Se considera que la adolescencia, es decir, el proceso psicológico vivencial, inicia con la aparición de los caracteres sexuales secundarios, pues el cuerpo ya tiene el desarrollo biológico y los cambios físicos necesarios para que se verifique.

Una de las tareas que enfrentan los y las adolescentes es la definición de una nueva identidad y esto se logra a través de un largo proceso de cambios psicológicos y emocionales, estos últimos frecuentemente contradictorios.

Cuando se hace referencia a definición de identidad, se habla de la forma en que el y la joven se va definiendo como persona y como hombre o mujer.
En la infancia cada individuo conoce muchas cosas de su persona y de quienes le rodean; sin embargo, eso no significa que su pensamiento esté preparado para comprender conceptos abstractos que definen el "yo", es decir, a la persona.

Por ejemplo: las emociones contradictorias; es decir algunas veces sentirse muy contento o contenta y otras muy triste.

Entre los y las adolescentes, es común sentir angustia por los intensos y acelerados cambios físicos y biológicos durante la pubertad. También es normal que experimentar emociones opuestas, como alegría porque al fin se están convirtiendo en adultos y, al mismo tiempo, inquietud al enfrentar importantes cambios. Esta aflicción puede deberse a cambios físicos, emocionales e intelectuales.

Otras inquietudes surgidas en esta etapa

Es normal en esta etapa sentir intranquilidad por el interés hacia la sexualidad, pues llama la atención la posibilidad de tener una pareja y vivir el enamoramiento o experimentar la aparición de sensaciones e impulsos sexuales y, al mismo tiempo, una gran necesidad de liberarte de esa energía. Por ello, es normal tener fantasías relacionadas con la actividad sexual o practicar la masturbación.

La masturbación es un acto voluntario, deliberado y buscado por una persona, con la intención de obtener sensaciones placenteras a partir de la exploración de sus genitales.

Desde épocas remotas se han difundido ideas falsas acerca de los supuestos males que esta práctica provoca; por ejemplo, se dice que quienes se masturban pueden sufrir retraso mental, que les va a salir pelo en las manos o que pueden volverse dementes.

Sin embargo, contrario a lo que se piensa, la masturbación es un acto normal y saludable, aunque hacerlo o no es una decisión personal, quienes realizan esta actividad pueden sentirse tranquilos y seguros de no hacer algo perjudicial, pues además de que se están dando placer, están descubriendo su cuerpo y se brindan la oportunidad de integrar el nuevo aspecto de los genitales a la imagen corporal. Pero sobre todo, se deben tener en cuenta que es una actitud de transición hacia una relación de pareja sin prejuicios.

PROCESO DE CAMBIOS PSICOLÓGICOS Y EMOCIONALES

Para explicar con más precisión los cambios psicológicos y emocionales de la adolescencia, se divide el proceso en tres etapas: la inicial, la intermedia y la final. A lo largo de cada una se cumplen tareas específicas como:

  • Lograr la confianza en sí mismo
  • Consolidar la identidad
  • Lograr la autonomía emocional y social

ETAPA INICIAL

A pesar de que ya en esta fase se siente la atracción por personas del sexo opuesto, es común elegir reunirse con jóvenes del mismo sexo.

Aunque es frecuente que en esta etapa los chicos se inclinen más a realizar actividades físicas, mientras que las chicas prefieren las actividades sociales. Esto no significa que los chicos no puedan o no les atraiga socializar o a las chicas hacer alguna actividad física, ya que hombres y mujeres cuentan con las capacidades necesarias para realizar cualquier actividad.

El punto en el que probablemente más coincidencias existan entre muchachos y muchachas es la conducta social, que casi siempre tiende a ser escandalosa, inquieta, alegre y juguetona. Por lo regular ésta rebasa los límites que la sociedad establece.

Esta forma de comportamiento surge como un mecanismo de defensa que ayuda a disminuir la angustia por haber perdido la estabilidad de niño o de niña y por enfrentarse a nuevos horizontes.

ETAPA INTERMEDIA

En esta etapa se presentan dos tareas fundamentales: desarrollar la identidad, o sea, reconocerse como hombre o como mujer y lograr la confianza en sí mismo.

A lo largo del proceso de la adolescencia cambia el tipo de pensamiento. Pasa del pensamiento concreto, propio de la infancia, al abstracto, característico de los adultos. Este tipo de pensamiento da la capacidad para comprender mejor, por ejemplo, que el sexo de las personas no determina sus posibilidades de desarrollo o que asumirse como hombre o como mujer implica tener los mismos derechos y obligaciones de tal forma que se favorezca una vida social más equitativa, justa, libre y responsable.

La diferencia entre el pensamiento concreto y el abstracto se explicará con el siguiente ejemplo:

Si se pregunta a un niño de 6 años qué sería justo hacer con delincuentes que acaban de atrapar. Su respuesta será, sin más: "Meterlos a la cárcel". La respuesta es típica de un pensamiento concreto, porque sin reflexionar sobre circunstancias o razones, se piensa que los delincuentes deben estar en la cárcel.

Cuando se formula la misma pregunta a una señorita de 13 años, su respuesta puede ser: "Primero los detendría para que no vayan a escapar. Después trataría de conocer las causas por las que robaron. Tal vez fue porque ya llevaban una semana sin dinero para comer, o simplemente porque no les gusta trabajar. Si puedo conocer las circunstancias del robo, cada delincuente recibirá su merecido".

La respuesta es característica del pensamiento abstracto, pues ya hace análisis y emite juicios tomando en cuenta sus valores y los del grupo social al que pertenece.

El pensamiento abstracto y los y las adolescentes

A partir de esta nueva forma de pensamiento será posible cuestionar al mundo, verlo de manera diferente y volver a definir conceptos que son de enorme interés y utilidad para la definición de la identidad.

Es posible que en un principio la redefinición de conceptos pueda provocar confusión, rebeldía y actitudes de rechazo a las normas sociales establecidas; con frecuencia casi todos los adolescentes creen, es más, están casi convencidos de que los adultos y todo el mundo están equivocados y, por tanto, es urgente que hagan algo para mejorar las cosas. Por eso tienden a imaginarse un nuevo mundo y pasan gran parte de su tiempo buscando ideales. Precisamente esa búsqueda es la que ayudará a encontrar la identidad.

ETAPA FINAL

Una vez que ya se hayan cumplido, medianamente, con las tareas de las etapas anteriores se llegará a la tercera etapa, donde se deberá fortalecer los logros obtenidos en las fases anteriores.

En esta etapa ya se tiene una conducta más organizada y dirigida a un objetivo; además, las relaciones emocionales tanto de pareja como de amistad se harán cada vez más estables.

La estabilidad psicológica y social

A lo largo de la adolescencia, el interés se concentra en buscar e identificar al amigo o amigos (as), pareja o parejas con quienes compartir el gusto por el deporte, las fiestas, la música y, por supuesto, las relaciones amorosas.

Es común que dentro del grupo se encuentre a la amiga o el amigo con el que se sienta muy apegado o apegada, en quien confiar y que será la persona de la que no se necesita defenderse y a la que no se necesita engañar.

Para todos los adolescentes, la relación con la amiga o el amigo preferido es indispensable, pues les evita la experiencia de vivir con la sensación de que no existen para los demás.

Otros cambios que acontecen durante la adolescencia

Por último, en esta etapa, se comienza a tener un creciente interés por entrar al mundo de los adultos y tratar de imitar su conducta. También es común que durante ella se elija una profesión u oficio; con esta elección, en cierta forma, se define el futuro profesional o laboral.

En la búsqueda de ideales y de la identidad, todo joven tendrá la necesidad de elegir entre varios modelos, el estilo y la forma de vida que quiera. Ésta es una de las razones por la que dedica o dedicará gran parte de su vitalidad a buscar e imitar la forma de vestir, de pensar o de comportarse de aquella persona a la que quisiera parecerse.

Se prueban y ensayan diferentes modelos de personalidad; en ocasiones los modelos pueden ser opuestos.

Los cambios de actitud y de ideología experimentados en la adolescencia son tan marcados que pueden convertirse en el motivo por el que se sientan rechazados.

En esta tercera etapa los intereses de los adolescentes son más diversos que en la etapa anterior. Es normal que sientan una mayor inclinación por la música, las reuniones sociales, pero sobre todo por la relación de pareja.

La posibilidad y el deseo de establecer lazos amorosos se debe a que tienen mayor confianza en lo que hacen, dicen, piensan y, también, porque han ido perdiendo el miedo al rechazo, al ridículo o al engaño. Por eso sus relaciones de amistad o de noviazgo serán más intensas y amorosas que en las etapas anteriores.

En ciertos momentos inclusive llegan a creer que tienen la mejor novia o novio y los mejores amigos del mundo. Sin embargo, siempre se debe tener presente que si, a quienes se consideran los mejores amigos, consumen drogas o cometen actos vandálicos, entonces no son tan buenos y su compañía no dejará nada bueno.

Por último, como en esta etapa se despierta el interés por la sexualidad, los y las jóvenes se preocupan mucho por su aspecto físico y se esfuerzan por pertenecer a un grupo.

Rompiendo estereotipos

Cuando se comprende a la adolescencia y se la concibe como una etapa de la vida a través de la cual quedan atrás comportamientos infantiles y se adquieren conductas adultas, y se conocen todos los cambios que se producen en el cuerpo y en la forma de ser, sentir y pensar, se estará mejor capacitado para aprender a vivir y gozar de ellos, al mismo tiempo que se podrá orientar experiencias y sentimientos de tal forma que se vaya adquiriendo madurez y un lugar dentro de la sociedad.

El hecho de citar los cambios psicológicos en la adolescencia y las tareas que en cada etapa se deberán cumplir, no significa que todo deba suceder tal y como se describe, ya que cada individuo es único e irrepetible, las vivencias y manifestaciones en cada etapa pueden variar de una o un adolescente a otro, de una región del país a otra, de una sociedad a otra o de una cultura a otra. Por tal razón no existen modelos o estereotipos fijos de adolescentes.

Para comprender esto, se citan algunos casos de cómo los muchachos y las muchachas de otras culturas, a partir de ciertas actividades, pasan a formar parte del mundo adulto.

Los ritos de pubertad en la sociedad hotentote (África) son, como entre los bosquimanos (África), individuales. Tanto a los muchachos como a las muchachas los recluyen durante 15 días en un rincón de la choza en la que habitualmente viven.

Al muchacho lo vigila un anciano que al término de ese tiempo lo lava con orina, lo embadurna con sangre y grasa y le hace unas incisiones en el pecho. Después de esto el muchacho ya puede cazar. Aunque cuando abate su primera presa tiene que someterse a una reclusión más breve.

A la muchacha durante 15 días, la vigila una anciana que el último día la limpia bien con estiércol fresco, le quita los vestidos y adornos de niña y le pone los de mujer. Al salir de su retiro, la muchacha debe palpar los testículos de los adolescentes varones y también de los animales machos para infundirles la fecundidad de la que ella misma es portadora.

En Melanesia, los momentos vitales más importantes son la iniciación de los adolescentes a la vida adulta y la muerte. Todos los pueblos de Melanesia tienen alguna forma de iniciación para ellos, a menudo se componen de ritos complicados y violentos, como pruebas físicas dolorosas (flagelación, circuncisión), de separaciones largas de sus familias y del retorno a la comunidad con el nuevo estatus de hombre.

Las ceremonias de la pubertad hacen del adolescente en crecimiento un ser responsable, consciente de sus actos. En este momento, el hombre debe iniciar relaciones fructíferas con lo sobrenatural. Otro objetivo de la iniciación es la creación de una red de dependencia e interacción mutuas entre coetáneos (contemporáneos) y entre las generaciones.

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