La lengua española: estructura y comunidad léxica básicas que permiten la comunicación

La lengua es el código de signos lingüísticos que habla y escribe un pueblo o nación (o un conjunto de pueblos). Las lenguas española, francesa, alemana, etc., son códigos lingüísticos.

    El español no se habla igual en los diferentes estados de la República Mexicana, en las costas tiene una pronunciación diferente de la del norte y centro del país. Del mismo modo, en la ciudad de México existen diferencias entre el habla de los habitantes del tradicional barrio de Tepito y los de la elegante colonia Polanco.

    Entre los distintos países hispanoparlantes también existen particularidades en la forma de hablar; dichas particularidades se notan en dos sentidos:

    En el vocabulario, son las diferencias léxicas.

     El español de México tiene diferencias notables no solamente con el de otros países, sino también de acuerdo con la región o entidad de la República Mexicana, donde algunas palabras tienen un significado diferente. Por ejemplo, las palabras "camión" y "autobús" se utilizan en México para nombrar un vehículo que sirve para transportar pasajeros; en Cuba, a ese vehículo se le llama "guagua". Un ejemplo de diferencia léxica en México es la palabra "bolillo", pan al que en Veracruz se le llama "cojinillo", mientras que en Baja California y Michoacán se le dice "virote".

    En la pronunciación, son las diferencias fonológicas.

     A continuación, algunas manifestaciones de las diferencias en la pronunciación:

Seseo

    Consiste en no diferenciar el sonido y la pronunciación de las letras z y s. Este fenómeno es común en toda la América Latina. En otras regiones, la z y la c se pronuncian [U ], es decir, como una d, pero sorda.

Aspiración

     De la s al final de una palabra. Este fenómeno se presenta en Cuba y otros países del Caribe, así como en regiones de las costas mexicanas y en Andalucía, en España.

Yeísmo

     Fenómeno que consiste en no diferenciar los sonidos de la y y la ll; en otros países la ll se pronuncia "elye": silla = silya; calle = calye.

     El español hablado en México sólo tiene 22 sonidos (fonemas), a diferencia del que se habla en gran parte del centro y norte de España, donde se distinguen la pronunciación de la s y la z, la y con la ll.

     Ejemplos:

     Textos útiles para identificar diferencias léxicas del idioma español.

Papá y mamá

Ramoncito. ––Bueno. Entonces, ahora soy el chiquillo tonto de la cité.

     (Se aleja unos pasos hacia la esquina. Luego vuelve, silbando, a pasos descoyuntados, arrastrando los pies, rayando el muro.)

Ramoncito –– (Con voz gangosa.) Madama, madama, dice mi mamá qué hora es y que me dé la llapa en los huesillos.

Juanita. –– (Muy seria en su papel de madama indignada).

––¡Ah, estúpido qui sei! Dile a la tua mama que me pague el demanche que le fie a la matina.

Hombres de maíz

    Machojón se despidió de su padre, un viejo destrabado del trabajo desde tiempo, y de su madrina, una señora gurrugosa que vivía con su padre y a quien llamaba Vaca Manuela.

––Adiós, tené cuidado por todo y hasta puesito ––le gritó el señor Tomás secamente, sin levantarse del taburete de cuero en que estaba sentado de espaldas a la puerta. Mas cuando oyó que su hijo se alejaba sonajeando las espuelas, encogióse todo él como si se le fuera el calor del cuerpo y con los dedos uñudos se arrancó las lágrimas de los párpados.

     La Vaca Manuela abrazó a Machajón mesmo que a un hijo, era su ahijado y su hijastro, le cruzó la cara a bendiciones y le aconsejó que si se casaba fuera buen marido, lo que en pocas palabras quiere decir: hombre que no es melcocha ni purga, ni desabrido, ni pan dulce.

     Y añadió, ya en la puerta tranquera de la casa:

––Vos que has domado más de trescientos machos sabrás tratar a tu mujer por lo seguro. Freno de pelo de ángel, espuelas de refilón y mantillones gruesecitos para que no se mate. Ni mucha cinta ni mucho gusto de rienda, que el rigor las estropea y el demasiado mimo las vuelve pajareras.

––Está oído, señora ––contestó Machojón al tiempo de ponerse el sombrero aludo, del tamaño de la plaza de Pisigüilito.

De perfil

––Nomás fueron dos meses. Estaba bien chavo.

––¿Y por qué te entambaron? ––Pregunta Esteban.

––Me piqué el radio de un coche, pero alguien dio el pitazo. Del cocol, me cae.

 

 

 

 

 

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