Para favorecer y conservar Ia salud se deben seguir normas muy sencillas, como consumir una dieta equilibrada y cuidar Ia higiene de los alimentos.

Dieta saludable.     Una dieta equilibrada es aquella que contiene las cantidades adecuadas de proteínas, hidratos de carbono, grasas, fibra, vitaminas y minerales, como hierro, fósforo y calcio, además de Ia cantidad suficiente de agua.

     Si se ingiere una variedad de sustancias nutritivas, difícilmente se sufrirá por Ia carencia de elementos nutritivos esenciales.

     En cambio, si se come una selección restringida de alimentos, mucho de alguno e insuficiente de otro, puede padecerse una enfermedad.

     Los alimentos que contienen proteínas son: carne, pescado, leche, huevos, queso y legumbres (frijoles, lentejas, etcétera).

     Las proteínas son fundamentales para Ia reconstrucción de los tejidos del organismo.

     Los hidratos de carbono se encuentran en el azúcar, pan, galletas, pastas, papas y cereales, y son una buena fuente de energía. Además, el pan integral y las papas contienen suficiente fibra; los cereales suministran proteínas y el pan es una rica fuente de hierro.

     Las grasas se pueden encontrar en las plantas (aceitunas, cacahuates, nueces) y en los animales (carne, tocino, manteca, salchichas y patés, entre otros), así como en los productos lácteos (queso, mantequilla, nata).

     Además de contener en diferentes proporciones los nutrimentos, las frutas y las verduras poseen vitaminas y minerales. La deficiencia de vitaminas puede originar enfermedades graves.

     La higiene de los alimentos es importante, pues incluye reglas preventivas para evitar un mal manejo de los alimentos que puede perjudicar Ia salud.

     Algunas de las principales reglas de higiene de los alimentos son:

1. Conservar los alimentos limpios en recipientes tapados.

2. Consumir alimentos en perfecto estado de conservación y que estén bien cocidos.

3. Evitar alteraciones y contaminación de los alimentos al guardarlos congelados o muy calientes.

4. Lavarse las manos después de ir al baño y antes de tocar los alimentos.

5. Limpiar muy bien las superficies en donde se preparan los alimentos con agua jabonosa.

6. Lavar los platos y utensilios de cocina y secarlos con paños limpios.

7. Tener tapados los botes de basura, vaciarlos y lavarlos regularmente.

8. No refrigerar los pasteles de nata, las natillas u otros productos lácteos más de 48 horas.

9. Cubrir las heridas de las manos con cinta adhesiva o colocando guantes de goma mientras se preparan los alimentos.

10. Leer con atención las fechas de caducidad en los alimentos y no consumirlos si éstas se han vencido.

     Es conveniente recordar que se debe ingerir una alimentación equilibrada y adecuada al organismo (preferentemente a horas fijas), y tener al menos una evacuación diaria.

¿Qué comemos los mexicanos?

     En la dieta de los mexicanos la fuente principal de energía son los cereales, como el maíz, que se consume en muy diversas formas, el trigo y el arroz; las leguminosas, como los frijoles y las lentejas.

     Los cereales tienen un alto contenido de carbohidratos y las leguminosas además contienen proteínas, fósforo y hierro.

     La forma de preparación de la tortilla en México, maíz cocido en agua con cal, y la cantidad en la que se consume, la convierte en una fuente muy importante de calcio.

     También se cuenta en toda la República Mexicana con una gran variedad de frutas y legumbres que forman parte importante de la alimentación y que son fuente de vitaminas y minerales, tales como el chile, aguacate, chayote, flor de calabaza, papa, camote, plátano, guayaba, limón, mandarina, papaya, mamey y zapote para nombrar sólo algunas. La gran variedad de frutas que existe en México hace muy populares las aguas frescas, que son bebidas sanas y ricas en vitaminas.

Verduras de origen mexicano.     El mexicano consume también carne de res, cerdo, pollo y vísceras, como hígado, panza de res, y algunos embutidos como la longaniza. Todos estos alimentos agregan a la dieta una cantidad considerable de proteínas, grasas y minerales, especialmente hierro y vitaminas del complejo B.

     Sin embargo, a pesar de la variedad de alimentos ennumerados, la dieta del mexicano no siempre es la más adecuada.

     La fritura es el método de cocción más usual, lo que añade gran cantidad de grasa a la dieta. Por otra parte, se consume una gran cantidad de refrescos embotellados y alimentos "chatarra" que no contienen elementos nutritivos de calidad y que en muchas ocasiones sustituyen a otros alimentos, como las frutas, verduras, leche y huevos.

     La disponibilidad y el costo de los alimentos también influye en la selección que se hace de ellos. Por eso, se debe consumir los alimentos que se produzcan en la región que se producen y las frutas y verduras características de cada época del año, pues éstos son más baratos y de mejor calidad.

 

 

 

 

 

 

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