Las lenguas, como los hombres, cambian, evolucionan con el paso del tiempo. Nuestro idioma, el español, no fue siempre el mismo, tuvo que pasar por una lenta transformación hasta llegar a ser el idioma que hablamos hoy, y el cual, como lengua viva, sigue cambiando.

     El Imperio Romano, que se extendió también por la península ibérica, impuso su lengua y religión a los pueblos conquistados. Esta lengua fue el latín. El latín que se escribía no era el mismo que el que se hablaba; uno era el latín culto, en el cual se escribían las obras literarias y los documentos oficiales, y otro era el latín vulgar, hablado por el pueblo en general.

     No es que el latín vulgar se derivara de latín culto, ni que fuera mejor uno que otro, simplemente eran dos variantes diferentes de la misma lengua.

     Como lengua viva, el latín vulgar se mezcló con las lenguas de los primeros pueblos que habitaron la península, dando origen a las lenguas romances o neolatinas. Una de ellas es el español, llamado antes castellano porque comenzó a hablarse en la región de Castilla.

     A partir del siglo X las lenguas romances de la península ibérica comenzaron a distinguirse del latín vulgar. Entre ellas destacó el castellano y surgieron después las primeras obras literarias escritas en este romance (castellano), es decir, el antecesor del español, idioma que hablamos actualmente y que sigue evolucionando.

 

 MARCO HISTÓRICO

Algunos teóricos señalan el año 476 de nuestra era como el inicio de la Edad Media y el año de 1453 como el de su término. Durante este periodo ocurrieron algunos de los cambios más importantes de la historia de lo que después fue España, cuna de nuestro idioma.

     Tras el desmembramiento del Imperio de Occidente, se formaron pequeños reinos en la península ibérica; éstos peleaban entre sí para conquistar más territorio. La guerra era la ocupación principal; la economía estaba basada en esta actividad y la vida de los hombres se desarrollaba alrededor del castillo, dominado por un señor feudal.

     Hacia el siglo VIII la península ibérica estaba habitada por diversos pueblos. El más fuerte de ellos era el de los visigodos, que tenía un reino poderoso, cuya capital era Toledo.

     El año 711 ocurrió un hecho fundamental para la historia de España: los árabes invadieron la península ibérica, derrotaron a los visigodos y formaron su propio reino o califato. Los visigodos, entonces, huyeron hacia el norte y se establecieron en las regiones montañosas. Siete años después, fueron organizados por un hombre llamado don Pelayo, quien se convirtió en su líder. El ejército de don Pelayo venció a los árabes de la batalla de Covadonga, y éste se proclamó rey de Asturias, comenzando la Reconquista, es decir, la recuperación de los territorios que estaban dominados por los árabes.

 

 MANIFESTACIONES LITERARIAS

     Cada época produce sus propias formas de expresión. La literatura, como cualquier otra manifestación del hombre, está vinculada al desarrollo de la humanidad y refleja el momento histórico en que se produce. De ahí que por medio de las obras literarias podamos conocer y acercarnos a la época en que se escribieron.

     Así, surgieron dos importantes tendencias literarias en el medievo español:

     El mester de juglaría, relacionado con la actividad principal de los reinos ibéricos: la guerra. Era necesario exaltar las hazañas de los guerreros. Así, pues, éste fue el tema central de los poetas y cantores: la narración de los hechos de un héroe. Así surgieron los cantares de gestas o épica popular.

     Los juglares eran los hombres del pueblo que tenían la capacidad de versificar e iban de pueblo en pueblo cantando las hazañas guerreras de los héroes de la época, acompañándose de algún instrumento. A su oficio, se le dio el nombre de mester de juglaría. Estos cantares de los juglares han llegado hasta nuestros días de manera anónima y componen el género de la épica medieval, de carácter popular.

     Ramón Menéndez Pidal, erudito de la lengua castellana, señala que las características de los cantares de gesta son los siguientes:

  • Refieren y describen hechos históricos y legendarios de eventos guerreros.
  • Al principio se transmitieron oralmente, pero más tarde fueron recitados o cantados por los juglares, quienes después los escribieron, ayudados por los amanuenses (escribientes), algunas de las pocas personas que sabían leer y escribir en esa época.
  • De esta forma, la poesía adquirió carácter tradicional, producto de la colaboración de todos, convirtiéndose en la expresión del espíritu de un pueblo, que posteriormente fue España.

     Como ejemplo de cantares de gesta tenemos:

     La historia del Rey Rodrigo o de la pérdida de España.

    La leyenda de Bernardo del Carpio.

     El poema de Fernán González.

     La historia de Los siete infantes de Lara.

     El cantar de Mío Cid.

 

 MESTER DE CLERECÍA

El espíritu religioso de la época propició la aparición de cantos que exaltaron la fe cristiana mediante la narración y descripción de la vida de los santos y de los hechos milagrosos. Ésta fue la labor de los clérigos poetas. El mester de clerecía apareció a principios del siglo XII y se distinguió del de juglaría porque lo ejercieron los monjes, hombres eruditos que conocían el arte de versificar y se apegaban a sus reglas.

     Su escritura fue más elaborada y de carácter culto. Sólo de algunas obras del mester de clerecía se conoce el nombre de sus autores. Las más representativas son:

     El poema de Alexandre. (Anónimo.)

     El libro de Apolonio. (Anónimo.)

     Los milagros de Nuestra Señora. (Gonzalo de Berceo)

     A mediados del siglo XIII el latín era la lengua oficial, las misas se hacían en esta lengua, lo mismo que los documentos de índole legal; mientras que la gente hablaba en alguna de las lenguas romances de la península: leonés, gallego, asturiano, aragonés, catalán, castellano, etc. Para acabar con ese problema que significaba el plurilingüismo, el rey Alfonso X, el Sabio, decretó el castellano como lengua oficial.

     Así fue como las obras escritas en latín se tradujeron al romance.

 

 

 

 

 

 

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