ENSAYOS BREVES DE AUTORES MEXICANOS CONTEMPORÁNEOS

Los siguientes textos son ensayos de autores mexicanos.

El ensayo corto
Julio Torri

El ensayo corto ahuyenta de nosotros la tentación de agotar el tema, de decirlo desatentamente todo de una vez. Nada más lejos de las formas puras de arte que el anhelo inmoderado de perfección lógica. El afán sistematizador ha perdido todo crédito en nuestros días, y fuera tan ocioso embestirle aquí ahora, como decir mal de la hoguera en una asamblea de brujas.

No es el ensayo corto, sin duda alguna, la más adecuada expresión literaria ni aun para los pensamientos sin importancia y las ideas de más poca monta. Su leve contenido de apreciaciones fugaces —en que no debemos detener largo tiempo la atención so pena de dañar su delicada fragancia— tiene más apropiada cabida en el cuerpo de una novela o tratado; de la misma manera que un rico sillón español del siglo XVI estaría mejor, sin disputa, en una sala amueblada al desolado gusto de la época que el saloncito bric-à-brac hace vacilar aun a las cabezas más firmes.

Es el ensayo corto la expresión cabal, aunque ligera, de una idea. Su carácter propio procede del don de evocación que comparte con las cosas esbozadas y sin desarrollo. Mientras menos acentuada sea la pauta que se impone a la corriente loca de nuestros pensamientos, más rica y de más vivos colores será la visión que urdan nuestras facultades imaginativas.

El honor por las explicaciones y amplificaciones me parece la más preciosa de las virtudes literarias. Prefiero el enfatismo de las quintas esencias al aserrín insustancial con que se empaquetan usualmente los delicados vasos y las ánforas.

El desarrollo supone la intención de llegar a las multitudes. Es como un puente entre las imprecisas meditaciones de un solitario y la torpeza intelectiva de un filisteo. Abomino de los puentes y me parece, con Kenneth Grahame, que "fueron hechos para gentes apocadas, con propósitos y vocaciones que imponen el renunciamiento a muchos de los mayores placeres de la vida". Prefiero los saltos audaces y las cabriolas que enloquecen de contento, en los circos, al ingenuo público del domingo. Os confieso que el circo es mi diversión favorita.

Análisis de El ensayo corto, de Julio Torri

Si bien es un ensayo breve, no por ello es más fácil su comprensión. De hecho, éste es un ejemplo de ensayo para lectores más especializados, pero se puede entender si se investiga acerca de las palabras que desconocemos o del tema mismo ("nada más lejos de las formas puras del arte que el anhelo inmoderado de perfección lógica" o "el saloncito bric-à-brac").

Asimismo, es un ejemplo de un ensayo literario; no sólo por el tema, sino por la manera en la que está escrito, pues se aprecia una preocupación por el uso adecuado del lenguaje ("prefiero el enfatismo de las quintas esencias al aserrín insustancial con que se empaquetan usualmente los delicados vasos y las ánforas").

En el texto analizado se plantean algunas ventajas pero, sobre todo, desventajas del ensayo corto. El autor expone cuáles son unas y otras, según su punto de vista. Finalmente, Julio Torri concluye que prefiere un ensayo en el que se pueda desarrollar a profundidad el tema elegido, aunque su lectura implique mayor dificultad para los lectores.

Todos Santos, Día de Muertos
(Fragmento)
Octavio Paz

El solitario mexicano ama las fiestas y las reuniones públicas. Todo es ocasión para reunirse. Cualquier pretexto es bueno para interrumpir la marcha del tiempo y celebrar con festejos y ceremonias hombres y acontecimientos. Somos un pueblo ritual. Y esta tendencia beneficia a nuestra imaginación tanto como a nuestra sensibilidad, siempre afinadas y despiertas. El arte de la Fiesta, envilecido en casi todas partes, se conserva intacto entre nosotros. En pocos lugares del mundo seOctavio Paz, excelente ensayista mexicano. Premio Nobel de Literatura. puede vivir un espectáculo parecido al de las grandes fiestas religiosas de México, con sus colores violentos, agrios y puros, sus danzas, ceremonias, fuegos de artificio, trajes insólitos y la inagotable cascada de sorpresas de los frutos, dulces y objetos que se venden esos días en plazas y mercados.

Nuestro calendario está poblado de fiestas. Ciertos días, lo mismo en los lugarejos más apartados que en las grandes ciudades, el país entero reza, grita, come, se emborracha y mata en honor de la Virgen de Guadalupe o del General Zaragoza. Cada año, el 15 de septiembre a las once de la noche, en todas las plazas de México celebramos la Fiesta del Grito; y una multitud enardecida efectivamente grita por espacio de una hora, quizá para callar mejor el resto del año. Durante los días que preceden y suceden al 12 de diciembre, el tiempo suspende su carrera, hace un alto y en lugar de empujarnos hacia un mañana siempre inalcanzable y mentiroso, nos ofrece un presente redondo y perfecto, de danza y juerga, de comunión y comilona con lo más antiguo y secreto de México. El tiempo deja de ser sucesión y vuelve a ser lo que fue, y es, originariamente: un presente en donde pasado y futuro se reconcilian.

Pero no bastan las fiestas que ofrecen a todo el país la Iglesia y la República. La vida de cada ciudad y de cada pueblo está regida por un santo, al que se festeja con devoción y regularidad. Los barrios y los gremios, cada uno de nosotros —ateos, católicos o indiferentes— poseemos nuestro Santo, al que cada año honramos. Son incalculables las fiestas que celebramos y los recursos y tiempo que gastamos en festejar. Recuerdo que hace años pregunté al Presidente municipal de un poblado vecino a Mitla: "¿A cuánto ascienden los ingresos del Municipio por contribuciones?" "A unos tres mil pesos anuales. Somos muy pobres. Por eso señor Gobernador y la Federación nos ayudan cada año a completar nuestros gastor." "¿Y en qué utilizan esos tres mil pesos?" "Pues casi todo en fiestas, señor. Chico como lo ve, el pueblo tiene dos Santos Patrones." […]

En esas ceremonias —nacionales, locales, gremiales o familiares— el mexicano se abre al exterior. Todas ellas le dan ocasión de revelarse y dialogar con la divinidad, la patria, los amigos o los parientes. Durante esos días el silencio mexicano silba, grita, canta, arroja petardos, descarga su pistola en el aire. Descarga su alma. Y su grito, como los cohetes que tanto nos gustan, sube hasta el cielo, estalla en una explosión verde, roja, azul y blanca y cae vertiginoso dejando una cauda de chispas doradas. Esa noche los amigos, que durante meses no pronunciaron más palabras que las prescritas por la indispensable cortesía, se emborrachan juntos, se hacen confidencias, lloran las mismas penas, se descubren hermanos y a veces, para probarse, se matan entre sí. La noche se puebla de canciones y aullidos. Los enamorados despiertan con orquestas a las muchachas. Hay diálogos y burlas de balcón a balcón, de acera a acera. Nadie habla en voz baja. Se arrojan los sombreros al aire. Las malas palabras y los chistes caen como cascadas de pesos fuertes. Brotan las guitarras. En ocasiones, es cierto, la alegría acaba mal: hay riñas, injurias, balazos, cuchilladas. También eso forma parte de la fiesta. Porque el mexicano no se divierte: quiere sobrepasarse, saltar el muro de soledad que el resto del año lo incomunica. Todos están poseídos por la violencia y el frenesí. Las almas estallan como los colores, las voces, los sentimientos. ¿Se olvidan de sí mismos, muestran su verdadero rostro? Nadie lo sabe. Lo importante es salir, abrirse paso, embriagarse de ruido, de gente, de color. México está de fiesta. Y esa Fiesta, cruzada por relámpagos y delirios, es como el revés brillante de nuestro silencio y apatía, de nuestra reserva y hosquedad.

En el ensayo "Todos Santos, Día de muertos", Octavio Paz manifiesta su opinión acerca de las festividades de Día de Muertos. El tema del ensayo es tratado con gran profundidad. Además, destaca la forma que tenemos los mexicanos de vivir y sentir las fiestas. La de Día de Muertos, curiosamente, es más bien una fiesta de vivos porque los difuntos ya no disfrutan de ella; empero, nuestras creencias religiosas nos hacen pensar que sí se divierten ese día.

DIFERENCIAS ENTRE ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS,
DE DIVULGACIÓN Y ENSAYOS

El artículo periodístico

Es aquel en el cual el autor analiza, desde su punto de vista, un hecho actual y expresa las ideas y reflexiones que ese acontecimientos le sugiere. Es un artículo de opinión sobre diversos temas.

El artículo de divulgación

Con el artículo de divulgación, el autor, quien no necesariamente es un especialista, pretende poner al alcance de la mayor parte de la población diversos temas utilizando un lenguaje accesible. Generalmente, los artículos de divulgación difunden temas científicos, como avances tecnológicos, biológicos, ecológicos, etcétera.

Ejemplos de estos artículos los encontramos en las revistas Muy interesante, Conozca más, Geomundo, National Geographic o la versión mexicana de Geografía Universal.

El ensayo

Es un género literario particular, diferente del cuento, la novela, la poesía y el artículo periodístico. Su extensión varía y no requiere de un lector especializado. El ensayo propone la difusión de determinados temas, en los cuales el autor manifiesta su particular punto de vista sobre el tema tratado.

El siguiente cuadro muestra la diferencia entre estas tres clases de escritos.

Ensayo

Artículo periodístico

Artículo de divulgación

Objetivo

Difundir e informar

Informar y orientar

Difundir

Temas

Fundamentalmente humanístico

Puede ser cualquiera

Científicos y técnicos

Lenguaje

Coloquial, culto y especializado

Coloquial y a veces puede ser culto

Coloquial

Estilo

Literario

Coloquial

Coloquial

Autor

Especialista

No necesariamente un especialista

No necesariamente un especialista

Punto de vista

Subjetivo

Subjetivo

Objetivo

Público al que va dirigido

A veces requiere de un público especializado

A veces requiere de un público especializado

No requiere de un público especializado

Medio en el que se difunde

Libros, periódicos y revistas especializadas

Periódicos

Revistas y periódicos

EL ENSAYO COMO GÉNERO PARTICULAR

Rafael Lapesa en su Introducción a los géneros literarios explica que el nombre ensayo proviene de los escritos de Miguel de Montaigne, iniciador de este género. Lapesa define el ensayo como un escrito que "apunta teorías o presenta los temas bajo aspectos nuevos". La misión del ensayo —nos dice—es plantear cuestiones y señalar caminos, más que asentar soluciones firmes; "por eso toma aspecto de amena divagación literaria. En la actualidad es uno de los géneros más cultivados y de mayor influencia social: las doctrinas políticas o ideológicas, las interpretaciones de la historia y la cultura, las reacciones ante los problemas nacionales, han tenido desde hace más de medio siglo su expresión en ensayos que han dejado honda huella en quienes los leen."

Otra definición de ensayo es la siguiente: especie didáctica que consiste en el desarrollo de un tema, de manera seria, profunda y original. Contiene una tesis personal del autor, es decir, su punto de vista particular acerca del tema expuesto.

Características del ensayo

  • Su extensión varía, puede ser breve o extenso.
  • Salvo algunos ensayos muy específicos, su lectura no requiere de un lector especializado en el tema.
  • Debe ser claro, sencillo y ameno.
  • Presenta la opinión personal del autor acerca del tema desarrollado.
  • Generalmente, trata sobre temas de actualidad, en particular del área de humanidades.
  • En su origen los ensayos fueron sólo filosóficos, pero en la actualidad los hay políticos, sociales, científicos y literarios.
  • Algunos ensayistas destacados son el español José Ortega y Gasset, el uruguayo José Enrique Rodó, el argentino Jorge Luis Borges, los mexicanos Alfonso Reyes, Antonio Caso, Julio Torri, Ermilo Abreu Gómez, José Vasconcelos, Octavio Paz y José Luis Martínez, entre muchos otros.

DISEÑO, REDACCIÓN, REVISIÓN Y CORRECCIÓN DE UN ENSAYO

Para realizar un ensayo es indispensable seleccionar un tema de interés personal acerca del cual puedas crear una hipótesis y presentar tus puntos de vista, redactar en forma original y con un lenguaje claro y sencillo.

Para estructurar un ensayo se sugiere lo siguiente:

  • Seleccionar un tema.
  • Investigar en las fuentes que sean útiles para complementar los conocimientos y apoyar la hipótesis.
  • Organizar las ideas para presentar la hipótesis, desarrollar un punto de vista y las conclusiones obtenidas.
  • Redactar un borrador del ensayo.
  • Revisar y corregir los errores detectados.

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