EL TRABAJO

Otro aspecto de la vida que le da sentido a nuestras relaciones sociales es el trabajo.

     A través del trabajo se satisfacen necesidades materiales y al mismo tiempo se contribuye al logro de objetivos individuales y comunes. El trabajo también ayuda a cubrir ciertas necesidades psicológicas como tener compañía, sentirse parte de un grupo y ser tomados en cuenta.

     A lo largo de la historia las organizaciones sociales han cambiado y con ello la forma de realizar el trabajo; por ejemplo: en la comunidad primitiva la división del trabajo se establecía por sexos, mientras que en la moderna, el sexo de las personas no es determinante en el tipo de actividad que desarrollan.

     En la comunicación, afectividad y el trabajo, como formas de relación social, se encuentran presentes dos valores sociales que han ayudado a la sobrevivencia de los humanos como especie: la solidaridad y el espíritu de servicio.

La solidaridad

La solidaridad es un acto de madurez y de compromiso social que se expresa a través de una actitud que une, consolida y hace fuerte la relación entre personas.

     Ser solidarios significa sentirse unido a los intereses de los otros, apoyarlos y ayudar a su crecimiento.

     La solidaridad aporta beneficios a quien la da y a quien la recibe. Por una parte, las personas con quienes se es solidario o solidaria, sienten confianza, protección y apoyo; por otra, los individuos que se reconocen solidarios experimentan una satisfacción interior, se sienten necesitados y por ello son más productivos.

Expresiones de solidaridad

Las formas como se manifiesta la solidaridad son diversas, pese a que las más evidentes o las más conocidas son aquellas que muestran las personas cuando alguna población ha sido víctima de un desastre natural, no significa que sean las únicas. A cualquier hora y lugar es posible encontrarse con personas solidarias: aquellas que ayudan a cruzar la calle a un anciano o a un ciego, las que se detienen a ayudar cuando a alguien se le descompone el automóvil o cuando ha sufrido un accidente, las que apoyan de forma material o moral a quienes están pasando por momentos difíciles, etcétera.

El espíritu de servicio

El espíritu de servicio es otro valor social que no sólo ayuda al crecimiento y la preservación de una comunidad, sino que favorece a mejorar la calidad de vida de sus miembros.

     Las personas con espíritu de servicio entregan algo de sí mismas a la sociedad sin pedir nada a cambio. Disfrutan trabajando a favor de quienes más lo necesitan: pobres, indefensos, ignorantes, incapacitados, rechazados o discriminados por su sexo, grupo étnico o creencia religiosa.

     Es posible encontrar en diversos lugares personas que al desempeñar sus labores lo realizan con espíritu de servicio; en tanto que otras lo demuestran al colaborar de forma gratuita en orfanatos, asilos de ancianos, albergues para refugiados de guerra, organizaciones civiles para la protección del medio, hospitales o las comunidades más pobres.

     En la historia de la humanidad han existido hombres y mujeres con un enorme espíritu de servicio, cuyo trabajo y entrega ha contribuido a la realización de grandes cambios sociales y económicos en beneficio de la sociedad mundial; por ejemplo la madre Teresa de Calcuta y Martin Luther King, quienes han sido reconocidos por la comunidad internacional debido a sus destacados logros sociales y políticos, fruto de un enorme espíritu de servicio.

Teresa de Calcuta

Agnes Gonxha Bojaxhiu (1910-1997), mejor conocida como la Madre Teresa de Calcuta. Misionera macedonia, nacionalizada hindú. Fundó la Congregación de las Misioneras de la Caridad, su obra traspasó las fronteras de India y está presente en todo el mundo.

     En 1928, ingresó en la orden de las Hermanas de Nuestra Señora de Loreto, en Irlanda, al año siguiente fue enviada a la India para hacer su noviciado. Estudió en la escuela normal y ejerció la carrera magisterial en el Saint Mary’s High School de Calcuta. Su contacto diario con la miseria que cubre esa ciudad le impulsó a crear una congregación dedicada a los desamparados. En 1948 inauguró su primer Centro de Amparo de Niños de Calcuta. El ejemplo cundió de inmediato entre ex alumnas de la Madre Teresa quienes se unieron a la causa desde todo el mundo. En 1950 el Papa aprobó la Congregación de las Misioneras de la Caridad.

     Poco a poco la imagen de esa diminuta monja se hizo famosa en todo el mundo, convirtiéndola en una leyenda viviente. En 1960 el Papa aprobó el carácter universal de la Congregación, lo que permitió a Teresa extender su obra por todo el mundo. Entre otros galardones recibió el Premio Internacional de la Paz Juan XXIII, el Premio Kennedy y el Premio Nobel de la Paz 1979.

Martin Luther King

Martin Luther King no fue un soñador, aunque perseguía un sueño. Bajo su dirección, millones de norteamericanos negros se liberaron de sus temores, esclavitud mental y apatía atreviéndose a salir a las calles para reclamar sus derechos. Thomas Jefferson declaró indigno poseer esclavos y Abraham Lincoln los liberó de sus cadenas; sin embargo, Luther King, el combatiente pacífico, despertó la conciencia de hombres y mujeres de este grupo étnico, haciéndoles ver su verdadera fuerza. Él consiguió desenmascarar a los violentos y movilizar a los oprimidos con el solo poder de las palabras.

     Pero no fue únicamente un modelo para su grupo, sino también para miles de blancos que aprendieron a considerar envilecedor para sí mismos la degradación a que estaban sometidos sus conciudadanos de color.

     El retrato de Martin Luther King puede verse hoy en muchos hogares de Estados Unidos, no obstante que él mismo no quería ser idolatrado. Quería ser escuchado.

     El 15 de enero de 1929, nació Martin Luther King Jr, en Atlanta, Georgia (EUA). Su padre era clérigo bautista preocupado por la segregación racial existente en su país quien participó en muchas actividades en pro de la igualdad entre las razas. Este ejemplo fue heredado por su hijo Martin e impulsado hasta niveles jamás soñados.

     Cuando tenía 13 años asistía a la escuela y se ganaba algunos dólares repartiendo periódicos. Tenía un carácter equilibrado e independiente, pero cariñoso y sensible. En 1944 inició sus estudios en el Morehouse College de Atlanta, único plantel educativo para negros de la ciudad, en esa época.

     Al principio Martin quería estudiar medicina para ayudar al prójimo, en 1946 decidió hacerse pastor y seguir las huellas de su padre. Fue ordenado un año después, al tiempo que nuevos libros e ideas penetraban en su espíritu y preparándolo para afrontar su destino. Platón, Aristóteles, Jean-Jacques Rousseau, Thomas Hobbes, Stuart Mill y John Locke le transmitieron sus tesis sobre temas sociales y éticos.

     Pero la influencia más poderosa fue la que recibió a través de la vida y enseñanzas de Mahatma Gandhi. Martin quedó fascinado por los conceptos de satyagraha, fuerza de la verdad, y ahimsa o no violencia. Aquella actitud a la vez pacifista y enérgica sería, años después, la base de su actividad política y social.

      Después de casarse y conseguir el título de doctor, Martin aceptó el cargo de pastor de la iglesia bautista de la ciudad de Montgomery, donde a partir de 1957, impulsó el movimiento de integración racial, cuya acción está basada en la no violencia. En su programa pedía plenos derechos civiles e igualdad de trabajo para los ciudadanos negros.

     Como reconocimiento internacional a su labor, Martin Luther King recibe el Premio Nobel de la paz 1964.

      Al igual que Gandhi, muere asesinado en 1968, combatiendo hasta el último aliento por la justicia. En tan sólo 12 años de lucha ganó para su comunidad más consideración y respeto que la alcanzada en siglos.

 

 PRESERVACIÓN DE LA CULTURA

Para muchos el término cultura denota un alto nivel artístico o intelectual, el desarrollo del arte y de la ciencia, de la literatura y la filosofía, en una palabra, la expresión del genio de un pueblo. Para los especialistas en ciencias sociales esa noción entraña esto y mucho más.

     En efecto, la cultura puede considerarse como un término que abarca todo cuanto una persona obtiene como miembro de una sociedad; los hábitos y aptitudes adquiridos gracias a la tradición o a la experiencia, así como los objetos materiales fabricados por la comunidad.

     La cultura se manifiesta en obras de arte o de erudición, pero también en la comida y en la manera de vestirse, en el carácter de las relaciones familiares y con otros miembros de la sociedad, en la escala de valores, en la educación, en las nociones del bien y del mal, en el modo de construir, en las expectativas y esperanzas para el porvenir, en la actitud para con los extranjeros, etcétera.

     A través de la cultura se expresa gran parte de la naturaleza como individuos, como miembros de un grupo e integrantes de la humanidad. Sin embargo, no aparece de manera espontánea, es un bien heredado de generación en generación y está determinado por el lugar, la época y los intereses de cada grupo social.

     Cada persona, al ser parte de un grupo social comparte su cultura, esto es sus intereses, costumbres, tradiciones, historia, religión, idioma, entre otros.

     Aunque la cultura es un patrimonio de la humanidad esto no significa que exista una para todos los humanos, pues cada grupo social, al tener características propias, tiene su cultura particular que refleja en su forma de pensar, ser y sentir.

     La cultura no permanece estática, en el diario ir y venir por la vida cada hombre y mujer la enriquecen e influyen en ella de tal manera que al mismo tiempo que la renuevan la preservan al valorarla, conocerla y transmitirla de generación en generación. Un ejemplo de cómo un grupo en México preserva su cultura es mediante las celebraciones del Día de Muertos en diversas entidades del país.

Día de muertos en Janitzio, Michoacán

Desde que comienza el día primero de noviembre todos los habitantes de Janitzio preparan lo que llevarán al cementerio. Unos se encargan de las flores, otros de las velas, la fruta, la comida de la ofrenda, la canasta y la servilleta bordada.

     Cerca de la media noche comienzan a repicar las campanas y entonces todos se dirigen al cementerio. Según la tradición, todos los hombres se quedan afuera y las mujeres y los niños entran a buscar las tumbas de sus muertos.

     Como es costumbre que todas las sepulturas de una familia estén cerca, no tardan mucho en encontrarlas. Al llegar, las mujeres sacan la servilleta, la colocan sobre ella y todos comienzan a colocar las flores, la comida y la fruta.

     Cuando la ofrenda está lista se encienden las velas, comienzan a cantar y rezar. La mayoría se queda horas en el cementerio platicando, rezando o sólo mirando las luces de las velas.

 

 

 

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