LA NARRACIÓN

Los textos narrativos cuentan, narran un suceso, el cual, naturalmente, es narrado por "alguien"; ese alguien es el narrador, quien, según el papel que desempeñe dentro de la obra, puede entrar en alguna de estas categorías:

 

Narrador omnisciente

Es el que lo sabe todo, lo sabe, el pasado, el presente y el futuro; conoce los detalles de los personajes, los acontecimientos, el ambiente, la escenografía y el tiempo de la narración. Su voz se encuentra en todo el relato, maneja a su antojo situaciones y personajes, domina la escena conociendo hasta el menor detalle. Utiliza la tercera persona: "Los hombres salvajes no eran en realidad malvados".

 

Narrador testigo

Es aquel que se concreta a narrar lo que vio o lo que le contaron; es un personaje secundario que nos relata los hechos en los que participa o de los que sólo es un testigo. Utiliza la tercera o la segunda persona: "Abres los ojos: la ves sonriendo, de pie, al pie de la cama".

 

Narrador protagonista

Este narrador cuenta los hechos en primera persona porque él es el personaje principal de la narración: "Me gusta que me mire así, parece mentira lo del primer día cuando me quitó los caramelos".

 

Los acontecimientos

Se le llama así al desarrollo de los hechos; se les denomina también "motivos dinámicos" que, encadenados o unidos, forman la trama.

Una narración (particularmente si es novela) tiene varios motivos dinámicos que el autor puede presentar de forma aislada, para después relacionarlos en el clímax de la narración. De esta forma, los acontecimientos son los que constituyen y estructuran la acción.

 

Los personajes

Son los elementos que le dan vida a la narración; según la función que desempeñan dentro de la obra, los personajes se clasifican en tres grupos:

 

  • Principales: Son los imprescindibles en la narración, si se retirasen de la obra, ésta ya no tendría sentido.
  • Secundarios: Acompañan a los personajes principales; son comparsas que secundan la acción y complementan la obra sirviendo de apoyo a los personajes principales.
  • Circunstanciales: Aparecen en la narración por circunstancias determinadas en la acción, surgen por necesidades de la obra; su aparición es esporádica. Se les llama también ambientales, porque caracterizan o definen el ambiente donde transcurren las acciones.

 

DISTINCIÓN ENTRE LA NOCIÓN DE ESPACIO Y AMBIENTE

Es donde los personajes desarrollan la acción de una narración. El marco se divide en espacio y ambiente.

El espacio se refiere a aspectos físicos. El autor hace saber al lector en dónde se desarrollan los acontecimientos, se hace alusión a todo lo físico que les rodea: una casona, un patio, un hospital, una escuela, la calle, etcétera.

El ambiente se refiere a aspectos no físicos, es el clima psicológico que crea el autor para transmitir terror, alegría, tristeza, soledad, etcétera. En algunas obras, la escenografía ayuda a crear determinado ambiente en el ánimo del lector, aunque otras, el ambiente psicológico puede contrastar con el ambiente físico, es decir, con la escenografía.

No confundir el espacio con el ambiente. El espacio es el marco físico donde los personajes y los acontecimientos se desarrollan, y el ambiente es el clima psicológico de la narración, forma parte del marco; es un elemento del espacio narrativo.

 

 

CARACTERÍSTICAS PSICOLÓGICAS DE LOS PERSONAJES

Los personajes son parte fundamental en el desarrollo de una obra literaria, son los seres que dan vida a los acontecimientos de una narración y se distinguen unos de otros por la importancia que tienen en el desarrollo de la misma.

Al hablar de las características psicológicas de un personaje se habla de la motivación de sus actos, de sus ideas, de su manera de ser. Los personajes son como los seres humanos, también tienen características propias que los llevan a diferenciarse unos de otros, algunos se universalizan y se vuelven ejemplo a seguir por otros personajes. Tal es el caso de El Quijote, de don Juan Tenorio y de La Celestina. Cuando alguien es soñador e idealista, un hombre o una mujer que luchan por conseguir la justicia y el bien, se dice que es "quijotesco"; cuando un hombre busca seducir, y lo consigue, a un sinnúmero de mujeres, se dice que es un "don Juan"; cuando una mujer o un hombre sirven de cómplice a alguien para consumar un amor, se le llama "celestino" o "celestina".

 

EL MANEJO DEL TIEMPO EN LA OBRA

 

Generalmente, en las narraciones largas, como lo son algunas novelas, se escribe en tiempo pasado (imperfecto o indefinido). En cambio, en los relatos breves, como los cuentos, es preferible el presente, siempre que se trate de una narración actual.

En el cuento clásico "Érase una vez…", en el que la acción se sitúa en época remota, es casi obligado utilizar el tiempo pasado: "…y entonces el rey, indignado por la respuesta del vasallo, mandó que le dieran cien azotes…".

El narrador puede presentar lo narrado en pasado, así sean años, meses, días, horas, estaciones o generaciones humanas las que presente en su obra.