La superficie de nuestro planeta no es plana; tiene deformaciones que en su conjunto forman lo que se llama relieve. Dependiendo de la deformación de la corteza terrestre de que se trate, el relieve recibe diferentes nombres: montañas, mesetas, depresiones y llanuras.

Las montañas son las elevaciones más altas y escarpadas del terreno. Algunas de ellas se formaron por plegamientos de la corteza, originando levantamientos en el terreno; otras más por erupciones volcánicas, por acumulación de materiales a lo largo de millones de años o bien por fallas geológicas.

Cuando las montañas ocupan largas extensiones de terreno, forman las llamadas cadenas montañosas, sistemas montañosos o bien cordilleras. Entre las principales del continente americano están: las Montañas Rocallosas, los Andes y Sierras Madres; en Europa: Pirineos, Urales, Cárpatos, Alpes y Apeninos; en África, Atlas y Drakensberg; en Asia: Himalaya y Karakorum; y en Oceanía: la Gran Cordillera Divisoria.

Las mesetas son elevaciones planas o casi planas y muy extensas, que abarcan miles de km2; generalmente se encuentran a más de mil metros sobre el nivel medio del mar. Algunas mesetas se formaron por la acción erosionante del agua o bien por depósitos de materiales y lava. Las principales mesetas del mundo son el altiplano peruano-boliviano y la altiplanicie mexicana; Castellana y la de Baviera; Etiopía y Catanga; Tibet e Irán; y Barkly Tableland y Kinberly.

Las depresiones son partes de la superficie terrestre que se hallan a menor altura que el terreno que las rodea: cuando su altitud es superior al nivel del mar se les llama relativas; cuando está por debajo del nivel del mar se les llama absolutas. Algunas depresiones están cubiertas de agua, formando lagos, mientras que otras forman valles. Entre las depresiones se encuentran el Valle del río Rin, la depresión del río Balsas, el valle del río Rift y el valle del río Ganges. 

Las llanuras son regiones extensas y planas, ligeramente inclinadas u onduladas, situadas a pocos metros sobre el nivel del mar. Como ejemplos de llanuras en los cuatro continentes están: El Chaco y la Pampa, en América; la gran llanura del Norte, en Europa; el sur del trópico de Cáncer y norte del trópico de Capricornio, en África; y Siberia occidental y la llanura china en Asia.

Así, el planeta se modela a sí mismo, cambiando su relieve, como lo hacen las grandes constructoras, haciendo las ciudades.

La Tierra, en esta gran tarea, equilibra las fuerzas que provienen desde su interior con otras que realizan su actividad desde el exterior.

Como resultado de esta armonía natural se suceden los sismos, las erupciones volcánicas, el movimiento marino, el viento, entre otros fenómenos.

Las diferentes formas que ha llegado a adoptar el relieve del suelo y que nos permite reconocerlo en la actualidad son las montañas, mesetas, depresiones y llanuras.

El parámetro, o medida comparativa, de las elevaciones o depresiones que puede alcanzar el relieve terrestre es el nivel del mar.

A partir de éste se miden la altura de las montañas, las depresiones y las llanuras que existen en el planeta.