Todo ser humano sólo cuenta consigo mismo para salir adelante en la vida. Por eso, es vital aprender a conocerse a sí mismo con profundidad y así tomar las mejores decisiones.

Los y las estudiantes de educación secundaria —y sobre todo los y las del último año—, se encuentran en uno de esos momentos clave para contar consigo mismo, pues deben elegir dónde continuar sus estudios o en qué área laboral especializarse. Es decir, es el momento de reflexionar sobre habilidades, aptitudes e intereses personales para que su elección sea la adecuada, pues, el trabajo puede ser un medio para lograr la realización personal, si se emprende con todo entusiasmo y creatividad.

A continuación, se indican qué y cuáles son las habilidades, aptitudes e intereses.

  • Habilidades, son aquellas destrezas que dependen de condiciones biológicas recibidas por la herencia genética y el aprendizaje.

Psicomotriz fina: capacidad para realizar tareas finas, como recortar y dibujar.

Psicomotriz gruesa: facultad para ejecutar movimientos con todo el cuerpo, como los necesarios para la gimnasia o escalar una montaña.

Comunicativas: capacidad para establecer vínculos con otros a través del lenguaje; por ejemplo: hablar en público.

Perceptivas: capacidad para percibir objetos a través de los sentidos, como tener oído musical.

Sociales: conjunto de capacidades gracias a las cuales un sujeto puede interactuar satisfactoriamente en la sociedad. Un buen ejemplo, son aquellos que se dice que tienen "don de gentes".

  • Aptitudes, son condiciones innatas o aprendidas que permiten el correcto desempeño en cierta área.

Verbales: facultades para elaborar y comprender las expresiones orales u escritas propias o de los demás. El área de desempeño se enfoca a la enseñanza y el periodismo.

Espaciales: capacidades para ubicar espacialmente, proyectar dimensiones y utilizar herramientas. Se desarrollan en áreas como ingeniería, arquitectura y mecánica.

Numéricas: son las facultades para realizar operaciones complejas y de tipo abstracto. Se orientan a las áreas de contaduría, economía y matemáticas.

Administrativas: competencia en actividades que requieren precisión, rapidez, organización y relación con los demás. Se desempeñan en áreas que tienen que ver con oficinas públicas y privadas.

Artísticas: capacidades que tienen que ver con la imaginación creadora, la estética y la habilidad manual, así como la sensibilidad artística. Se desarrollan en la literatura, artesanías, artes figurativas y música.

  • Intereses, son inclinaciones o gustos por actividades, personas u objetos. Dependen de factores sociales, culturales e incluso de la edad.

Físico matemáticas: su centro de interés es el razonamiento matemático, la lógica y las operaciones abstractas. Las carreras que satisfacen estos intereses son, entre otras, matemáticas, ingeniería, contaduría.

Químico-biológicas: abarca los intereses en la salud, la estructura interna de seres y compuestos y la naturaleza. Con estos intereses se tiende a la medicina, veterinaria, química de alimentos, etcétera.

Humanidades: comprende los intereses en la estructura del lenguaje, los idiomas, la reflexión, y la historia. Las personas se suelen inclinar a la literatura, filosofía, derecho, historia.

Artísticas: engloba intereses en artes plásticas y figurativas, así como las dramáticas. Algunas carreras que abarcan esos intereses son: diseño gráfico, teatro, música, etcétera.

Sociales y administrativas: comprende el interés en la organización, la persuasión y el servicio social. Las carreras que están en esta área son, por ejemplo, economía, administración, comunicaciones y trabajo social.

De esta forma, la gama de combinaciones que se pueden dar en las personas son muchas, pues los seres humanos nacen con ciertas habilidades, pero también pueden perfeccionarse en otras. Al momento de elegir una carrera ya sea técnica o universitaria hay que partir del autoconocimiento para establecer claramente qué habilidades, aptitudes e intereses se han desarrollado para que la elección sea la más adecuada.

Una carrera técnica generalmente se inicia al terminar la secundaria y tiene como objetivo brindar a las personas conocimientos y desarrollar destrezas propias de un área técnica, por ejemplo, electricidad, construcción, mecánica industrial, etc., con el objeto de prepararlos para desarrollar una profesión u oficio determinado.

Por otra parte, una carrera universitaria, que se cursa al concluir la educación media superior, constituye una preparación teórico-práctica en las diferentes áreas de las ciencias y las humanidades, con la finalidad de adquirir las facultades propias para la aplicación e investigación de las mismas.

Quizá de momento sea difícil definir cuáles son las habilidades o aptitudes personales; sin embargo, hay varias formas de facilitar esa tarea. Las calificaciones son una buena pista, pues generalmente las aptitudes individuales facilitan el estudio de ciertas materias, en consecuencia, se obtienen mejores notas. Sin embargo, hay que ser muy sinceros al reflexionar si la dificultad en las materias cuyas notas son más bajas es por flojera o por una falta de aptitud en esa área.

La elección de carrera no es un asunto fácil, pues intervienen muchos factores además de los intereses personales. Ciertamente la decisión a tomar después de la secundaria es personal; sin embargo, la experiencia de padres y maestros puede ayudar a conocerse mejor y a ver potencialidades propias que quizá no se habían descubierto.

En ocasiones, los padres quieren proteger a sus hijos y toman decisiones por ellos o pretenden que sigan su mismo camino pues consideran que les será más fácil. Ésta es una situación frecuente que las más de las veces, se arregla con una buena y sincera conversación.

La situación económica familiar es otro de los aspectos que se deben tomar en cuenta pues si se necesita trabajar de inmediato, el siguiente paso será una opción educativa que permita aprender un oficio o profesión. Por otra parte, si la disposición personal y familiar son favorables para ingresar a la universidad, no hay que olvidar que pasarán por lo menos siete años (tres de bachillerato y mínimo cuatro de profesional) para integrarse plenamente al mercado laboral. Esto repercute en otras decisiones personales.

A veces las presiones no vienen de la familia, sino que son más sutiles, pues los medios de comunicación presentan ciertas carreras con el éxito garantizado. Por eso hay que tener los ojos abiertos, ya que algunas carreras que en este momento ofrecen vacantes, a mediano plazo pueden saturarse y las consecuencias son menos plazas y sueldos más bajos.

Cada región del país presenta características de desarrollo económico particulares, que al analizarlas pueden descubrir aquellos oficios o profesiones que requieren gente nueva.

Además de pensar en la región, hay que considerar ciertas tendencias mundiales a las que el país no escapa. La primera de ellas es la automatización. Algunas carreras ya han sido superadas o se ven limitadas por el avance de la tecnología; por dar un ejemplo, la multitud de tareas que se pueden realizar con una computadora ha disminuido las plazas de secretarias en muchas empresas. Y a la vez, se necesita cada vez más personas que se dediquen a desarrollar nuevas tecnologías.

La segunda tendencia es la preocupación ecológica surgida a raíz de la toma de conciencia del daño que se ha hecho al planeta. A la par, han aparecido opciones profesionales nuevas para atender positivamente la protección ambiental y el desarrollo sustentable.

La tercera tendencia es la especialización. Al ampliarse de tal modo el campo del conocimiento humano se ha favorecido ésta, aunque existe riesgo de reducir a tal grado el trabajo haciendo a trabajadores o profesionistas incompetentes en otras áreas. Esto ha provocado el crecimiento del llamado out-sourcing, expresión que refiere a que una empresa sólo se preocupa por su rama esencial; por ejemplo: hacer hamburguesas y delegar a otras empresas especializadas tareas específicas como la contabilidad o el mantenimiento.

LA ELECCIÓN DE UNA CARRERA O UN TRABAJO

Los factores que intervienen en una decisión como la que tienen que tomar los y las adolescentes son muchos. Algunos tienen que decidir sobre una carrera profesional técnica o un bachillerato tecnológico. La decisión de otros será al terminar el bachillerato. De cualquier forma, es importante iniciar cuanto antes la reflexión e investigación sobre el tipo de profesión que a cada uno gustaría ejercer en el futuro.

Una vez que una o un joven se ha inclinado sobre cierta área debe realizar algunas actividades para ampliar los conocimientos sobre ella y confirmar su decisión. Las actividades serán:

  • Investigar
    En qué escuelas se imparten los estudios que se quieren llevar a cabo. En la biblioteca de la escuela o de la comunidad es fácil encontrar algún catálogo que ayude y si hay algún orientador en la escuela, se le debe consultar.

    Es importante visitar la o las escuelas donde ofrecen la carrera. Esta visita será muy útil para:
  • Conseguir los planes de estudio.
  • Preguntar los requisitos de ingreso, fechas de exámenes de admisión y trámites a realizar.
  • Investigar cuotas de inscripción, colegiaturas o pagos de trámites. Asimismo indagar si existe algún plan de becas y cuáles son los requisitos para obtener una.
  • Preguntar los horarios en que se ofrecen las clases.
  • Tomar en cuenta la distancia desde la casa (considera el costo del transporte) si vas a estudiar en la misma ciudad donde vives. Si es necesario vivir a otro lado hay que considerar el hospedaje y la comida como gastos.
Es recomendable aprovechar esta visita para ver:

  • Las aulas
  • Los laboratorios, centros de cómputo, bibliotecas, etcétera
  • Áreas deportivas
  • Áreas para ingerir alimentos
  • Áreas sanitarias
  • Analizar

Los folletos o apuntes obtenidos durante la investigación. Sobre todo si la carrera se imparte en dos o más escuelas, hay que ser capaz de encontrar las características de cada una y ver cuál se adapta más a los intereses particulares. Sin olvidar la cuestión económica.

Cómo analizar ese montón de papeles:

  • Ordenarlos. Destinar una carpeta para guardar el material.
  • Leer los folletos u hojas informativas proporcionadas.
  • Subrayar en los planes de estudio con un color, las materias que resultan más atractivas y con otro las que desagradan.
  • Considerar que todos los materiales recibidos tienen como objetivo interesar en esa carrera, por eso presentan situaciones ideales, que en la realidad pueden ser diferentes.
  • Hablar con egresados

Al egresado hay que preguntar acerca de:

  • Obstáculos que encontró mientras estudiaba.
  • Dificultades que enfrentó para conseguir empleo.
  • Si su trabajo afecta en alguna forma su vida familiar (horarios rotatorios, viajes largos, riesgos para la salud, etcétera).
  • Aprovechar para responder con él o ella las preguntas que se plantearon, después de la lectura de los folletos, respecto al plan de estudios.

Para cualquier persona, las consecuencias de una mala elección de carrera o trabajo son muy importantes; pues el trabajo se relaciona íntimamente con todo el ser: si se hace bien, hay satisfacción, si se hace mal pueden surgir frustraciones.

El rendimiento de una persona cuando no se siente a gusto con lo que hace es bajo, y por tanto, en el lugar de trabajo se crea un ambiente hostil que redunda en insatisfacción. Es decir, si la actividad realizada no resulta atractiva en sí, es difícil ser eficaz en ella y además se daña a la sociedad, pues el trabajo cumple una función social. Además sufre la familia ya que —los trabajadores frustrados— al sentirse mal consigo mismos pueden descargar su insatisfacción en otros, provocando conflictos y discusiones.

Una mala decisión se toma cuando un estudiante:

  • Cuenta con información parcial. Si se conforma con los datos del plan de estudios y se desconoce el punto de vista de alguien que estudió esa carrera.
  • Las ideas preconcebidas opacan la visión de la realidad. Es decir, si en lugar de comprobar por él mismo ventajas y desventajas de una carrera u oficio, se conforma con lo que supone él o los demás.
  • Evita la reflexión y deja que otros decidan. Aunque es cómodo evitar la ansiedad o el miedo de elegir, no resulta muy adecuado si considera que esas personas no van a realizar ese trabajo.
  • Cede a la presión del tiempo y se decide precipitadamente. Por eso es muy importante comenzar cuanto antes la búsqueda de la información; pero sobre todo, dedicarse tiempo a sí mismo para meditar en la forma de ser y las capacidades propias.

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