La regla graduada es un instrumento muy útil para medir objetos pequeños que no midan más de 30 centímetros.

Es importante fijarse dónde comienza el primer centímetro y donde concluye el último, para que las medidas sean lo más exactas posibles.

También es necesario mantener la regla en línea recta para evitar que el trazo que hagamos sea incorrecto.