La reproducción en el ser humano se divide en cuatro partes:

  • Gametogénesis
  • Fecundación
  • Desarrollo del embrión
  • Parto

Gametogénesis

Se llama gametogénesis al fenómeno por el cual se forman las células sexuales o gametos. Comprende dos importantes procesos: Ia formación de los gametos femeninos y Ia de los gametos masculinos.

Las etapas del desarrollo del óvulo, gameto femenino, se conocen con el nombre de ovogénesis, y las de los espermatozoides o gametos masculinos como espermatogénesis.

Tanto en las etapas de Ia ovogénesis como en las de Ia espermatogénesis hay divisiones por mitosis y divisiones por meiosis. 

En Ia primera resulta un óvulo con 23 cromosomas (mitad de Ia carga genética de Ia madre) y en Ia segunda un espermatozoide con 23 cromosomas (mitad de Ia carga genética del padre).

Al unirse, el óvulo y el espermatozoide forman una célula con 46 cromosomas (los normales en el ser humano) que posee Ia mitad de Ia carga genética del padre y Ia mitad de Ia carga genética de Ia madre.

Ovogénesis

La ovogénesis se inicia con una división por mitosis de Ia célula germinal del ovario, estimulada por Ia hormona folículo estimulante (HFE) y Ia hormona luteinizante (HL).

Al crecer, los óvulos se rodean de una capa de células diferentes, constituyendo lo que se conoce como folículo de Graaf. El folículo se llena de líquido y crece, hasta formar una vesícula grande que sobresale de Ia pared del ovario. En su interior existe ya un solo óvulo grande. Al reventar el folículo, el óvulo ya maduro y rodeado de células foliculares se dirige a las trompas de Falopio, donde puede ser fecundado. La liberación del óvulo por el ovario se conoce como ovulación.

Algunas investigaciones recientes han considerado que en cada ovario se generan aproximadamente 400 mil óvulos. Se cree que todos ellos ya existen en el ovario de Ia recién nacida, aun cuando permanecen inactivos desde el nacimiento hasta Ia influencia de las hormonas en Ia pubertad.

Espermatogénesis

La espermatogénesis se realiza en los tubos seminíferos de los testículos por Ia influencia de Ia testosterona, que es Ia hormona masculina; los tubos seminíferos constituyen el epitelio germinal masculino. Las células germinales de este epitelio, por división mitótica y meiótica, dan origen a los espermatozoides.

Los espermatozoides una vez formados pasan hacia el epidídimo, donde se acumulan hasta que son liberados durante Ia eyaculación; cuando ésta no se verifica, los espermatozoides mueren y son reabsorbidos por el organismo.

Se calcula que en cada eyaculación, hay en el semen o esperma (mezcla de espermatozoides y líquidos seminales) cientos de millones de espermatozoides.

Los espermatozoides son células pequeñas muy especializadas que constan de cabeza, cuello, parte central y cola.

La cabeza contiene, además del núcleo del gameto, una serie de enzimas que facilitan Ia disolución de Ia membrana del óvulo en el momento de Ia fecundación.

En el cuello se encuentran numerosas mitocondrias que dan al gameto Ia energía necesaria para su movimiento.

La cola es Ia parte del espermatozoide que lo impulsa para realizar su movimiento hacia el óvulo.

Al momento de Ia fecundación, solamente Ia cabeza del espermatozoide penetra dentro del citoplasma del óvulo.

En los organismos superiores existen unos cromosomas implicados en Ia determinación del sexo del embrión.

En Ia especie humana, el núcleo de las células masculinas contiene un par de cromosomas sexuales llamados XY. En cambio, el núcleo de las células femeninas contiene un par de cromosomas sexuales denominados XX.

En Ia espermatogénesis, cuando las células del epitelio germinal se dividen por meiosis dentro del testículo para formar los espermatozoides, los cromosomas sexuales se desdoblan, es decir, ya no son pares: el cromosoma Y se va a un espermatozoide, y el cromosoma X se va a otro.

En forma semejante, las células germinales femeninas, que tienen dos cromosomas sexuales XX, al dividirse por meiosis dan como resultado un óvulo que contiene un solo cromosoma X.

Si el óvulo X se combina con un espermatozoide que contenga un cromosoma X, se formará un huevo o cigoto que tendrá dos cromosomas X; es decir, sus cromosomas sexuales serán XX, lo que significa que el producto será una mujer.

En cambio, si el óvulo X se combina con un espermatozoide Y, el resultado es un huevo o cigoto con cromosomas sexuales XY, lo cual significa que el producto será un varón.

RELACIÓN SEXUAL Y EMBARAZO

Para que se lleve a cabo el embarazo, debe existir primero la fecundación del óvulo por un espermatozoide, y cuando esto sucede, también se une la información genética que tiene la madre con la que tiene el padre, por lo que el hijo tiene caraterísticas de los dos.

En la relación sexual el hombre deposita el semen en la vagina de la mujer al introducir el pene en esta cavidad, de ahí los espermatozoides viajan a través del aparato reproductor femenino en busca del óvulo al que deben encontrar en las trompas de Falopio para fecundarlo. Si la relación sexual se realiza cuando no hay un óvulo presente, el embarazo no se presenta.

LA FECUNDACIÓN: UNIÓN DEL ESPERMATOZOIDE Y EL ÓVULO

La fecundación o fertilización es el fenómeno en el que una célula espermática o espermatozoide atraviesa Ia membrana externa de un óvulo y se fusiona con él. Este proceso ocurre en Ia trompa de Falopio, poco después de Ia ovulación.

En el interior de Ia vagina son eyaculados 5 cm3 de semen, que contienen aproximadamente 200 millones de espermatozoides. Sólo uno de ellos fecundará al óvulo.

Los espermatozoides viajan hacia arriba, desde Ia vagina, a través del útero, hasta llegar a las trompas; avanzan aproximadamente medio centímetro por minuto y son sumamente sensibles a Ia temperatura y acidez de Ia vagina. El espermatozoide conserva su capacidad para fecundar durante 24 a 48 horas después de haber sido depositado en las vías genitales femeninas. El óvulo puede ser fecundado por el espermatozoide únicamente entre las 8 y 24 horas que siguen a Ia expulsión del primero.

En consecuencia, para que ocurra Ia fecundación debe haber relación sexual poco antes de Ia ovulación, a fin de que existan espermatozoides en el momento en que el óvulo se expulsa, o bien pocas horas después de Ia ovulación.

Maduración del óvulo, fecundación y camino que sigue hasta su nidación en las paredes del útero.

 El óvulo está recubierto por células protectoras, para que Ia fecundación ocurra, los espermatozoides liberan una sustancia que dispersa las células de la cubierta protectora y permite que uno penetre en la membrana del óvulo.

La sustancia que libera los espermatozoides es una enzima que recibe el nombre de hialuronidasa.

Cuando uno de los espermatozoides introduce su cabeza al óvulo, éste cambia su membrana formando una barrera de fertilización que impide que otro espermatozoide penetre.

El núcleo del espermatozoide se une al núcleo del óvulo y se restablece el número diploide de cromosomas de Ia especie, que es de 46.

El óvulo fecundado recibe el nombre de huevo o cigoto, y empieza a dividirse mientras se desplaza por Ia trompa de Falopio hacia el útero.

La mórula celular se adhiere a Ia pared uterina unos 12 días después de efectuada la fecundación.

DESARROLLO EMBRIONARIO

Una vez que el óvulo ha sido fecundado comienza, entonces, el desarrollo embrionario.

La primera división o segmentación del óvulo ya fecundado se efectúa 30 horas después de Ia fecundación; las siguientes segmentaciones continúan rápidamente hasta llegar al útero en forma de una bola celular o pelota de 32 células que recibe el nombre de mórula.

Asimismo, el proceso de división celular sigue de una manera acelerada, identificándose otras fases (gástrula y blástula) en las que Ia bola celular va adquiriendo una forma más completa, tanto cuantitativa como cualitativamente .

Aproximadamente hasta Ia duodécima semana del embarazo, el bebé gestado se denomina embrión; a partir de este momento y hasta el parto, se le llama feto Conforme el embrión va creciendo, se le desarrollan unas vellosidades que penetran en Ia pared uterina. Estas salientes no forman parte del embrión y más adelante darán lugar a lo que conocemos como placenta, que es el órgano encargado de suministrar alimentos y oxígeno al embrión a partir de Ia sangre de Ia madre.

Desarrollo del embrión. El embrión se desarrolla con extraordinaria rapidez. A partir de las cinco semanas tiene aproximadamente el tamaño de un grano de arroz y a las 12 semanas mide unos 6 cm de largo.

A los 28 días su órgano más grande será el corazón. El sistema nervioso, los ojos y las orejas se desarrollarán a las 6 semanas.

En Ia tercera semana se observa el cerebro y su crecimiento, esbozos del corazón, oídos y columna vertebral.

Entre Ia sexta y séptima semanas, cuando el embrión mide apenas 14 mm, ya son visibles las extremidades, Ia nariz y los labios.

En Ia octava y novena semanas mide 35 mm, y es prácticamente un ser humano en miniatura; su cuerpo ya está formado, en sus extremidades se aprecian los dedos y ya tiene cara. Además, casi todos los órganos internos están completos. En Ia vigésima semana el feto mide 25 cm de longitud y Ia madre puede sentir sus movimientos.

En Ia vigésima octava semana el feto ya tiene pelo en Ia cabeza, tiene pestañas y de vez en vez abre y cierra los ojos.

Si por alguna razón naciera en ese momento, ya podría sobrevivir, pues todos sus órganos están suficientemente desarrollados, aunque será un bebé prematuro, el cual requiere atención y cuidados especiales.

El feto está listo para nacer en Ia semana 40 de embarazo, cuando pesa ya entre 2 800 y 3 500 gramos y su longitud es de 49 a 51 centímetros.

El embrión está recubierto por membranas; una de las membranas se llama amnios y hace que el embrión se mantenga permanentemente sumergido en un medio acuoso interno, denominado líquido amniótico.

Esta cámara de líquido protege al producto de traumatismos y le brinda una temperatura constante. Otra de las membranas es Ia placenta, a Ia que el feto está unido por eI cordón umbilical. Por medio de este cordón, Ia sangre del feto fluye a Ia placenta, en Ia que absorbe sustancias de Ia sangre de Ia madre; luego expele los productos de desecho. La sangre de Ia madre y Ia del feto nunca están en contacto directo ni se mezclan.

Cuando el periodo de gestación llega a su término, esto es, aproximadamente 40 semanas después de Ia fecundación, se inician los preparativos para el nacimiento.

El cuerpo de Ia mujer sufre muchos cambios físicos y fisiológicos a lo largo del embarazo.

Primero se suspende Ia menstruación; luego, el abdomen así como las mamas van aumentando paulatinamente de tamaño.

La glándula tiroides se vuelve más activa y cambia el metabolismo de Ia mujer para proporcionar al embrión más calcio, fósforo, hierro y nitrógeno, los cuales Ia embarazada debe reponer consumiendo una dieta que sea rica en esos elementos.

En el embarazo se produce un aumento de peso que no debe sobrepasar los 11 kg. Este peso se distribuye como sigue:

  • 3.5 kg, feto
  • 1.8 kg, líquido amniótico y membranas fetales
  • 1.3 kg, hipertrofia de las mamas
  • 3.5 kg, aumento de los líquidos maternos debido a Ia retención de agua provocada por el aumento de Ia concentración de las hormonas esteroides

En Ia mayoría de las mujeres el parto es un fenómeno natural que no presenta ningún problema. También puede darse el caso de embarazos múltiples. De éstos, los más comunes son los embarazos gemelares.

Los gemelos pueden ser:

  • Gemelos fraternos
  • Gemelos idénticos

Los gemelos fraternos se originan de dos óvulos distintos que son fecundados por dos espermatozoides; los fetos pueden o no ser del mismo sexo y poseen dos placentas, dos bolsas amnióticas y cargas genéticas diferentes.

A. Gemelos fraternos   B. Gemelos idénticos.

  Los gemelos idénticos se originan de un solo óvulo fecundado que se divide y se convierte en dos fetos del mismo sexo que comparten Ia misma placenta, Ia misma bolsa amniótica e idéntica carga genética.

PARTO

Unas semanas antes de que ocurra el nacimiento, el bebé coloca su cabeza hacia abajo y la encaja en el cérvix del útero. Esto provoca en algunas mujeres molestias, que indican que está próximo el parto.

Se producen varias señales que indican que el niño está a punto de nacer. El parto se divide en tres etapas: dilatación, expulsión del producto y expulsión de la placenta.

La primera, es que los músculos del útero comienzan a contraerse bruscamente. Estas contracciones se vuelven regulares y aumentan en fuerza y en frecuencia; a esto se le llama labor.

La labor dura generalmente entre 3 y 24 horas, y sirve para ir empujando al producto hacia el exterior a través de Ia vagina, la cual se ensancha para permitir su salida. A esta etapa se le denomina dilatación.

Durante Ia labor se rompe el amnios que libera el líquido amniótico; a esto se le conoce como ruptura de Ia fuente.

Cuando el cérvix está totalmente dilatado, el niño se desplaza hacia el canal de nacimiento; aparece Ia cabeza y después gira para que salgan los hombros y el resto del cuerpo. A esta etapa se le da el nombre de expulsión del producto.

Al nacer el niño llora, abre Ia boca, llena sus pulmones de aire y empieza a respirar. Se corta el cordón umbilical. Después del parto el útero sigue contrayéndose para expulsar Ia placenta; a esta etapa la conocemos como expulsión de la placenta, dando por terminado el alumbramiento.

Un nuevo ser ha nacido; él depende totalmente de sus padres para subsistir y desarrollarse. Para hacerlo en forma adecuada, necesita cubrir sus requerimientos de nutrición, higiene y cuidados, además del cariño y estímulo de un ambiente familiar sano.

 

 

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