está más basado en hechos y aun cuando la información sea parcial, es posible razonarla una y otra vez y evaluarla con más detenimiento.

Las noticias sobre drogas han creado un falso sentido de familiaridad con ellas. Sucede lo mismo que con la violencia: es un hecho tan cotidiano que los niños la ven como algo natural y digno de imitar. La información proporcionada sobre comercialización ilegal de sustancias, narcotráfico, y confiscación de drogas sólo acentúan el aspecto legal y pasan por alto las implicaciones sociales, culturales y sanitarias.

LA PUBLICIDAD

Si bien la publicidad tiene como propósito influir en la conducta de consumo, también es cierto que su éxito depende del público a quien llega. Irónicamente, las adicciones al tabaco y alcohol se asocian con virilidad, femineidad, libertad para actuar, con éxito, dinero, deporte y el sexo opuesto.

Los mensajes en los medios son un factor de predisposición porque presentan a las adicciones como parte de los usos y costumbres generalizados y, por tanto, aceptables. Por eso en los anuncios los publicistas emplean personas atractivas, saludables y atléticas.

Debido a que los mensajes son reiterativos, lo que hacen los publicistas es elaborar anuncios nuevos. Al encender la televisión el telespectador tiene dos opciones: aceptar los mensajes con los ojos cerrados o analizar si son verídicos y objetivos.

Por supuesto, no todo en los medios de comunicación es fantasía. Algunas campañas han sido difundidas con el fin de alertar a la población sobre el problema de las drogas.

El control de la publicidad

Las disposiciones legales que regulan la publicidad de sustancias adictivas ayudan a frenar la presión ejercida sobre los jóvenes para inducirlos a consumir dichas sustancias.

El Reglamento de la Ley General de Salud en materia de Control Sanitario y Publicidad señala que tratándose de bebidas alcohólicas y de tabaco, las personas que intervengan como modelos deberán tener o aparentar más de 25 años (Artículo 37); prohibe incluir en imágenes y sonidos la participación de menores de 25 años, o bien, que esa publicidad se dirija a ellos ubicándolos en bares, cantinas o discotecas.

El Reglamento de la Ley Federal de Radio y Televisión y de la Ley de la Industria Cinematográfica prohibe la publicidad de bebidas alcohólicas y de tabaco en el horario destinado a niños y niñas (antes de las diez de la noche). No obstante, los publicistas aprovechan los conciertos musicales y las competencias deportivas que se transmiten en horario indiscriminado, lo cual está prohibido por el Artículo 34 del Reglamento de la Ley General de Salud, en materia de Control Sanitario de la Publicidad.

Por último, el Artículo 41 del mismo Reglamento fomenta y apoya la elaboración y la difusión de mensajes que adviertan sobre los daños que ocasiona a la salud el abuso en el consumo de bebidas alcohólicas, así como de los efectos nocivos que genera el tabaquismo, especialmente durante la niñez, la adolescencia, la juventud y el embarazo.

Algunas disposiciones que protegen a menores de edad

  • Ley General de Salud

Artículos: 420 y 308

Sanción: Multa de 1 000 a 4 000 veces el salario mínimo general diario vigente en la zona

Infracción: Incluir en la publicidad de bebidas alcohólicas y del tabaco, en imágenes o sonidos, la económica de que se trate. Participación de niños o adolescentes o dirigir a ellos esa publicidad.

Artículos: 421 y 220

Sanción: de cuatro mil a diez mil veces el salario mínimo.

Infracción: Expender o suministrar bebidas alcohólicas a menores de edad.

Artículo: 467

Sanción: Siete a 15 años de prisión.

Infracción: Inducir o propiciar que menores de edad consuman, mediante cualquier forma, sustancias que produzcan efectos sicotrópicos.

  • Ley Federal del Trabajo

Artículo: 995

Sanción: De 3 a 155 veces el salario mínimo general.

Infracción: Emplear a menores de dieciséis años en expendios de bebidas embriagantes de consumo inmediato.

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