Los poemas se escriben con musicalidad y ritmo. Para conseguirlo, las palabras se combinan de manera especial: se emplean signos de puntuación y se busca la repetición de sonidos llamada rima.

Los versos pueden tener terminaciones iguales o sólo coincidir en las vocales. Por ejemplo:

Quiero a la sombra de un ala,

contar este cuento en flor:

la niña de Guatemala, .

la que se murió de amor.

José Martí

 

 El mar se mide por olas

el cielo por alas

nosotros por lágrimas

Jaime Sabines

No siempre es necesario que  existan rimas en el poema. Pero si se lee en voz alta y despacio, se descubrirá que las palabras se encadenan con cierto ritmo y que el poema tiene música.

Aunque hay poemas en prosa, la mayoría están escritos en versos. Los versos son esas oraciones o fragmentos de oraciones que no ocupan todo el renglón. Los versos pueden tener un número fijo de sílabas, como estos de sor Juana Inés de la Cruz en que cada uno tiene 11 sílabas:

Al que ingrato me deja, busco amante;

al que amante me sigue, dejo ingrata;

constante adoro a quien mi amor maltrata;

maltrato a quien mi amor busca constante.

Además, los versos primero y cuarto, y los versos segundo y tercero riman entre sí. A los versos con estas características se les llama verso medido. A los que tienen cualquier cantidad de sílabas en cada uno de ellos se les llama, en cambio, verso libre. No todos los poemas deben necesariamente estar escritos en verso medido y tener rima.

Lo importante de los versos, sean libres o medidos, es que son una manera de indicar el modo en que han de leerse los poemas, ambas modalidades dan parte de la forma especial en que suenan las palabras en los poemas, les dan cierta musicalidad. Por esta característica a los poemas hay que leerlos en voz alta, sin llegar a exagerarlos sino fijándose atentamente en lo que dicen y cómo lo dicen.

Las palabras que empiezan de manera parecida y las que se repiten, son parte de la música del poema. Se llaman aliteraciones. Las aliteraciones suenan bien, a diferencia de las cacofonías (en griego, kakós = mal y foné = sonido). Las cacofonías surgen cuando se juntan palabras que suenan mal o cuando se repiten demasiado.