El acto de leer estriba no sólo en descifrar los signos escritos, sino en la comprensión de lo que se lee. El buen lector se hace en la práctica. Leer constantemente, y sobre todo escritos de calidad, desarrolla la habilidad de comprender, criticar y comentar cualquier texto. La lectura comentada es el mejor procedimiento para ejercitar la crítica y la libre opinión sobre lo leído; el lector debe expresarla con un vocabulario propio que manifieste la aceptación o el rechazo del mensaje captado al leer. En los textos literarios la lectura comentada es un valioso auxiliar para desentrañar el mensaje y la intención del autor.

     Los cuentos pertenecen al género narrativo porque su contenido transmite acontecimientos en forma de relato.

      Los elementos esenciales de un cuento son: planteamiento, desarrollo, conflicto o nudo (dentro de éste el clímax) y desenlace. Es decir, en un cuento convencional, al planteamiento siguen el desarrollo y el momento de mayor emoción o tensión, llamado clímax y al último viene el final o desenlace.

     Otros elementos del cuento son los personajes y el narrador. Este último puede ser:

  • Testigo: aquel que, además de contar la historia, participa en ella. Narra en primera y tercera personas. Ejemplo:

Él regresó y se quitó el saco mientras le observaba.

  • Omnisciente: conoce completamente la historia (incluso los pensamientos e intenciones secretas de los personajes), pero no participa en ella. Utiliza la tercera persona. Ejemplo:

         Dos hermanos marchaban por el mismo camino.

  • Protagonista: narra su propia historia en primera persona. Ejemplo:

         Me encontraba en mi casa cuando…

  • El mensaje: es lo que quiso transmitir el autor mediante el relato, esto es, el propio cuento.

     Ejemplo:

El loro y el inglés

Cuentan que un inglés, que jamás había salido de Londres ni conocía los pericos, llegó a Veracruz, y en busca de un hotel se internó en la ciudad.

      Caminaba dirigiendo miradas investigadoras hacia todas las puertas, cuando un loro, volando desde un balcón, fue a posarse en la banqueta, casi a los pies del hijo de Albión.

     Los vivos colores del plumaje del animal, más la figura de su pico y la mansedumbre que demostraba, llamaron la atención del viajero a tal grado, que se detuvo e inclinó extendiendo la mano para tratar de tomar al pájaro.

      Iba ya asegurarlo cuando el loro, retirándose pausadamente con ese aire zalamero que suele tomar en las ocasiones solemnes, dijo:

–Lorito, ¿eres casado? ¡Ah, que regalo!

     El asombro del británico fue terrible, retrocedió como si hubiera visto una serpiente y, quitándose ceremoniosamente el sombrero, exclamó dirigiéndose al perico:

–Perdone usted, caballero; ¡yo creí que era usted pájaro!

Vicente Riva Palacio

Desarrollo: Un inglés que no conocía a los pericos llegó a Veracruz y buscó un hotel. Encontró un perico en la banqueta y se asombró tanto por su plumaje que quiso atraparlo.

ClímaxEl perico habló y el sorprendido inglés dio un salto y con gran respeto se quitó el sombrero.

DesenlaceEl inglés dijo al perico: Perdone señor, pensé que era usted un pájaro.

Narrador: El autor del relato.

MensajeLos errores que se cometen por el desconocimiento de las cosas.

 

 

 

 

 

 

 

contenido: genero narrativo climax