Como elemento organizador, el alfabeto es una gran ayuda para registrar de forma ordenada nombres de personas, instituciones, temas, archivos, secuencias, ficheros, etcétera.

     Al organizar alfabéticamente cualquier listado de datos, es necesario tomar en cuenta cuáles son y en qué orden se presentan las letras que tiene el alfabeto; por ejemplo: Amador, García, Quintero, Zapata.

     Para listar alfabéticamente palabras que empiezan con la misma letra, se requiere:

  1. Seguir el orden alfabético para acomodar las palabras que tienen la misma letra inicial; por ejemplo: Asís, Arrieta, Álvarez.
  2. Ordenarlas conforme la segunda letra: Álvarez, Arrieta, Asís.
  3. En caso de que la primera y segunda letras sean iguales se pasa a la tercera; por ejemplo, si se tiene Arreola y Arredondo, el primer lugar corresponderá a Arredondo, ya que la d, se localiza –alfabéticamente– antes de la o (Arreola), y así sucesivamente.

     En caso de tener dos personas cuyo primer apellido sea igual, para su jerarquización se recurrirá al segundo; por ejemplo: Pedro García Fernández, Gabriela García Pérez y Juan García Cubas; primero se escribirá al Juan García Cubas, ya que el segundo apellido inicia con C, letra que en el alfabeto se encuentra antes de la Fde Pedro García Fernández– y al final se colocaría a Gabriela García Pérez, debido a que la P, se localiza en el alfabeto después de la F; por tanto el listado quedaría así: Juan García Cubas, Pedro García Fernández, Gabriela García Pérez.

     Saber manejar el alfabeto como elemento organizador, no sólo permite ordenar de manera funcional una lista de nombres de personas, instituciones y otros, sino que hace más fácil y rápido el proceso de encontrar información.

     Existen diversas publicaciones con datos organizados de este modo, los cuales se requieren consultar con frecuencia; por ejemplo: los directorios telefónicos y los diccionarios.

     Al final de algunos libros, se incluye un índice alfabético, para facilitar la localización de la página en la que se ubica determinado nombre, autor, tema, etcétera.

     Al elaborar un directorio el primer dato que se escribe es el nombre, el cual se debe anotar iniciando por el apellido paterno, el materno y, al final, el nombre, después el teléfono y el domicilio; por ejemplo:

Rodríguez Morales, Pablo Gerardo, Tel.: 55-47-22-00, Cocoteros #179, Col. Nva. Santa María; Emma Álvarez Villaseñor, Tel.: 55- 13-60-11, Lamartine # 375, Col. Polanco.

     Otro empleo del alfabeto como elemento organizativo es en las fichas bibliográficas de las bibliotecas, las cuales –además de presentarse por autor o tema–, se elaboran alfabéticamente.

 

 

 

 

 

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