Las enfermedades infecciosas son producidas por microorganismos (bacterias y virus) que invaden el cuerpo y se multiplican en él.

Frutas, verduras y agua no desinfectada son medios de contraer microorganismos patógenos     No todos los microbios producen enfermedades; los que las provocan se llaman patógenos y sus efectos pueden ser muy graves.

     Los microbios patógenos se difunden de varias maneras; algunos se expulsan al toser o estornudar. Otros se trasmiten por contacto directo, por ejemplo, con el saludo de mano a mano; otros se adquieren mediante el contacto con animales o por el consumo de productos de origen animal.

     Cuando los microbios entran en el organismo, necesitan cierto tiempo para reproducirse y multiplicarse lo suficiente como para causar síntomas de enfermedad. Ese tiempo se conoce como periodo de incubación.

     El periodo de incubación varía de una enfermedad a otra. Sin embargo, si se presenta una enfermedad de tipo infeccioso, cuyo periodo de incubación se conoce, es posible determinar en dónde y cuándo se contagió el enfermo y quién más puede padecerla.

     Los glóbulos blancos o linfocitos que se encuentran en Ia sangre destruyen a los microorganismos y producen anticuerpos contra Ia enfermedad, formando así las defensas naturales del organismo contra las infecciones.

    El dolor de cabeza y Ia fiebre son síntomas comunes de las enfermedades infecciosas y se deben, probablemente, a las sustancias producidas por las defensas del organismo.

     La inmunización (vacunas) y los antibióticos proporcionan ayuda extra para Ia creación de las defensas del cuerpo.

     Entre las enfermedades infecciosas se encuentran Ia gripe, Ia tuberculosis y el cólera; también las propias de Ia infancia, como sarampión, rubéola, varicela, escarlatina, tos ferina, paperas, etcétera.

     Las enfermedades infecciosas de Ia infancia son contagiosas, esto es, se trasmiten de una persona a otra. Generalmente, se propagan en Ia escuela como una epidemia menor y pueden prevenirse por medio de la vacunación, que en México es completamente gratuita.

     Las infecciones parasitarias son causadas por organismos más grandes que los microbios con capacidad para invadir el cuerpo; a estos organismos unicelulares o pluricelulares se les conoce con el nombre de parásitos.

     En las infecciones por microorganismos, el cuerpo tiene defensas naturales adecuadas (glóbulos blancos), sin embargo carece de medios naturales para prevenir Ia invasión.

     Las enfermedades por parásitos se presentan principalmente en las zonas tropicales y lugares donde existe poca higiene.

     Los parásitos pueden alojarse fuera del cuerpo, como los piojos, pulgas, chinches, etc., a este fenómeno se le llama exoparasitosis; pueden parasitar en el interior del organismo, como Ia tenia, ameba, áscaris, etc.; a dicho fenómeno se le llama endoparasitosis.

     Las enfermedades infecciosas más comunes en el hombre, producidas por parásitos, son Ia malaria, que es provocada por un parásito unicelular llamado plasmodio, y Ia teniasis que puede trasmitirse al hombre por Ia ingestión de carne de cerdo o de res, infestada por Ia fase larvaria de Ia tenia, que se llama cisticerco.

Taenia.

     Las infecciones por parásitos pueden prevenirse con facilidad si se observan las más elementales reglas de higiene, como lavarse las manos después de ir al baño; antes y después de comer; lavar bien los platos y no dar de comer a los animales en los mismos utensilios que utiliza el humano.

     También hay que comer Ia carne de cerdo y de res bien cocidas, y lavar perfectamente las frutas y verduras antes de consumirlas.

     En México, las enfermedades infecciosas y parasitarias más comunes son las que afectan al aparato digestivo y respiratorio.

     Entre las digestivas se encuentran:

     El cólera, causado por la bacteria Vibrio cholerae, que al invadir el intestino produce toxinas que provocan diarrea muy severa, deshidratación y dolor abdominal, si no se trata a tiempo puede causar la muerte de la persona afectada.

     Es necesario restituir urgentemente los líquidos que pierde el organismo por la diarrea y establecer un tratamiento de antibióticos adecuado.

     La persona se infecta con la bacteria al consumir agua y alimentos (principalmente mariscos) contaminados con ella.

     La amibiasis, provocada por el protozoario Entamoeba histolytica, causa diarrea con moco y sangre, dolor abdominal, fiebre y deshidratación, en casos graves puede producir abscesos hepáticos (pus encapsulada en el hígado).

     El tratamiento de la amibiasis incluye la restitución de los líquidos perdidos y un medicamento antiparasitario basado en el metronidazol.

     Las infestaciones por gusanos se denominan helmintiasis y, de acuerdo con el parásito presente, pueden recibir un nombre específico, como ascariasis (Ascaris lumbricoides, gusano cilíndrico), teniasis (Taenia solium, gusano plano), oxiurasis (Enterobius vermicularis, gusano plano), etcétera

     Todos estos parásitos invaden el intestino, causando daños diversos entre los que el dolor abdominal, la distensión abdominal, diarreas y, principalmente, desnutrición, son los más frecuentes, pues el parásito consume las sustancias que debería aprovechar el organismo.

     Para prevenir las infestaciones parasitarias hay que seguir reglas estrictas de higiene.

     Es recomendable la desparasitación rutinaria de la población, cuando menos una vez al año.

 

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