Visto desde el espacio, nuestro planeta, la Tierra, parece una enorme esfera azul y blanca, suspendida en un gran fondo oscuro; estos colores se deben a la presencia de un líquido básico para la vida: el agua. De hecho, algunos han sugerido que el nombre más adecuado para este cuerpo celeste que habitamos debería ser ése, Agua, pues la mayor parte de la superficie del planeta está cubierta por ella.

¡Si hubiésemos podido ver la Tierra hace varios millones de años, cuando los continentes formaban una sola masa de tierra, llamada Pangea —toda la tierra—, se hubiese tenido más argumentos a su favor!

Como quiera que sea, su nombre es Tierra y existe desde hace millones de años y como todo ha cambiado: en el suelo, el relieve, el clima, en la distribución de las aguas, en el tipo de plantas y animales. Las más de las veces por cuestiones naturales y en los últimos tiempos por la acción del hombre. Y precisamente por los cambios que ha tenido en su paisaje y por las relaciones que se han establecido entre éste y el ser humano, se creó una materia que la estudia: la geografía.

Dentro de la geografía se encuentran dos ramas:

La geografía física, que estudia el paisaje con relación al relieve, la distribución de las aguas, los climas, los animales y vegetales que habitan en distintos medios.

La geografía humana, la cual estudia las actividades productivas, como la minería, agricultura, ganadería, industria, comercio, bienes y servicios.

Al igual que la Tierra, las distintas representaciones que han hecho los hombres para estudiarla se han modificado; desde tiempos antiguos los hombres hicieron mapas de las regiones en donde habitaban, en los cuales incluían detalles geográficos de la superficie. A este tipo de mapas se les conoce como mapas físicos.

Después surgió la necesidad de mostrar en los mapas los países, estados y ciudades, así como sus límites. A éstos se les llama mapas políticos.

Ambos tipos de mapas son representaciones planas de un cuerpo redondo, por lo que presentan algunas alteraciones, sobre todo de tamaño, en las regiones cercanas a los polos. La representación más exacta de la Tierra es el globo terráqueo.

También se han usado los mapas para representar algunos fenómenos y hechos geográficos, como la distribución de las distintas regiones naturales de un país, las cuales son un conjunto de ecosistemas iguales o parecidos que comparten varias características. Un ecosistema es el conjunto de animales y vegetales que habitan en un lugar, su medio ambiente y las relaciones que hay entre ellos.

En todo el planeta existen regiones naturales similares, pues su ubicación geográfica condiciona los factores que permiten su desarrollo; sin embargo, cada región natural cuenta con ciertos elementos que la diferencian de otras: suelo, relieve, presencia de agua, un cierto tipo de clima, vegetales y animales.

Todos estos elementos interactúan entre sí, pero las poblaciones de animales y las actividades productivas están condicionadas por el clima y las poblaciones de plantas: a su vez existe una íntima relación entre estas últimas.

A lo largo de la vida del planeta las poblaciones vegetales y animales han evolucionado; no siempre han sido las mismas.

Diferentes especies habitan regiones naturales similares debido al proceso de adaptación y evolución, sin embargo, muchas de ellas están en peligro de extinción por la inconsciencia de la actividad humana.

El hombre está destruyendo en poco tiempo lo que le tomó a la naturaleza construir en millones de años. En las manos de todos está ayudar para evitar este deterioro ecológico.