Al hecho de transformar, intercambiar y obtener productos se le conoce como actividad económica. Cultivar la tierra, pescar o elaborar un empaque de plástico, construir una fábrica o un edificio, vender distintos tipos de mercancía, etc., son actividades económicas. Éstas se clasifican en: actividades primarias, secundarias y terciarias.

La actividad primaria tiene como finalidad la obtención de productos tal y como se encuentran en la naturaleza. Ejemplos de este tipo de actividad son la agricultura, la ganadería, la pesca, la minería, y la explotación forestal.

Por medio de la actividad secundaria se transforman las materias primas en productos elaborados; es decir, deja de existir una relación directa entre el hombre y la naturaleza.

La actividad terciaria agrupa diferentes tipos de servicios, el comercio, los transportes y las comunicaciones. La salud, la educación, la energía eléctrica, el agua potable son ejemplos de los servicios que ofrece esta actividad.