Cuando se divide un entero en varias partes iguales, cada una de esas partes recibe el nombre de fracción.

Toda fracción consta de dos términos:

El denominador indica las partes iguales en que se dividió el entero, y el numerador indica cuántas de esas partes se han tomado.

La fracción cuyo numerador es menor que el denominador recibe el nombre de fracción propia, y la que tiene el numerador igual o mayor al denominador se llama fracción impropia.

Por ejemplo, si doblamos una hoja en blanco en partes, la estaremos dividiendo en fracciones:

Estas fracciones se leen así: un medio (porque es la mitad de uno), dos cuartos (porque son dos partes de cuatro) y cuatro octavos (porque son cuatro partes de ocho).