Las partes de una oración son como un gran rompecabezas, en el que la falta de una pieza afecta y altera su significado o hace incomprensible una oración. Por eso es importante saber qué elementos la constituyen y cómo se pueden cambiar de lugar, para que los textos posteriores se redacten con más calidad.

Una oración se divide en las siguientes partes:

SUJETO

PREDICADO

Beto

juega muy bien el futbol

Tu blusa de manga larga

se manchó de chocolate

Yo

no entiendo nada de eso

Hay que recordar que el sujeto es de quien se dice algo, y el predicado es lo que se dice del sujeto.

El predicado está formado principalmente por el verbo y sus complementos: objeto directo, objeto indirecto y el circunstancial.

Los complementos circunstanciales son una especie de "detectives" que nos indican cuándo, cómo o dónde ocurre la acción que indica el verbo.

Ejemplos:

  1. El detective llegó a la escena del crimen durante la noche.
  2. La familia del difunto estaba sentada en la sala.
  3. El posible sospechoso estaría nervioso durante el interrogatorio.
  4. El detective interrogó a los familiares en el jardín.
  5. El detective encontró la prueba inmediatamente: el delincuente había dejado un cigarrillo en la cocina.

A las siguientes oraciones les falta algún elemento. Sin ese elemento, algunas frases son incomprensibles; sin embargo, otras pueden prescindir de él.

  1. VERBO: Los habitantes de los Valles del Himalaya [...] nombres distintos al abominable hombre de las nieves.

    [dieron]

  2. OBJETO DIRECTO: Nadie conoce [...] de esta criatura hasta ahora.

    [el origen]

  3. COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL: Los nativos han creado leyendas durante [...].

    [muchos años]

  4. SUJETO: El [...] atacó a dos exploradores noruegos.