La célula es la unidad estructural y fisiológica que forma a los seres vivos. Está constituida por tres partes fundamentales:

     1. La membrana es la parte externa; aísla a la célula y le da protección.

     2. El citoplasma es la parte localizada entre la membrana y el núcleo. En él se encuentran los organelos celulares. A todo lo que hay dentro de la célula (citoplasma y núcleo) se le da el nombre de protoplasma.

     3. El núcleo es la parte central de la célula y en él se encuentran las estructuras portadoras de los caracteres hereditarios.

     Las células son generalmente de tamaño microscópico; para medir sus dimensiones se utilizan las siguientes unidades métricas:

     Micra (µ), que equivale a una milésima de milímetro (o 10-6 m), y Angström (Å), que representa una diezmilésima de micra (o 10-10 m).

     Así como el tamaño de la célula es variable, también lo es su forma. Puede haber células redondas, estrelladas, en forma de huso, hexagonales, etcétera.

     La materia viva o protoplasma que forma a la célula contiene dos grupos principales de sustancias: las inorgánicas, como el agua y las sales minerales; gases disueltos como el oxígeno (O2) y el dióxido de carbono (CO2), así como otros elementos, por ejemplo el hierro (Fe), cobre (Cu), zinc (Zn), magnesio (Mg), fósforo (P), calcio (Ca), manganeso (Mn), potasio (K), sodio (Na) y cloro (Cl); y las orgánicas, que presentan enlaces de carbono-hidrógeno (C-H), y constituyen las biomoléculas.

 

 

 CÉLULAS PROCARIONTES Y CÉLULAS EUCARIONTES

En las células procarióticas el material genético está en forma de una molécula grande y larga de ADN suspendida y dispersa en el citoplasma; llamada nucleoide; mientras que en las eucarióticas el ADN tiene forma de doble hélice, y se localiza aislado en el núcleo celular; además el núcleo y los organelos de las células eucariontas como las mitocondrias y cloroplastos, presentan doble membrana celular.

Derecha: bacteria, célula procarionte; izquierda: ameba, célula eucarionte.

    Un hecho relevante es que los organismos procariontes fueron las primeras formas de vida que habitaron en nuestro planeta.

     Los integrantes del reino monera, como las bacterias y algas cianofitas (llamadas actualmente cianobacterianas), presentan células procariontes, mientras que los organismos de los reinos protista (algas y protozoarios), fungi (hongos), plantae (plantas) y animalia (animales), poseen células eucariontes.

      Se da el nombre de organismos unicelulares a todos aquellos formados por una sola célula; mientras que los pluricelulares (llamados también multicelulares) están constituidos por un gran número de células.

     En los seres unicelulares como las bacterias o las amebas, una sola célula es la encargada de llevar a cabo todos los procesos vitales. En cambio, en los organismos pluricelulares, que incluyen a las plantas, animales, casi todos los hongos y ciertas algas, las células se agrupan y organizan para realizar las funciones biológicas.

 

 

 DIFERENTES TIPOS DE CÉLULAS EN EL CUERPO HUMANO

El cuerpo humano es una compleja estructura formada por distintos niveles de organización, encaminados al mantenimiento de la vida.

     La vida de un ser humano inicia cuando dos células: el óvulo y el espermatozoide se unen para formar el cigoto, el cual se irá desarrollando para dar lugar a la formación de un nuevo ser.

     Las células se agrupan para formar tejidos, éstos a su vez originarán órganos; el conjunto de órganos dará lugar a los aparatos y los complejos sistemas del cuerpo humano.

     Cada célula del cuerpo humano está especializada para llevar a cabo una función específica y aunque existen más de 200 tipos diferentes de células en él, éstas pueden clasificarse en general en cuatro tipos de tejidos.

Tejido muscular, tejido óseo, tejido nervioso.     1. Células del tejido epitelial: se distribuyen en láminas continuas de células, proporcionan una cubierta protectora en todo el cuerpo; protegen contra daños mecánicos y microorganismos, contra la desecación; revisten a los órganos internos, regulan el movimiento de moléculas al interior, algunos segregan sustancias y además muchos poseen terminaciones nerviosas para captar los estímulos exteriores.

     2. Células de tejidos conectivos: sirven para unir a los órganos, darles apoyo y protección. Las células de este tipo se encuentran separadas unas de otras por material extracelular. Ejemplos de ellas son las que forman la sangre, tendones, ligamentos, los huesos, el tejido graso, etcétera.

     3. Células del tejido muscular: estas células se encargan de la contracción de los músculos que permiten al ser humano realizar movimientos, como correr, caminar, respirar, y hasta impulsar la sangre del corazón. Existen tres clases de músculos: liso, estriado y cardiaco.

     4. Células del tejido nervioso: las células nerviosas o neuronas se encargan de recibir y transmitir impulsos nerviosos.

     5. Células del tejido sanguíneo: se encargan de distribuir sustancias nutritivas y oxígeno a través del cuerpo. En este tejido existen diferentes tipos celulares, como los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas.

 

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