HUESOS DEL CUERPO HUMANO

El armazón del cuerpo está constituido por los huesos, que en total son 208. En conjunto se conocen con el nombre de esqueleto. Algunos autores señalan que el total de huesos es de 206.

Algunos huesos sirven para proteger ciertos órganos. Por ejemplo, el cráneo protege al cerebro, y Ia caja torácica y Ia columna vertebral al corazón y los pulmones, principalmente.

Esqueleto humano.

  Los huesos están compuestos de células vivas, rodeadas por una laguna de minerales (calcio y fosfatos, básicamente).

En el interior de algunos huesos existe una sustancia blanda llamada médula ósea, donde se fabrica Ia mayor parte de las células sanguíneas.

El conjunto de los huesos se divide en:

  • Huesos del cráneo

  • Columna vertebral

  • Caja torácica

  • Extremidades superiores

  • Extremidades inferiores

Los huesos del cráneo protegen a Ia médula espinal, el cerebelo, el cerebro y los órganos de los sentidos (vista, oído, olfato y gusto).

Los huesos craneanos son: dos parietales (en Ia parte superior), dos temporales (a los lados del cráneo), un frontal (colocado al frente), un occipital (en Ia parte posterior), un etmoides y un esfenoides.

La cara está formada por dos malares, dos nasales, dos lagrimales, dos palatinos, dos cornetes, un vómer o tabique nasal, dos maxilares superiores y un maxilar inferior. Este último es el único hueso móvil de Ia cabeza.

La columna vertebral está formada por 33 huesos llamados vértebras. Tiene diversas funciones, entre ellas, protege a Ia médula espinal, sostiene Ia cabeza y sirve de inserción a las costillas y músculos de Ia espalda.

La columna vertebral se divide en cinco regiones:

  • Región cervical
  • Región dorsal
  • Región lumbar
  • Región sacra
  • Región coccíega

La región cervical está formada por siete vértebras, entre ellas el atlas, que sostiene Ia cabeza, y el axis, que permite el movimiento.

La región dorsal comprende doce vértebras, las cuales sirven como eje posterior del tórax.

La región lumbar está compuesta por cinco vértebras.

La región sacra integrada por otras cinco vértebras unidas a un hueso llamado sacro, constituye Ia parte posterior y central de Ia pelvis o cadera.

Por último, Ia región coccíega, que es Ia parte terminal de Ia columna vertebral, está formada por tres a cinco vértebras.

La caja torácica se forma por las vértebras dorsales, las costillas y el esternón.

Las costillas son unos huesos largos, curvos y delgados que se unen simétricamente a cada lado de Ia columna vertebral hasta completar doce pares; los primeros diez se unen al esternón por medio de cartílagos, mientras que los últimos dos pares, llamados costillas flotantes, se unen sólo a Ia columna.

Las extremidades superiores se articulan al tronco a Ia altura de los hombros. Están formadas por hombro, brazo, antebrazo y mano. Los huesos del hombro son: húmero, clavícula y omóplato.

El brazo está formado por un solo hueso: el húmero.

Los huesos del antebrazo son el cúbito y el radio.

La mano está formada por 27 huesos cortos que se dividen de Ia siguiente manera: carpo (muñeca), metacarpo (palma y dorso de Ia mano) y falanges (dedos).

Las extremidades inferiores se dividen en tres partes: muslo, pierna y pie.

El muslo está formado por el hueso más largo del cuerpo: el fémur.

La pierna está formada por dos huesos: Ia tibia y el peroné.

En Ia rodilla, Ia articulación formada por Ia tibia y fémur se protege con Ia rótula.

El pie se forma por tarso (talón), metatarso (planta del pie) y falanges (dedos).

La mayoría de los huesos del esqueleto femenino son algo menores, pero tienen Ia misma forma que los huesos del esqueleto masculino. Una excepción es Ia pelvis (hueso de Ia cadera). La pelvis femenina es más ancha y tiene más espacio central, pues deberá albergar Ia cabeza del niño al pasar de Ia matriz hacia el exterior durante el parto.

ARTICULACIONES

Al lugar donde se unen dos o más huesos se le conoce como articulación. Existen articulaciones con y sin movimiento. Las primeras están en las extremidades y columna vertebral. Las segundas en el cráneo.

De acuerdo con el grado de movilidad que permiten las articulaciones, éstas pueden ser diartrosis, las cuales se caracterizan por su gran movilidad, como las rodillas, los codos y los hombros; anfiartrosis, presentan movilidad limitada, como las vértebras entre sí, y la sinatrosis, sin movilidad, como los huesos del cráneo.

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